Jorge Eduardo Arellano
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Durante la campaña electoral municipal del año 2000, me encontraba en una pulpería del barrio San Antonio, aunque no recuerdo la hora, sí recuerdo que en ese momento pasó la caravana de la fórmula electoral del PLC, conformada por el sempiterno diputado Wilfredo Navarro y por el ahora minusválido político Alejandro Fiallos; en ese momento la dependienta de la pulpería, una mujer joven y humilde, expresó de manera inocente que: “esas son las personas que deben gobernar este país”. Ante mi pregunta de que por qué pensaba eso, me explicó de forma sincera que personas como ella, pobres y sin preparación, no podrían desempeñar tan importantes y exigentes cargos, y que sólo las personas preparadas y con dinero lo podrían hacer.

A más de siete años de dichas elecciones, las cuales como todos sabemos no ganó la fórmula del PLC, por el contrario, a pesar de su “preparación y de su dinero” no tuvieron más que ponerse a llorar, aún me viene a la mente esa honesta, pero ingenua expresión del pueblo representada por la joven dependienta de la pulpería.

Gracias a Dios y a la invitación de Ayuda Popular Noruega (APN), en noviembre del año pasado visité la ciudad de Stavanger, capital industrial de ese frío país nórdico; el motivo de la visita fue participar en un seminario sobre Petróleo y Bien Común, el cual me permitió conocer la saga nórdica con el petróleo, la cual les invitó a leer, pero lo más interesante fue conocer sobre el modelo de desarrollo político, económico y social de Noruega, el cual irónicamente fue conceptuado y diseñado entre otros, por personas cuya preparación académica no requirió más de siete años de escolaridad...¡verdaderamente sorprendente!
Estas experiencias personales me hacen reflexionar acerca de los cargos públicos, los cuales son aparentemente obligatorios para poder lograr llevar el bien a la población; quienes los ostentan los consideran necesarios para corresponder a las necesidades de los más necesitados, aunque existen muchos altruistas que lo hacen con recursos propios y no del estado.

El máximo cargo político y cívico es el de Presidente de la República, y a juzgar por las experiencias y nuestras actuales realidades, no requiere preparación profesional ni excelencia académica, sólo requiere de honestidad, humildad y generosidad.

Si aceptamos esta teoría, debemos considerar que la mayoría de los nicaragüenses, hasta el suscrito, está capacitada para desempeñar este cargo, ya que estas tres cualidades son propias de nuestra idiosincrasia, es decir, poseemos el principio, la parte del método sí le corresponde a los estudiados.

En este contexto me gustaría participarles mis sueños, si yo fuera presidente.

Si yo fuera presidente...seguramente definiría los ejes de desarrollo con todos los sectores sociales y no sólo con los empresarios y ricos del país.

Si yo fuera presidente... no le permitiría tanto abuso y capricho a las empresas y empresarios.

Si yo fuera presidente... designaría a personas capaces en los cargos públicos y no a militantes trasnochados.

Si yo fuera presidente... acabaría con la pobreza, pero seguramente utilizando la teoría de Malthus.

Si yo fuera presidente... prometería más trabajo, pero explicando claramente cómo.

Si yo fuera presidente...acabaría con la usura regulando los bancos y microfinancieras, y no con micro proyectos insostenibles.

Si yo fuera presidente... acabaría con la corrupción, principalmente con la que cometan mis funcionarios públicos.

Si yo fuera presidente... demandaría y aceptaría críticas de mis funcionarios y nos los despediría por el simple hecho de pensar diferente.

Si yo fuera presidente... no me rodearía de tantos aduladores e hipócritas.

Si yo fuera presidente... me interesaría por el tema del calentamiento global.

Si yo fuera presidente... no mantendría de rehén a quien me pueda ganar en elecciones.

Si yo fuera presidente... acusaría correctamente a quienes me critican, de reaccionarios, porque según la tercera ley de Newton: para toda acción hay una reacción.

Si yo fuera presidente... no acusaría a la oposición de mi incapacidad, ya que en realidad ésta no existe.

Si yo fuera presidente... le respondería a los medios de comunicación las preguntas que me hicieran y trataría de no sentirme señalado ni salirme por la tangente.

Si yo fuera presidente... seguramente consultaría a mi esposa y a mi familia, pero no le daría tanta participación, ya que aunque le debo mucho, la deuda no llega a tanto.

Si yo fuera presidente... no mandaría a llenar las calles con rótulos con mi imagen, ya que además de falta de humildad sería un derroche de recursos que podría utilizar en cosas más importantes.

Si yo fuera presidente... no haría soliloquios en barrios populares, haciéndoles creer que comparto con el pueblo, aunque en realidad la mayoría de los presentes sean trabajadores del estado.

Si yo fuera presidente... no construiría tarimas caleidoscópicas para mis monólogos, mejor los haría solo frente al espejo.

Si yo fuera presidente... no utilizaría tanta protección, pues no tengo enemigos que quieran hacerme tanto daño, pero además, porque según la Policía Nacional somos el país más seguro de la región.

Si yo fuera presidente... no utilizaría para movilizarme un vehículo símbolo del capitalismo, manejaría una versión actualizada del clásico Toyota BJ 40, pues es más modesto y siempre me ha gustado.

Si yo fuera presidente... regalaría juguetes en Navidad a la población, al fin de cuentas el dinero para comprarlos es de ella misma, ya
que hoy en día, como todos ustedes, solo le puedo comprar a mis
hijos.

Si yo fuera presidente... no contrataría a un músico en decadencia para celebrar la fiesta de fin de año, creo que promovería las celebraciones familiares.

Si yo fuera presidente... no me encapricharía con el poder, al punto de no querer dejarlo.

Estos son mis sueños, ¡Si yo fuera presidente!, pero a la hora de la verdad posiblemente haga todo lo contrario, pero al menos haría lo que digo y no diría lo que no hago.

¿Y ustedes que harían si fueran presidentes? Porque recuerden que lo mío es un sueño, pero para muchos de ustedes podría ser una realidad, ya que en teoría:
¡EL PUEBLO ES PRESIDENTE!

* Coordinador
Red Nacional de Defensa de los Consumidores
gsalso@rndc.org.ni