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I
El mejor reconocimiento que podía tributarse a Juan Toruño Calderón ha sido inaugurar el edificio que alberga a Radio Darío, poniéndole su nombre. Si radio Mundial, la emisora más antigua del país es impensable sin el nombre de su fundador, Manuel Arana Valle, la Darío es inconcebible sin Juan Toruño Calderón. Ambos radialistas realizaron estudios por correspondencia. Arana Valle en la Hemphill Schools y Toruño Calderón en el College Radio Television. Dos escuelas norteamericanas pioneras en educación a distancia. El primero llegó de Granada a Managua a fundar la primera emisora en onda media el 1 de marzo de 1948 y el segundo arribó a León proveniente de Estelí, fundando la Darío el 1 de enero de 1951. Granada cuna del conservatismo. León bastión del liberalismo. Capitales de la república depuestas por sus rencores y enconos.

A la tenacidad y perseverancia de Arana Valle y Toruño Calderón se debe la permanencia de la Mundial y la Darío. Las dos emisoras fueron víctimas de la represión somocista. Radio Darío la primera emisora cerrada en Nicaragua (1953) por emitir juicios contrarios al somocismo. La Mundial la primera a quien las turbas nicolasianas destruyeron sus equipos de transmisión, golpearon e hirieron a su director el 5 de agosto de 1958. En un país con altísimos índices de analfabetismo, las radios eran los canales apropiados para que los nicaragüenses nutrieran sus afectos y conocieran lo que acontecía en su entorno más cercano y se enteraran de los hechos más relevantes ocurridos en el mundo. Los dos armaron los transmisores con que comenzaron a irradiar sus señales la Mundial y la Darío. El paso a la onda media dio inicio al proceso de modernización de la radiodifusión nacional.

Manuel Arana Valle fue un visionario. Todavía más Juan Toruño Calderón. A los diecinueve años decidió abandonar la fragua y el yunque, su oficio de herrero. Nadando contra la adversidad optó por estudiar una profesión como alternativa para una vida mejor. Al despuntar el nuevo siglo, con una humildad propia, reveló a Fabián Medina, que sin la ayuda del profesor Tomás Sarria jamás hubiera coronado sus sueños. Su aporte fue vital para superar sus limitaciones académicas. Le tendió la mano y en un horario de jornalero, a las cuatro de la madrugada, el educador invirtió tiempo para que Toruño Calderón se apropiara de los conocimientos básicos de álgebra, física y trigonometría. El maestro Sarria lo introdujo a un mundo nuevo. Sin su soporte nunca hubiese podido alcanzar la otra orilla. Toruño Calderón culminó sus estudios. El resto vino por añadidura.

El día en que Toruño Calderón terminó de diseñar el transmisor de diez watts de potencia, dando vida a Radio Darío, en el barrio San Juan de la ciudad de León, debió sentir la misma felicidad que invadió a Guillermo Marconi el 14 de mayo de 1897, cuando entrelazó por primera vez a las ciudades de Laverckpoint y la isla de Sratholem en el canal de Bristol, Inglaterra. Marconi culminaba uno de los inventos más notables de la humanidad y Juan Toruño ponía a León en el mapa de la radiodifusión nacional. La Darío inaugura en el Occidente del país una nueva manera de ver, juzgar y apreciar los hechos. Radio Darío constituye su mejor legado a la ciudad que se inclina reverenciosa ante el Príncipe de las Letras Castellanas, nacido también fuera de León, en el villorrio de Metapa. La cumbre más alta de literatura hispanoamericana.


II
Cuando una emisora sabe sintonizar las preferencias de sus radioescuchas se convierte en un referente. Las señas de identidad de la ciudad de León son causa y efecto de las versiones y visiones emanadas por las ondas hertzianas de Radio Darío. La onda media se vinculó en breve tiempo con la política. Las radios dejaron de ser solo música. Las radionovelas comparten espacio con los programas informativos. Los primeros balbuceos son un eco de lo que dicen los periódicos. Todavía no marcan distancia. El 8 de marzo de 1957 aparece en la Mundial Radio Informaciones. Rodolfo Tapia Molina convierte su noticiero en una novedad. Manda por primera vez a sus periodistas a reportear a las calles. Sabe dar el giro. Contrata a Julio César Sandoval. El radio periodismo empieza honrosa trayectoria, alternativa lógica y necesaria para no continuar refritando periódicos.

Dos años después (1959), Armando Quintero Martínez funda en la Darío, Nicaragua Adentro, que estuvo en el aire hasta 2008 año de su fallecimiento. Para esos mismos días Rolando Avendaño Sandino crea Semáforo, el rojo, verde y amarillo de la información. Los dos periodistas vienen marcados por sucesos políticos ocurridos en León. Armando Zelaya, periodista de Nicaragua Adentro, compañero de estudios de Rigoberto López Pérez, acompañó al poeta durante el día 21 de septiembre de 1956. Su amistad y simpatía fue la excusa que esgrimió el somocismo para someterlo a los más crueles vejámenes. Jamás sanó las heridas.

El asesinato de los mártires universitarios estremeció a Avendaño Sandino. El 23 de julio de 1959 la dinastía somocista escribía otro capítulo tenebroso. El joven Masaya tuvo la osadía de retar a los hijos del tirano. Escribió a mano y editó en imprenta el desenlace brutal de la tragedia. Impactados por estos acontecimientos, Quintero Martínez y Avendaño Sandino, iniciaron su vida radial en Radio Darío. Jesús Miguel Blandón también plantó sus pies en esta emisora, como miembro del equipo periodístico de Semáforo. Chuno hizo de León punto de partida de su exitosa vida en la radiodifusión.

Al cerrarse la primera década del nuevo milenio, Radio Darío es la única emisora leonesa sobreviviente de una época de turbulencias políticas y acechanzas partidarias. Durante muchos años la mayoría de los medios fueron liberales o conservadores. En León los tres medios escritos más importantes, El Centroamericano, El Cronista y El Universal eran de tendencia liberal. Con una diferencia sustantiva, Rodolfo Abaunza era proclive a la corriente liberal de Carlos Pasos. El Universal, como la mayoría de los medios de ese entonces, fue fundado para impulsar la candidatura presidencial de Silvio Argüello Cardenal. El Cronista hacía coro al somocismo. El Centroamericano jamás declinó sus principios. El Universal fue comparsa ideológica del somocismo. En León operaban las radioemisoras Circuito de Armando Icaza, Atenas de Néstor Icaza, Ondas Populares de Miguel Solís y la Progreso de Ramón Cortés. Todas desaparecidas igual que los periódicos. De aquel pasado sólo Radio Darío ondea sus banderas. No por eso han olvidado los aportes de estas radios y periódicos. Constituyen un recuerdo imperecedero en la vida leonesa.

Pecaríamos de reduccionistas si omitiésemos que tanto la Darío como la Mundial tenían un programa dedicado a la niñez. Rodolfo Arana Sándigo alegró la niñez capitalina. ¿Quién teme al lobo feroz? Fue el primer programa infantil en una radioemisora. Con el programa Los artistas del mañana, la Darío alimentó el imaginario de los estudiantes del Calasanz, La Salle y del Instituto Nacional de Occidente (INO). La muchachada llegaba a declamar inspirada poemas de sus autores predilectos; a cantar sus canciones (ahora del recuerdo) y reír a carcajadas bajo la animación de Juan Toruño Calderón. Los artistas del mañana una prolongación de las disputas iniciadas en las aulas por los estudiantes de los mejores centros de enseñanza leonesa. El tío Juan premiaba a los ganadores entregándoles una bolsa de confites La Cartuja. Ninguno de aquellos jóvenes olvida su figura bonachona. Siempre hablan del hombre que los introdujo al mundo encantado de la radio, en el pequeño anfiteatro de radio Darío.

Como las grandes, Radio Darío entró por derecho propio al caudal narrativo de Sergio Ramírez Mercado. En Margarita está linda la mar, el homenaje más completo rendido por un escritor nicaragüense a nuestro poeta mayor, la emisora de Toruño Calderón aparece enlazada como miembro de la cadena liberal que transmitió el acto de lanzamiento de la reelección presidencial del General Anastasio Somoza García, el 21 de septiembre de 1956. ¿Un recordatorio injusto o un reconocimiento inevitable para una emisora que ha catapultado el imaginario leonés? Ramírez Mercado prescribe: más perdurable que los textos de historia, los libros de ficción. ¿Prevalecerá la verdad verdadera sobre la invención de Ramírez Mercado? Los disparos de Rigoberto López Pérez, marcando el principio del fin de la tiranía, condujeron más bien a la cárcel Juan Toruño Calderón. Parte de ese día Rigoberto lo pasó en Radio Darío. Toruño Calderón jamás jugó al papel de corifeo.

La historia de León está íntimamente vinculada con la historia de Radio Darío. Los diferentes atentados encaminados a silenciarla revelan su peso en la vida local. Desde su primer cierre en 1953, hasta las asonadas del 18 de noviembre de 2008, la Darío nunca ha sido ajena a todo lo que acontece en la ciudad universitaria. La destrucción de sus instalaciones por efectivos de la guardia nacional, bajo el fuego de una tanqueta el 15 de julio de 1979, forma parte de las atrocidades cometidas por el somocismo, en su afán de silenciar las voces disidentes. Por esas jugarretas de la vida o casualidades de la literatura, el jefe militar que ordenó arrasarla tenía el seudónimo de Vulcano. ¡Juan Toruño Calderón desertó de la herrería! ¡El Dios del fuego y los metales se vengó la afrenta! Perseverante Toruño Calderón la hizo renacer nada más que esta vez en Posada del Sol.

La Darío tiene cincuenta y ocho años, la Mundial sesenta y uno y La Prensa ochenta y tres, prueba irrefutable de que los medios de comunicación forman parte de las instituciones más persistentes en una sociedad donde la vida institucional es precaria. Su contribución en la edificación democrática del país es invaluable. ¡Son el santo y seña de la libertad de expresión en Nicaragua!