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Dos adagios me son útiles para iniciar mi reflexión en torno al reciente fallo emitido por la Corte Internacional de Justicia de la Haya referente al Río San Juan de Nicaragua: las cosas se ven según el color del cristal a través del cual se miran o bien el otro que reza: lo que no entiendo lo trasvaso a mi mundo y asunto resuelto. Considero que ambos denotan el desenfoque que ciertos denominados “analistas” en nuestro país le han impreso a las lecturas del aludido fallo.

Bien, esto nos remite a algo que se ha venido discutiendo desde hace buen tiempo alrededor de la neutralidad disciplinaria y, en el caso en cuestión, hay diversas disciplinas envueltas: Las relaciones internacionales, derecho internacional, inclusive la historia y la cartografía. No obstante, lo primero que se debe tomar en cuenta es lo siguiente: lo que jamás ha dejado ser neutral a las disciplinas son los sujetos que dicen ser portadores de ellas y no las disciplinas en sí, aunque nos queda la duda del origen de éstas, pues para nadie es un secreto que Michel Foucault demostró cómo el derecho, la antropología y hasta la medicina fueron creadas como mecanismos o dispositivos de control. Digo esto porque los “analistas” de forma inmediata se precian de ser “entendidos” en la materia, cuando en realidad son glosadores mal intencionados, “opinadores” de corto alcance con un alto grado de desenfoque e irresponsabilidad.

Estos señores siempre tratan de ver las cosas con el cristal que a ellos se les antoja o en su defecto con el que les interesa. De ahí que para este caso observan nada más con el cristal de la derrota, de la pérdida para Nicaragua. No obstante, la verdad del asunto es que lo que tratan de hacer es descalificarlo porque éste se dio bajo la administración del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional. Es decir, estos señores están ahí para hablar mal de todo aquello que el Gobierno consiga, ellos están para realizar lecturas al margen de la situación, es todo lo que consiguen.

En este sentido lo primero que salta a la luz es que son agoreros del conflicto, pues se elevó hasta ahí para dirimirlo de la forma más ecuánime posible y, eso es lo que se consiguió. Además hay que estar claro que el conflicto se inflama durante los gobiernos neoliberales, específicamente Bolaños (¿quién no lo recuerda en aquel burdo paseo en lancha a través del río a la luz del abandono en que estos gobiernos mantuvieron esta zona? y ahora que el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional está brindándole otro enfoque a esta zona ven nada más otro lado del asunto, algo que no es) pero bien eso al final pasa a un segundo plano, lo que importa ahora es el fallo y con ello el logro que se consiguió alrededor de un sumo imperio inobjetable alrededor de un río que de sí es fundamental en el devenir histórico de nuestra Nicaragua.

Bien, los argumentos desenfocados de estos señores giran alrededor de la navegación costarricense a través del río con fines comerciales, como si esto no se ha hecho de forma histórica y, lo que el fallo viene a ser es a refrendar algo que los pueblos mismos hacían de forma tradicional, costumbrista, consuetudinaria, sin aspavientos jurídicos. Como si las economías de nuestros países no estuvieran interconectadas, como si nuestro gobierno no había ya dejado atrás el asunto del visado. Es decir, el fallo viene a crear la plataforma jurídica de algo que los pueblos practicaban como norma de subsistencia y reciprocidad: flujos, intercambios, navegaciones biunívocas, y, que bien se sabe ya que estaba consignado en el Laudo Cleveland, con la salvedad que ahora se actualiza y se dice una vez más que esto se regulará desde Nicaragua, con el ánimo que se desenvuelva en un orden y una coordinación más expeditos de parte de ambos países.

El asunto aquí es lo que se quiere leer de algo que por derecho propio los pueblos hacían y que estaba consignado en los tratados, pues bien se sabe que éstos le brindaban a Costa Rica el derecho de transportar su café desde esa época y, en los mismos se hablaba del derecho de este país a navegar con fines de comercio, ahora los rubros han cambiado.

No es bueno entonces que estos señores ahora traten de inflamar un fallo que lo único que hace es ratificar y actualizar lo que en primer lugar ya estaba consignado en tratados tan famosos y, lo que nuestros pueblos han hecho a través del río que algunos llaman historia líquida y como parte de una forma de vida de pueblos que han compartido historias.


*Especialista en Relaciones Internacionales
milliurbina@yahoo.es