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A pesar de que se ha regulado un poco el transporte acuático en la Isla de Ometepe, con el nuevo ferry que llega a San José del Sur, continúan las irregularidades del viaje por el puerto de Moyogalpa. Es la hora y los ferry de la empresa Arcia siguen haciendo de las suyas. Hace poco viniendo por el puerto de Moyogalpa, a escasos minutos de la salida nos quedamos a la deriva en medio playón. Con mucho esfuerzo de parte de los marineros y técnicos lograron volver a encender el motor, después de muchos minutos de angustia y miedo, llantos de niños y rezos continuó la travesía, pero llegando a la península de Jesús María, de nuevo nos detuvimos y volvió el ferry a estar a la deriva. Una vez más los mecánicos volvieron a meterse en las entrañas del monstruo y después de unos cuarenta y tantos minutos retomamos el viaje. Oh maravilla, dos horas y media después logramos llegar a San Jorge.

Una cosa está clara, la vida útil de estos ferry ya llegó a su fin. Las máquinas y el material entraron en entropía y ya no hay forma de repararlos. Esta opinión no es solo mía, ni una cosa de mala intención. No es nada más que una súplica. Para que sean sustituidos de una vez por todas; por algo de mejor diseño, mecanismos, materiales y por supuesto, de servicio. Sin embargo, la empresa dueña de los ferry se empeña, y está haciendo lo imposible, para no dar lugar a otros, y se le den oportunidad a nuevas opciones de transporte, seguridad y facilidades a los usuarios, tanto a turistas, productores, comerciantes así como a los isleños.

Se están buscando normativas y se inventan leyes de transporte acuático que no se sabe quién las ha aprobado, ni quién autorizó a esta empresa para incidir, insistir y quedarse, y pues claro, no perder la hegemonía de un poder adquirido en los “gloriosos años de poder de Alemán y Bolaños”. No quieren aceptar que al igual que “el ferry” ya su vida útil se acabó. No están dejando que el futuro llegue y salgamos del atraso. Que salgamos del pasado. Que salgamos de la ignominia. Que la isla tenga un servicio del cual estemos orgullosos. Pasó cuando venía “El Rey del Cocibolca”, se hizo todo para que no entrara en funciones, se llegó hasta acusar al alcalde de Altagracia de un crimen de violación, de la manera más insólita, y en este caso, sí malintencionada, se hicieron pagos a los remolcadores para que no trabajaran, todo con tal de que no pasara el barco por El Castillo, en Río San Juan. No sé quién está determinando rutas y turnos, o la capacidad de transporte, y en especial a estos señores para evitar el lanzamiento de nuevas embarcaciones, pero creo que ya es hora de que tengamos algo más decente que un maltrato y un servicio sumamente peligroso. Es necesario parar esta actitud anti- desarrollo. Creo que el problema es que haya una mentalidad mezquina y pobre de espíritu detrás de todas estas marañas.

Hay nuevas propuestas, por ejemplo, el casi finalizado ferry “Che”, en homenaje al guerrillero heroico, que podrían ayudar a mejorar el servicio lacustre, pero se está haciendo todo para que no salga, y que no tengamos la oportunidad de sobrevivir a un naufragio. Es inminente que de seguir así, el destino de los pasajeros en cualquier momento será las profundidades del lago Cocibolca. Por un capricho no debemos morir, ni los visitantes ni los isleños.


*Cineasta, Historiador e Isleño
mmarin55@gmail.com