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Podría resultar ambiguo tratar de dar respuesta a esta pregunta. La Organización de Estados Americanos, se ha caracterizado por estar presente en conflictos que afectan la gobernabilidad y estabilidad de sus países miembros. Para ejemplificar podemos mencionar los siguientes: el conflicto originado tras las elecciones fraudulentas en el Perú (2000), en Venezuela durante el golpe de Estado al presidente Hugo Chávez (2002), la crisis institucional del gobierno Bolaños en Nicaragua (2005), y actualmente en el golpe de Estado realizado en Honduras en contra del presidente Manuel Zelaya. En este artículo trataremos de aproximarnos al desempeño de la OEA en el golpe de Estado de Venezuela para conocer si fue determinante o no para que el presidente Chávez regresara al mando. Con lo anterior sentaremos las bases para analizar el actual rol que desempeña el organismo en la crisis hondureña.

Según Wikipedia un golpe de Estado (coup d’État) es la toma del poder político de un modo repentino y violento, por parte de un grupo de poder, vulnerando la legitimidad institucional establecida en un Estado, es decir, las normas legales de sucesión en el poder vigentes con anterioridad.

En Venezuela se desató un golpe de Estado en contra de Hugo Chávez Frías, similar al actual golpe de Estado en Honduras, pero presentando matices diferentes. La similitud radica en que ambos presidentes – que llegaron al poder por elecciones democráticas- fueron separados del poder abruptamente y por las fuerzas militares de sus respectivos países, aunque en este último caso hubo apoyo de otras instituciones del Estado. En aquel entonces el presidente Chávez fue separado del poder por un período de más de 24 horas y fue trasladado a La Orchila, isla ubicada en territorio venezolano. En cambio el presidente Zelaya fue salvajemente apresado por elementos de las fuerzas armadas, amenazado y maltratado – según sus propias palabras- y trasladado a Costa Rica. También se conoce el atropello por parte de las fuerzas armadas hacia los medios de comunicación y a las autoridades diplomáticas de diferentes países en el país hondureño.

Otra similitud en estos golpes de Estado, es que se ha afirmado que ambos presidentes renunciaron a sus cargos. Ari Fleisher, vocero de Casa Blanca, en aquel entonces dijo que “los acontecimientos de ayer (refiriéndose al golpe de Estado en Venezuela) causaron un cambio de gobierno y la posibilidad de que haya una autoridad transicional hasta que puedan convocar a nuevas elecciones, como resultado de estos sucesos, el presidente Chávez ha renunciado”. Chávez dijo nunca haber renunciado. De la misma manera el Congreso hondureño ha evidenciado que el presidente ha renunciado. Zelaya denegó tal afirmación. Tras el golpe de Estado en ambos países se instauró un gobierno de facto. En Venezuela fue precedido por Pedro Carmona Estanga, quien mediante un decreto destituyó la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo y la Fiscalía General, prometió celebrar elecciones un año después y dotó al presidente de potestad para cesar y designar a todos los representantes públicos, desde ministros a alcaldes, en el período de transición, suspendió además los polémicos 49 decretos-ley, proclamados por el presidente Chávez y aprobados por la Asamblea Nacional. En Honduras fue designado por el Congreso Roberto Micheletti, quien según las autoridades del Congreso fungirá como presidente interino hasta 2010. Michelleti Después decretó toque de queda en el país por dos días y ha afirmado que fue un error dejar ir al presidente Zelaya, pues debería de responder ante la justicia por supuestos actos de corrupción.

El golpe de Estado en Honduras también presenta diferencias al ejecutado en Venezuela. Una de ellas ha sido el nulo apoyo de las fuerzas armadas hacia el presidente Zelaya. En Venezuela, en un primer momento Hugo Chávez no contaba con el apoyo de las fuerzas militares, pero posteriormente fue determinante (al igual que el apoyo de los Círculos Bolivarianos y algunos sectores de la sociedad) para que éste regresara al poder. Otras de las diferencias es el supuesto apoyo que recibió la oposición venezolana por parte de Estados Unidos, para que se gestara el golpe de Estado. La investigadora Eva Golinger en su momento basándose en La Ley de Libertad de Información (FOIA por sus siglas en inglés) argumentó el apoyo de Estados Unidos al golpe. Hasta el momento Estados Unidos ha negado su intervención en el golpe de Estado en Honduras y ha ofrecido su total apoyo al gobierno de Zelaya. Otra de las diferencias es que el golpe de Estado en Venezuela ocasionó más de una veintena de muertos y miles de heridos, en Honduras hasta el momento son pocas las pérdidas de vida humana.

Recapitulando, el golpe de Estado en Venezuela fue producido por la fuerza militar apoyada supuestamente por Estados Unidos. Posteriormente surgió el apoyo de las fuerzas armadas y los círculos bolivarianos, entre otros sectores hacia el gobierno de Chávez. Todo ello hizo posible su retorno al poder-. Hasta acá una panorámica caracterización de los golpes de Estado de ambos países. Pero en sí ¿fue determinante o no el papel de la OEA? La organización cuestionó la ruptura del orden constitucional e instó a la normalización de la institucionalidad democrática en Venezuela, al mismo tiempo emitió comunicados en los que apoyaba rotundamente al gobierno del presidente Chávez y ordenó al Secretario General de la OEA emprender gestiones necesarias, incluidos los buenos oficios para promover la normalización en ese país y una vez instaurado el orden en Venezuela la OEA emitió un comunicado en donde decían que apoyaban la democracia en Venezuela y expresaban la satisfacción por el restablecimiento del orden constitucional y reiteró el rechazo de la organización hacia el uso de la violencia para sustituir a cualquier gobierno democrático en el hemisferio. Todo lo anterior es cierto, pero a mi parecer no fue determinante y concluyente el papel de la OEA en Venezuela para que el presidente Chávez retornara al poder, existían otros factores externos más fuertes que hicieron posible el regreso. Con ello no quiero afirmar que no fue importante todo lo realizado por la OEA, pues considero que es una organización respetable y de incuestionable actuación. La OEA sí ayudó a que en Venezuela se instauraran mesas de negociación y acuerdos.

La OEA al igual que emitió su apoyo hacia Venezuela, de la misma manera lo está haciendo con Honduras. Luego del golpe de Estado, los miembros de la organización se reunieron con carácter de urgencia, para dar una pronta respuesta al conflicto hondureño. Luego de la reunión se acordó enviar una comisión especial para que analice la crisis política institucional que vive el país. El Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) emitió una resolución en la que otorga su apoyo a Honduras para preservar y fortalecer las instituciones democráticas. Los países miembros (34) del organismo expresaron la preocupación de los acontecimientos en Honduras y dijeron que ponen en riesgo su proceso político institucional democrático y el ejercicio legítimo del poder.

La mayoría de los gobiernos han expresado el apoyo rotundo al presidente Zelaya. Sin embargo existen dos presidentes en la República hondureña. Uno electo por la ciudadanía mediante elecciones y el otro electo por el Congreso hondureño. La Constitución hondureña dice en su artículo 3 que “nadie debe obediencia a un gobierno usurpador ni a quienes asuman funciones o empleos públicos por la fuerza de las armas o usando medios o procedimientos que quebranten o desconozcan lo que esta Constitución y las leyes establecen. Los actos verificados por tales autoridades son nulos. El pueblo tiene derecho a recurrir a la insurrección en defensa del orden constitucional”. El pueblo hondureño realizó manifestaciones en apoyo al gobierno de Zelaya, pero no fueron tan contundentes como las realizadas en Venezuela. Por otro lado el Congreso tiene potestad según el artículo 205 numeral 12, que dice que es función del Congreso “recibir la promesa constitucional al Presidente y designados a la Presidencia de la República, declarados electos y a los demás funcionarios que elija, concederles licencia y admitirles o no su renuncia y llenar las vacantes en caso de falta absoluta de alguno de ellos”. Lo cierto es que la Comunidad Internacional reconoce a Manuel Zelaya como Presidente de la República hondureña y no así al nombrado por el Congreso. Por otro lado sabemos que según una encuesta realizada recientemente por la firma Cip Gallup, concluyó que la mayoría de los hondureños considera a Zelaya como el más corrupto y que maneja mal la economía del país.

La democracia demanda el rotundo respeto a las leyes. No es conveniente que un gobierno que fue legalmente electo sea despojado de su cargo por medio de un golpe de Estado. En todo caso corresponde al pueblo a través de las urnas decidir quién será su gobernante. Faltaba poco para que se realizaran las elecciones presidenciales, pero algunas instituciones prefirieron irrumpir el orden democrático y volver a la época en que todo se resolvía a través de las armas, los golpes de Estado, entre otros. No es posible que por una discrepancia en torno a una reforma constitucional, traiga como consecuencia un golpe de Estado. Es indigno el trato que están recibiendo los periodistas y miembros de los distintos representantes diplomáticos. Queda en manos de la Comunidad Internacional condenar todas las actuaciones realizadas en Honduras y que el gobierno de Zelaya, bajo ciertos parámetros, retorne al poder y concluya su período presidencial. De lo contrario siempre la costumbre sienta una base para que se repita lo presente en el futuro.


*molinamon@hotmail.com