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“Otra vez van a titular que la Policía no hace nada en las carreras ilegales, pero si supieran que son hijos de gente poderosa”, fue la respuesta que un oficial de la Policía Nacional dio a un periodista de EL NUEVO DIARIO, tras sentirse acechado por el flash de la cámara que este portaba. Las fotografías serían usadas para denunciar en ese periódico las carreras ilegales de motocicletas que se realizan en la pista de la carretera a Masaya. Por el tipo de respuesta que exteriorizó el oficial se puede afirmar que aprendió muy poco de las enseñanzas de la Academia de Policía. Algunos dirán que el oficial dijo lo que en realidad siempre sucede. Puede ser que los miembros de la Policía Nacional hacen todo lo posible para controlar las actividades ilícitas, pero el problema inicia cuando en esas actividades se encuentran involucrados precisamente miembros de familias pudientes. Entonces, todo el trabajo realizado queda en la arbitrariedad de los tomadores de decisión porque los autores son de una posición económica superior. Todo lo anterior puede ser cierto. Yo prefiero seguir apegada y subordinada a la Constitución y a las leyes y pensar que estos actos y diferencias no deberían de ocurrir.

Los oficiales llegaron al lugar –media noche-, observaron los hechos y procedieron de forma pasiva a interrumpir las carreras ilícitas -según la noticia periodística-. Esto fue una actuación incorrecta e hizo que los policías se convirtieran en simples espectadores. Hay que recordar que estas carreras ilícitas no son recientes, sino de antaño. Como consecuencia, los policías pudieron actuar en dos posibles escenarios, en el primero, dar persecución a los motorizados y que estos se fugaran del lugar por ser más experimentados al volante (aunque los oficiales el día de los hechos llegaron en una Toyota Hilux último modelo) y en el segundo de los casos, siendo el peor, pueden capturarlos corriendo el riesgo de que al ser trasladados a la estación de policía correspondiente sean puestos en libertad por ser hijos de la “gente poderosa”. Lo correcto sería capturarlos y que sea el juez el que juzgue el caso.

La pista en donde se realizan este tipo de carreras ilícitas es muy transitada y eso hace que sea más peligrosa cuando se efectúan ese tipo de actividades. Los resultados pueden ser fatales para los motociclistas que participan de ellas y para todas aquellas personas que transitamos en esas vías.

Señores oficiales, existen leyes que no están solo de adorno en nuestra legislación, sino que fueron creadas para ser aplicadas. Los autores pueden ser hijos de un presidente, un empresario, un carpintero, maestro o abogado pero no dejan de ser personas que tienen derechos y sobre todo obligaciones. Tienen que subordinarse al imperio de la ley. El artículo veintisiete de nuestra Carta Magna nos dice que “todas las personas son iguales ante la ley y tienen derecho a igual protección. No habrá discriminación por motivos de nacimiento, nacionalidad, credo político, raza, sexo, idioma, religión, opinión, origen, posición económica, condición social”. El artículo constitucional es claro y no precisa ser explicado o detallado para su comprensión. Esto quiere decir, que cualquier persona que cometa un delito debe de ser investigada, procesada y condenada (o absuelta) y las autoridades competentes deben de velar porque esto sea así y no caer en la ilegalidad, parcialidad o abuso del poder. Sean o no hijos de gente poderosa, si cometen un delito, tiene que responder por el mismo.

Si aun no quedamos claros de la manera en que se debe de proceder, existe el principio de legalidad, regulado en nuestra Constitución Política, artículo treinta y dos: “ninguna persona está obligada a hacer lo que la ley no mande, ni impedida de hacer lo que ella no prohíbe”, por tal razón es preciso cumplir con la ley. Además del principio de igualdad y legalidad, la Constitución en su artículo ciento treinta dice que “la nación nicaragüense se constituye en un Estado Social de Derecho. Ningún cargo concede, a quien lo ejerce, mas funciones que la que le confieren la Constitución y las leyes” si las leyes prohíben que se corra a exceso de velocidad y pena la exposición de personas al peligro, entonces los policías deben de cumplir con la ley y no decir que los autores son hijos de “gente poderosa” porque sencillamente… “la Policía Nacional se regirá en estricto apego a la Constitución Política, a la que guardará respeto y obediencia” (artículo 97Cn). La Constitución no dice que la Policía debe de guiarse y actuar conforme a la capacidad económica del que delinque. No. Estas actuaciones de los oficiales solo traen desprestigio a la Policía Nacional y hacen que algunos de sus miembros sean cómplices de la ilegalidad. La Policía Nacional debe de revisar estos casos que aún pueden ser combatidos y penados porque de lo contrario en el futuro el problema será mayor y difícil de erradicar.