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El presidente Franklin D. Roosevelt como resultado de la enorme crisis de los años 30, consecuencia del Crack bursátil de 1929, implementó el sistema inspirado en las teorías del economista británico John M Keynes e introdujo un nuevo contrato social (New Deal). Nicaragua, un resorte dependiente de la economía de los Estados Unidos, implementó, sin mucho vasallaje, en parte el sistema, siguiendo las teorías económicas de Keynes y se obvió la parte social del contrato. En los ochenta facsimileamos sin ningún rubor el modelo socialista del Kremlin, y menos al sistema del socialismo alemán que era menos controlador. Para los 90 se asimiló sin colador alguno todas las teorías económicas de la escuela de Chicago y del consenso de Washington y entró como por su casa en neoliberalismo y en este tanteo perdimos toda la infraestructura productiva estatal. Como vemos hemos probado todos los sistemas económicos y ahora nos encontramos en pobreza extrema. El sistema de la Economía Social de Mercado cumple 50 años y fue Alfred Muller-Armack, cristiano evangélico, economista y filósofo quien acuñó como autor la Economía Social de Mercado en 1958 y consiste en vincular el principio de la libertad de mercado con el de la compensación o equilibrio social. Esto suponía ir más allá de la oferta y la demanda, lo que intuye de que no parte, por tanto, de una autonomía intocable del sector privado en sus actuaciones, sino que presupone una eficaz política económica, impulsada por el Estado. Este sistema corresponde a la visión cristiana del ser humano. Y está montado en dos principios: libertad individual y sensibilidad social. Esta vertebrado por el principio de la libertad del individuo como un valor en sí, expresiones de la dignidad y de la autorresponsabilidad de la persona humana. Esta libertad se manifiesta en la iniciativa para emprender con creatividad, en la disponibilidad para el rendimiento. En segundo lugar se vertebra en la sensibilidad social, esto es, la apertura al otro social, que consiste en la vinculación de la persona con la comunidad (respeto a la dignidad de los demás, fundamento de los mismo derechos que tenemos nosotros a nivel personal) y en la adecuada utilización de todos los bienes naturales. Concretando la Economía Social de Mercado corresponde a las siguientes áreas:

a) Se respeta el libre mercado de competencia, en el que existe la propiedad privada de los medios de producción. Con ello, se descentralizan la actividad y el poder económico y se estimula la iniciativa empresarial para promover el desarrollo económico.

b) Se lleva a cabo una adecuada política social. Se requiere la intervención del Estado con una legislación social para aquellas cosas en las que el mercado no logre resolver los problemas sociales o económicos, pero para esto se requiere un adecuado sistema de seguridad social, un sistema educativo abierto a todos los ciudadanos, así como una buena legislación laboral.

c) Una política de coyuntura que compense los desequilibrios inevitables que aparecen en todo mercado libre, como pueden ser las fluctuaciones en el empleo y en la balanza de pagos, evitando sus graves consecuencias económicas y sociales.

d) Una política de crecimiento económico que implique la creación de las condiciones jurídicas y de las infraestructura necesarias para un desarrollo sostenible, de manera que se pueda dar una innovación en el aparato productivo.


e) Una adecuada política estructural debe ofrecer ayudas a los sectores o regiones en las que el mercado no funcione correctamente por razones naturales, técnicas o de otro tipo.

f) Resulta imprescindible una armonización coherente de todos los principios, objetivos e incrementos utilizados en las políticas económicas y sociales .No se trata de reducir el mercado, sino de permitir que funcione adecuadamente. La intervención estatal debe distorsionar lo menos posible los procesos del mercado, que básicamente se reducen a esta idea: el precio de los bienes y servicios se establece por la confrontación de la oferta y la demanda.

Actualmente, el modelo populista y dependiente que se perfila en nuestro país y que se puso a prueba en Argentina por Juan Domingo Perón, Getulio Vargas en Brasil, Lázaro Cárdenas, en México y Juan Velasco Alvarado, en Perú. La vía del populismo arranca con la transformación de los antagonismos de clases en simples diferencias de grupos. Si el bloque dominante no logra imponer su hegemonía por medio de la estructura de poder existente, una de las soluciones es convocar a sus partidarios y masas populares a fin de integrar un frente y terminar imponiendo su control hegemónico. Según el foro de especialista en economía para la iniciativa para una nueva economía social de mercado (INSM) este sistema no está superado, ni invalidados sus principios fundamentales. Por lo que considero que es válido para Nicaragua en estos momentos de crisis global e interna.