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Las principales ediciones de los tele-noticieros nacionales se han convertido en las últimas semanas en espacios de rifas diversas, haciendo a un lado el principal objetivo de esos programas, que es informar sobre lo más reciente e importante. Valdría la pena hacerse una pregunta: ¿cuánta seguridad y convicción existe entre los directores de estos medios televisivos sobre el nivel de aceptación de la calidad y variedad de las informaciones que ofrecen?
La publicidad es vital para la subsistencia del medio y el reconocimiento de la empresa o marca que paga la publicidad. Es válido ocupar 10 minutos en la televisión para atraer la atención del mercado. Es bueno que una empresa invierta en publicidad. Está comprobado que por muy conocida o prestigiosa que sea, siempre necesitará de publicidad para garantizarse un lugar privilegiado. Un ejemplo: en este momento se habla mucho más de Claro que de Movistar, pues la primera ha logrado un objetivo relevante: ganar más atención y más clientes.

¿Dónde deja esto a los medios televisivos que no sólo vendieron el espacio destinado para la publicidad (¡volvemos después de este corte comercial!), sino hasta una parte del contenido de sus noticieros? Desde entonces vemos cómo los presentadores se han convertido en anunciantes de marcas, modelos de productos, en animadores de rifas y de cumpleaños.

Reitero: la publicidad es válida, necesaria, pero en este caso vale la pena decir que “el anunciante llega hasta donde el medio lo permite”. No es culpa de la empresa que contrata los servicios del medio, ni de las personas que saturan los canales con fotografías de cumpleañeros, sino del medio que no completa el noticiero con noticias de verdad.

Antes de que la publicidad le diera este zarpazo a las noticias, la mayoría de los telenoticieros eran “agendistas”. A veces se organizaba casi toda una edición en una conferencia de prensa o durante la celebración de un evento al que concurrían los representantes del poder. Señal de baja inversión en producción noticiosa. Ojalá que esta ola publicitaria conduzca a los dueños de los canales a invertir más y mejor en la producción de noticias de verdad, para lograr audiencias basadas en la calidad de su información y no en la posibilidad de ganarse un regalo.

¿O qué podemos esperar próximamente? ¿Que una figura política pague para hacer de presentadora en un medio de comunicación y así ganar un nivel de aceptación que jamás se ganará fuera del set? ¡Perdón! Creo que eso ya ocurre.