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Es del conocimiento popular que el aceite de bacalao es bueno para la salud, igual que el omega 3 que contiene el pescado y que estimula el colesterol bueno y disminuye las probabilidades de infarto en las personas mayores. Sin embargo, existe, según el científico británico Dr. Richard Dawkins, un aceite que es nocivo para la salud humana llamado “aceite de Gerin”, cuyo nombre científico es Gerinoil. Así alertó el prestigioso científico en un artículo que sacara en 2005 en la revista Prospect en el Reino Unido.

Según Dawkins, el Gerin Oil actúa sobre el sistema nervioso produciendo síntomas de naturaleza antisocial y autodestructiva. Administrado a los niños con frecuencia puede provocar daños colaterales en el adulto con el correr de los años; claro está, según la dosis que el infante haya tomado. El uso excesivo de esta droga puede producir, según nos ilustra el Dr. Dawkins, “alucinaciones peligrosas que son difíciles de tratar”.

Pero parece ser que el uso en dosis mínimas del Gerin Oil lo hace inofensivo; es muy usado en muchos países para aliviar dolencias ligadas a depresiones y ansiedad. Sin embargo los científicos difieren sobre si el uso recreativo de la droga podría llevar en un futuro a un consumo mayor que se vuelva peligroso para el consumidor y para la sociedad.

En dosis medianas, nos ilustra Dawkins, puede distorsionar la percepción de la realidad; las personas que la usan en estas dosis pueden ser vistas hablándole al aire o murmurándose ellas mismas. Produce desórdenes auto-ejecutorios, como tics y gestos de las manos y genera un síndrome del tipo obsesivo compulsivo.

La intoxicación con el Gerin Oil puede llevar a individuos sanos a recluirse en comunidades cerradas con adictos declarados. Pero el Dr. Dawkins nos explica: “Con frecuencia esas comunidades están formadas por individuos del mismo sexo y en ellas las actividades sexuales son prohibidas con tal vigor que llega a la obsesión. De hecho, esa prohibición acaba generando obsesiones sexuales que forman parte de los múltiples síntomas de la drogadicción. El aceite de Gerin no parece reducir la libido per se, pero sí acentúa la preocupación en reducir el placer sexual de los demás.”

En grandes dosis el Gerin Oil puede presentarse como alucinógeno; puede hacer que el adicto oiga voces en su cabeza o experimente ilusiones visuales que parecen tan reales, que éstas motivan al consumidor a persuadir a otros de consumir el “maravilloso elixir”. Dawkins nos advierte: “El uso crónico del Gerinoil puede llevar a “malos viajes” en los que el individuo puede sufrir engaños terribles como el miedo a ser torturado, no en el mundo real sino en un más allá de fantasía. Malos viajes de esta clase vienen acompañados de un miedo mórbido al castigo, que es una característica de los efectos de la droga, así como la del miedo obsesivo al sexo”. Lo que también extraña a los científicos es el frecuente choque violento entre grupos de adictos a la droga. Una hipótesis que presentan, es la diferencia en el refinamiento y octanaje que los fabricantes del Gerin Oil ofrecen.

Según el Dr. Dawkins los 19 secuestradores de los aviones del 9/11 estaban intoxicados de la droga al momento de chocar los aviones con el pentágono y las torres gemelas.

Esta droga tan peligrosa debería encabezar la lista de intoxicantes proscritos, denuncia el Dr. Dawkins. Como no es prohibida, se puede obtener en cualquier lugar del mundo y no requiere de receta médica. Dawkins nos advierte: “Los traficantes profesionales son numerosos y están organizados en carteles jerárquicos que hacen negocios en las calles o en edificios dedicados a tal fin. Algunos de esos carteles se dedican a engañar gente pobre adicta y desesperada por alimentar su hábito. Los “padrinos” de esta mafia ocupan posiciones influyentes en lugares privilegiados y gozan de los beneficios destinados a presidentes y primeros ministros. Los gobiernos no sólo se hacen de la vista gorda sino que los liberan del pago de impuestos. Peor aún, subsidian escuelas fundadas con el propósito específico de iniciar a los niños en el uso de la droga.”

El neuro-científico Sam Harris, preocupado por la denuncia de Dawkins, está profundizando los efectos neurológicos que el aceite de Gerin produce en el cerebro de los humanos. También otros científicos están investigando por qué esta droga en las personas mayores disminuye su efecto relajante, pues son muchos los que, a pesar de su uso continuo, recurren al médico con dolencias psicológicas; éste les receta drogas como Prozac y Tafil. Al final el científico británico recomienda mantener el “gerinoil” lejos del alcance de los niños y mantener a éstos informados de sus efectos dañinos.

La prensa británica al leer tan terrible denuncia del científico, empezó a investigar la existencia de la droga con otros científicos. Todos los científicos consultados se quedaron anonadados con la especie, pues en ninguno de sus Vademécum aparecía semejante droga tan dañina al tejido social. También consultaron y reclamaron al gobierno británico y norteamericano, para que tomaran cartas en el asunto y eliminaran a los traficantes de tan nociva droga que se ofrecía como caramelos a los niños.

A los días el Dr. Dawkins tuvo que hacer una aclaración, pues la histeria fue generalizada. Explicó que el “Gerin Oil” era un anagrama que al reacomodar sus letras produce la palabra “Religión”.

A partir del 9/11 muchos científicos están cuestionando el papel de la Religión en la sociedad y su mensaje está siendo oído por los pueblos de Occidente. Parece ser que estamos entrando en una nueva era de ilustración que, a diferencia de la del siglo XVIII, tiene en su enfoque no sólo apartar a las religiones de los aparatos del poder político, sino también cuestionar la propia creencia como fuente de ética y moralidad.

La broma de Dawkins a la sociedad británica sólo nos recuerda la expresión lapidaria de Marx cuando dijo “La religión es el Opio de los pueblos” y más aún la expresión complementaria de Umberto Eco… y la cocaína de los gobernantes.


rcardisa@ibw.com.ni