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“Dice Tito Castillo –abrió los fuegos Watson- que conviene aclarar aún más lo del final de esta columna el ya muy cercano jueves 2 de julio, cuando alcance su entrega Nº 200. Pues bien, y dicho en ‘román paladino’, por las razones expuestas la semana pasada estas ‘Pláticas de caminantes’ se terminarán dicho jueves, por lo que el jueves 9 de julio este espacio será ocupado por una nueva columna del mismo autor de la actual y cuyo título no tenemos todavía. No será ‘Le Observatore Pagano’, columna que junto con las aventuras de Arsenio Lupín batalló en los ochenta por la revolución, cuando ésta era revolución. Será algo nuevo y a la vez convencional, ya que la actual exige como diría Carlos Tünnermann parodiando a Alejandro Serrano Caldera, ‘diversidad en la unidad’. Aprovechamos para solicitar a los lectores que con tanta frecuencia nos escriben, sugerencias para ponerle un nombre a la nueva columna. Ojalá que con su peculiar sentido del humor no se le ocurra a Pancho Bravo escribirnos desde el más allá, sugiriéndonos que le pongamos ‘La sin nombre’, como se llamaba una vieja cantina que junto con otras durante la guerra y poco después de ella, eran ‘casas de seguridad’ de armadores y periodistas del diario al finalizar nuestras labores. Tampoco conviene esperar hasta que finalice el negocio, entre militares y el pueblo presidente, de la construcción del ‘Hospital Solidaridad’, porque ya para entonces será un Hospital Siquiátrico para albergar a todos los asegurados despojados de sus ahorros y cotizaciones gastadas para enflorar las tribunas de la reina, o para amordazar a rezadores que en verdad creyeron en un amor del socialismo del siglo XXI más fuerte que el odio, sin tomar en consideración que hay amores que matan.”

¡Elemental, nuestro querido Watson!, corearon en “Extremadura” Caresol, el de Managua y el de Masatepe. Caresol había llegado para despedirse, ya que anunció que no podría estar en las próximas dos entregas finales, asegurando, eso sí, que estaba en la mejor disposición combativa de convertirse en un acérrimo lector de la próxima columna, y dijo mientras Watson y él se cruzaban una mirada llorosa: “Me despido con nostalgia, en momentos en que se dice que la gripe A o virus AH11N1 es la primera pandemia del siglo XXI. Bueno, por lo menos, junto con el Socialismo del Siglo XXI, algo tenemos en Nicaragua con sabor mundial, porque lo que es la Cuenta Reto del Milenio se suspendió de forma definitiva por culpa de quienes andan jugando a la impunidad de sus fraudes electorales, y por si fuera poco y por idénticas razones, casi al mismo tiempo la Unión Europea también nos cantó cero con 60 millones de dólares. Los monarcas nos quieren consolar diciéndonos que de ahora en adelante por fin vamos a vivir con dignidad dependiendo de la dignidad económica de Chávez, pero lo que soy yo les voy a proponer a la Dora María y a la María López Vigil que nos tomemos las rotondas ahora que están vacías, y que nos pongamos a rezar hasta que la muerte nos separe. Dentro de la concepción ética de los monarcas y sus vasallos mantener el fraude como dogma es una cuestión de principios, y diría también que de finales, muy suyos. Proteger el fraude contra viento y marea, aunque nos hundamos todos, es para ellos un asunto de honor, pues el único honor que les queda es un fraude. Para ellos el fraude y la corrupción son nuestros intocables asuntos internos, equivalentes a su concepción de soberanía. Por ello cuestionar el fraude desde dentro, es traición a la patria, y hacerlo desde fuera, injerencismo.”

“Tiene toda la razón Caresol --intervino Watson--, pues he leído en el diccionario que pandemia es una enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región. Por lo tanto aquí tenemos de las dos: La antiguamente llamada porcina cohabitando y coexistiendo con la danielista, o sea la Gripe D o virus DOSMASRM. Por lo tanto, sabido como sabemos que somos víctimas de dos pandemias simultáneas, popularmente conocidas como porcina la una y como monárquica la otra, es mi deber advertir que ya PANDEMÓNIUM no es más la capital imaginaria de un reino infernal, pues Managua existe como capital de un reino en donde las pandemias están en el poder. Por ejemplo, aún cuando será hasta la semana que viene que hablemos de ‘reencarnaciones’, adelanto que es difícil saber si Roberto Rivas es la reencarnación, en tanto ser un experto mamífero, de alguna especie conocida. Predomina la teoría de que es la reencarnación de un calamar gigante que emana enormes cantidades de tinta para ocultar sus fechorías . Es retráctil y cínico. La semana pasada, emulando el antiimperialismo de los dueños de este zoo, pidió que el embajador gringo Robert Callahan fuese expulsado por atreverse a decir que hubo fraude electoral, cuando todo el mundo sabe que ‘e hubo fiesta’. Él si que, junto con el rey, su bufón Arnoldo Alemán, Jerez y similares, son un fraude contra la humanidad: Los únicos culpables y artífices de la CUENTA RETRO DEL MILENIO”.


¡Elemental, nuestro querido Watson!, corearon todos quizás por última vez.


luisrochaurtecho@yahoo.com