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El gobierno norteamericano, a través de su embajador en nuestro país, dio a conocer públicamente la decisión de cancelar la Cuenta Reto del Milenio, lo que implica que 64 millones de dólares, destinados para ayudar a sectores sociales en los departamentos de Chinandega y León, no serán desembolsados, por lo cual los beneficios que recibiría esa parte de la población en reparación y mantenimiento de carreteras, seguridad jurídica y apoyo a la producción agropecuaria, quedaron definitivamente congelados con esa decisión del gobierno norteamericano. Obviamente, los pobres de este país serán los más afectados, lo que significa que los índices de pobreza y extrema pobreza aumentarán considerablemente en esa zona del país.

En igual disyuntiva se encuentra la cooperación económica que la comunidad Europea desde hace años venía concediendo a diferentes gobiernos. Los europeos tienen suspendida la entrega de 175 millones de dólares, cuyos recursos financiaban el Presupuesto General de la República. Ante la ausencia de esa ayuda, en este año el gobierno se vio obligado a implementar medidas de reducción del gasto social, por lo cual ya se están sintiendo con más profundidad los efectos de la crisis económica en todos los sectores de nuestra economía. En consecuencia la tendencia es que en un futuro inmediato habrá más desempleo, el costo de la vida seguirá elevándose, haciendo inalcanzable el precio de la canasta básica; en fin, el panorama económico-social de los nicaragüenses, en los meses venideros será sumamente sombrío y desolador, sin que se vislumbre en el horizonte perspectivas de mejoría económica a corto o mediano plazo.

Amén de la crisis económica mundial, que está afectando a los países del orbe capitalista, los nicaragüenses estamos enfrentando esta crisis desde una posición endeble y frágil, la cual se profundizará más como consecuencia de la cancelación de la Cuenta Reto del Milenio y la suspensión de la ayuda económica de los países europeos. Ahora bien, ¿quiénes son los responsables de los graves problemas económicos que está viviendo en carne propia la mayoría del pueblo nicaragüense? Indiscutiblemente el gobierno de la república tiene la mayor cuota de responsabilidad, sin embargo, se percibe que al Presidente Daniel Ortega no le importa que el país se desborde en el abismo de la desolación, del hambre y la pobreza. Se observa en el gobernante una actitud insensible para abordar con propiedad y responsabilidad los graves problemas de la nación, es decir, hay oídos sordos para atender las demandas y los planteamientos de los más necesitados de esta nación.

En este asunto de la crisis económica, el gobernante no tiene como prioridad resolver la grave coyuntura económica que viven los nicaragüenses, pues si fuese de otra manera, ya hubiera dado muestras de flexibilidad para atender las demandas de sus conciudadanos y las de la comunidad internacional cooperante. En otras palabras, Ortega estaría de cara a revisar la causa que dio origen a la suspensión de la ayuda internacional, que no es más que enfrentar las irregularidades en que incurrieron todos los funcionarios que conforman el Consejo Supremo Electoral, durante los pasados comicios municipales del nueve de noviembre de 2008. Si Daniel Ortega, sostiene que las pasadas elecciones municipales fueron transparentes, que no hubo fraude electoral, entonces debe presentar las pruebas que tiene a mano, debe ordenar al Consejo Supremo Electoral, que proceda a publicar los resultados de las 600 actas de escrutinio, que no han sido dados a conocer al pueblo de Nicaragua, luego hay que realizar una auditoría especial, en la cual se revisen todas las actas de escrutinio de los 40 municipios del país, en los que hay denuncias de que hubo fraude electoral.

A todo esto se ha negado el Presidente de la República, por esa actitud obcecada es que el país tiene seis meses de estar prácticamente paralizado, trayendo consigo la cancelación de la Cuenta Reto del Milenio y la suspensión de la ayuda de la comunidad Europea. El Presidente Ortega, en varias ocasiones ha dicho que le importa un comino que la ayuda internacional no venga al país, ya que dentro de su estrategia, confía plenamente que Hugo Chávez, Presidente de Venezuela, lo sacará del embrollo económico en que ha metido al país. De aquí surge la interrogante: ¿La República Bolivariana de Venezuela tiene en estos momentos los recursos económicos suficientes para ocupar el puesto que deja Estados Unidos?, es decir, ¿podrá Venezuela desembolsar 64 millones de dólares, para concluir los proyectos inconclusos que dejó la Cuenta Reto del Milenio? Es más: ¿Podrá Hugo Chávez dar a Nicaragua 175 millones de dólares, en el caso que la comunidad Europea decida retirar definitivamente el apoyo económico que brindaba al país?.

Si Daniel Ortega pusiera los pies sobre la tierra, si tuviera un ápice de pragmatismo político, se daría cuenta de que el gobierno del coronel Hugo Chávez, en estos momentos no tiene la capacidad ni la posibilidad de asumir toda la ayuda económica que requiere Nicaragua, quizá exista voluntad para ayudarnos, pero el problema es que todos los países subdesarrollados, incluyendo Venezuela, atraviesan una profunda crisis económica. Esto significa que el país sudamericano internamente vive los efectos de la crisis económica mundial, por tanto por mucho que quiera ayudarnos, las posibilidades y las limitaciones económicas que tienen los venezolanos, impiden volcar todas esa millonada de dólares que demanda la nación nicaragüense.

Ante esa cruda realidad, Ortega, debe bajarse de esa nube, debe dejar a un lado la arrogancia y la prepotencia, y con sensatez debe disponerse a escuchar y atender los requerimientos de solución que le llegan de todos lados. En otras palabras, el Presidente de la República debería orientar a los Magistrados del Consejo Supremo Electoral para que se proceda a revisar los resultados electorales en los 40 municipios, donde la oposición política señala que hubo fraude electoral. De no haber un cambio de mentalidad por parte del gobernante, si no se opera un golpe de timón en la conducción de la nación, lo que depara a la mayoría de los nicaragüenses es un futuro incierto, lleno de graves contingencias económicas, por lo cual se profundizará los niveles de pobreza, de desempleo, de hambre, de desnutrición, en fin en los próximos meses al pueblo lo que le depara es la embestida de un caballo del Apocalipsis, cargado de desolación, desempleo y hambre.

La solución a los problemas económicos del país, no se encuentra en las enfermizas aspiraciones de continuidad en el poder, en estar pensando obsesionadamente en reformas constitucionales, para cambiar el sistema presidencialista por el parlamentario. Cuando el dirigente de la conducción de los destinos de este país tenga la claridad y la sabiduría necesaria en materia económica y política, será entonces cuando el mañana de este país, será diferente. Desafortunadamente esas virtudes y actitudes parecen que no las tiene el actual gobierno, pues en la mente del Presidente de la República, priman intereses políticos y por último están los problemas económicos de la nación. Nuestro país en estos momentos se asemeja a un barco que navega en alta mar, en medio de una gran tormenta, la nave se encuentra sin brújula, el agua penetra por todas partes, a consecuencia de gigantescas olas, el capitán de la nave está dando bandazos, ha perdido el control, los miembros de la tripulación le sugieren que tome medidas, pero el conductor no escucha a nadie, ante el peligro de que la nave se hunda, la tripulación está a punto de rebelarse, no obstante, el obcecado capitán, no atiende llamados, por lo cual se corre el riego de que la nave definitivamente naufrague y se hunda en alta mar. Este ejemplo es lo que puede llegar a acontecer en nuestro país, si el gobernante Daniel Ortega continúa con su actitud cerrada de no escuchar a la tripulación de la nave que en este caso es Nicaragua, lo que podría conducir a que se produzca una sublevación. Aún se está a tiempo para evitar un estallido social, todo depende de que el actual gobernante corrija su estilo y forma de dirigir los destinos de este pueblo, si se produce el cambio, es posible que todos podamos salir de la tormenta económica que día a día está ahogando a todos los sectores de nuestra sociedad.


*Abogado Notario Público.