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Ésta es una crisis económica internacional muy profunda que los neoliberales han tratado de disminuir la gravedad culpando a la codicia, ocultando la especulación financiera. También la presentan esta crisis como una falta de regulación. Pero ésta es una crisis del sistema, una crisis del capitalismo. Es una crisis del modelo capitalista de los últimos veinte o veinticinco años del modelo neoliberal cuyas consecuencias estamos viendo ahora.

Es un insulto a la inteligencia y a la dignidad humana ver la desproporción de recursos que los países donantes han destinado a salvar su banca de la crisis y lo que han destinado en ayuda al desarrollo. Según los datos hechos públicos por el Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE, los países ricos dieron de media un 0,30% de su Producto Nacional Bruto (PNB) combinado, un porcentaje idéntico al que se alcanzó hace más de 15 años, hasta rozar los US$ 120.000 millones de dólares. Un ascenso que revierte la tendencia descendente de los últimos dos años, pero está a años luz de los US$ 18,1 millones de millones de dólares movilizados por esos mismos países para apuntalar su sistema financiero en los últimos 18 meses (diciembre 2007 – mayo 2009).

Un estudio reciente de la Unión Europea (UE) indica que los gobiernos europeos han dedicado, hasta ahora, unos US$ 5,3 billones de dólares a evitar el hundimiento de los bancos. El Reino Unido es el que ha dedicado una mayor proporción (781.300 millones de euros), seguido de Dinamarca (593.900 millones de euros) y Alemania (554.2000 millones de euros) y finalmente por España (130.000 millones de euros que seguramente aumenten muy pronto). Ahora bien, aunque son cantidades enormes también sabemos que, seguramente, resultarán insuficientes. Lo son, sobre todo, en Europa como se deduce simplemente comparando los US$ 5,3 millones de millones de dólares que se han gastado con los US$ 12,8 millones de millones de Estados Unidos (EU). Tan sólo la aseguradora estadounidense AIG recibió US$ 175.000 millones de dólares para su rescate, US$ 50.000 millones más que la suma de la ayuda al desarrollo de los 22 países donantes. EU sólo dedicó US$ 26.000 millones de dólares a Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), un 0,18% de su PNB; mientras que el Plan Obama aporta US$ 800.000 millones de dólares a los banqueros.

En la primera cumbre del BRIC (Brasil, Rusia, India y China), que no es difícil imaginar cuan difícil ha debido ser de organizar, constituye una primera señal de desarticulación del sistema internacional actual. El tema central no era ciertamente un problema estratégico-militar, sino una cuestión financiera-monetaria: ¿Qué hacer con cientos de miles de millones de dólares (en forma de Bonos del Tesoro, en particular), acumulados por estos cuatro países durante los recientes años? Esta cumbre es probablemente el último esfuerzo antes de la ruptura. Si las demandas relacionadas con una reorganización más rápida y profunda de los derechos de voto en el FMI y de las otras grandes organizaciones internacionales no se aceptan y se aplican rápidamente por EU, Japón y UE, entonces la próxima cumbre de los BRIC, prevista para 2010, será una cumbre de ruptura, estableciendo estrategias independientes, o incluso contrarias a las del trío EU/Japón/UE.

Al iniciar la cumbre del G-8 en Italia, en julio 2009, los líderes de los países más industrializados dejaron de manifiesto que la economía mundial aún enfrenta “riesgos significativos” y que es demasiado pronto para retirar las medidas implementadas para combatir la recesión más profunda desde la gran depresión. Asimismo, en la declaración común dejaron asentado que si bien hay “señales de estabilización” de la economía mundial, “la situación sigue siendo incierta” y que siguen pesando “riesgos importantes sobre la estabilidad económica y financiera”. El documento del G-8 advirtió además de que “las estrategias de salida” de los paquetes de crecimiento sólo deberían ser desarrollados “una vez que la recuperación esté asegurada”. Uno de los temas previstos a abordarse en el foro es la propuesta de China para buscar una nueva moneda de reserva global como alternativa al dólar. Finalmente, expresaron: “Nos abstendremos de devaluaciones de nuestras monedas y promoveremos un sistema monetario internacional estable y con buen funcionamiento”.

Como ha sido desde el principio de esta crisis económica internacional, no todas las regiones del mundo se han visto afectadas de igual forma; pero, todas, sin excepción experimentan y/o experimentarán una gran degradación de su situación de ahora a fines de diciembre de 2009. Son tres “fenómenos” particularmente destructivos para el tejido socioeconómico que convergerán, reflejando la prosecución del agravamiento de la crisis económica internacional.

El fenómeno del desempleo: impacto que varían según que los países. El último trimestre de 2009 será un punto de inflexión en lo que respecta al impacto del desempleo en el desarrollo de la crisis sistémica global. En efecto, será el momento de las consecuencias, el desempleo se convertirá en todo el mundo en un factor de agravación de la crisis.

El fenómeno de nuevas quiebras de empresas, bancos, inmobiliarias, países (tipo Islandia), estados (tipo California), etcétera. La inyección masiva de capitales públicos, en los bancos y los grandes grupos automovilísticos, no consiguió impedir las bancarrotas y la quiebra de grandes, medianas y pequeñas empresas en EU, UE y Japón, sin contar las quiebras semanales de establecimientos financieros estadounidenses. Estas quiebras de empresas, de municipios y hogares afectados por el desempleo importan tanto como los «activos tóxicos». De aquí a finales de año, serán nuevas «bombas financieras».

El fenómeno de la posible crisis del dólar, de la libra esterlina y el posible fenómeno de la devaluación de ambas monedas. La conjunción de las necesidades de financiamiento de EU y de GB y la desconfianza creciente de los compradores potenciales va a llegar a la hora de la verdad. Y esta hora de la verdad sólo puede tomar una forma general: la negativa de los compradores a seguir acumulando los Bonos del Tesoro estadounidense y los Gilts británicos. Y en este sentido, la decisión de los BRIC de comprarse sus bonos del Tesoro mutuamente es una primera señal que esta “huelga de los compradores de los Bonos del Tesoro” está en vías de concretarse.

Estos tres fenómenos no son sucesivos, pero son destructivas; son mucho más peligrosas porque son simultáneos (en el tiempo). Por eso su impacto sobre el sistema mundial es generador de desarticulación al alcanzarlo bajo diversos ángulos, diferentes velocidades y con fuerzas variables.