•  |
  •  |
  • END

“…la Cuenta Reto del Milenio está organizada de tal manera, que no pasa por el Gobierno, es una cuenta que está organizada de tal forma que es una cuenta paralela, igual a la que tenemos con los hermanos venezolanos... lo que es bueno para el ganso, es bueno para la gansa. En eso no hay discusión”.

Presidente Daniel Ortega Saavedra, 13 de junio 2009, Plaza de la Revolución, Managua, Nicaragua.

Varios dirigentes del gobierno han afirmado que la ayuda venezolana se administra igual que la Cuenta Reto del Milenio (CRM), lo cual no es cierto. Entonces, ¿por qué dicen algo que no es verdad? Recientemente sábado, también lo dijo, nada menos que el propio Presidente de la República, comandante Daniel Ortega. ¿Por qué él sostuvo algo que no corresponde con la realidad? ¿Será que no sabe la verdad? ¿Será que fue engañado por sus subalternos? Lo cierto es que la fantástica suma de más de 400 millones de dólares aportados por Venezuela no ha tenido ningún control, supervisión ni auditoría, y como se sabe, “en arca abierta el justo peca”. Y con más razón el injusto.

Cada vez que estos funcionarios públicos han mentido, me siento defraudado y, debo decir, me parece inaudito, es decir, me cuesta creerlo, se me dificulta asimilarlo, porque, ¿con qué necesidad engañar? La verdad saldrá y entonces será peor para ellos porque quedarán como mentirosos, y eso tendrá un costo que se acumulará a otros, y finalmente, más temprano que tarde, pagarán esa factura por intentar manipular a la población, sobre todo a la menos informada, la más humilde, a la cual, por el contrario, deberían hablarle con la verdad, como una mínima demostración de respeto de un Presidente hacia sus gobernados. Y es una obligación informar la verdad.

En la página Web de la CRM están los datos de cómo se administra, es decir, son públicos. ¿Creen ustedes que el gobierno no lo sabe? Entonces, ¿por qué se exponen, por qué el Presidente miente en cadena nacional de televisión y de radio? ¿Qué estará pensando? ¿Cómo ve al pueblo? ¿Qué lo impulsa a falsear y manipular en público? ¿No le preocupa que lo agarren con las manos en la masa? ¿Le vale que nos demos cuenta que nos está jugando furulla? ¿Cuál es su juego? Quizás lo dijo porque los 50 millones de Venezuela para sustituir en Occidente los fondos estadounidenses suspendidos, serán administrados por un nuevo organismo con una junta directiva, según anunció el Presidente del Banco Central, Antenor Rosales. Pero esta es otra historia.

El gobierno debería administrar la cuantiosa ayuda venezolana con total transparencia, para no seguir generando las suspicacias y escepticismo que han enrarecido el ambiente nacional y que están perjudicando gravemente la imagen del FSLN y de sus principales dirigentes, sobre los cuales recae la sospecha de que están cometiendo gravísimas irregularidades con el inmenso chorro de petrodólares que a diario bombea Caracas a Managua. Una muestra: dijeron que las plantas eléctricas eran donadas, y ahora nos las están cobrando. Y carísimas. Compran barato el petróleo, y tenemos la gasolina más cara de Centroamérica.

Una diferencia de la CRM y la ayuda venezolana es que la primera nunca ha dejado de ser un acuerdo de gobierno a gobierno. El convenio fue suscrito por Norman Caldera Cardenal, entonces Ministro de Relaciones Exteriores, y Paul V. Applegarth, Director Ejecutivo de la Corporación Reto del Milenio. La ayuda venezolana fue presentada como un convenio de gobierno a gobierno, pero luego de varios enredos, marrullerías y equivocaciones, todo se privatizó a favor de Caruna, la microfinanciera del FSLN, y de Albanisa, y lo peor de todo, es que hasta salimos con más deuda pública externa.

Como una segunda diferencia está el hecho de que la CRM es supervisada y administrada por un organismo con una junta directiva de siete u ocho miembros con derecho a voz y voto; y por observadores civiles designados por los Consejos de Desarrollo Departamental de León y Chinandega; así como los alcaldes de los municipios involucrados en los proyectos. Cuatro de los directivos son del gobierno central, con rango de ministros, y los otros, observadores civiles y alcaldes. En otras palabras, el Presidente Ortega tiene mayoría en esta directiva.

Paradójicamente, una de las diferencias fundamentales en el manejo de la ayuda venezolana respecto de la administración de la CRM, es la participación pluralista en esta última, y la concentración del control en pocas manos, el secretismo y discrecionalidad, en la primera. Más de cien organizaciones de la sociedad civil, sector privado y gobierno local, integradas en los Comités de Desarrollo Local de León y Chinandega, participaron en un proceso consultivo para determinar los objetivos de la CRM.

Las consultas permitieron identificar tres impedimentos clave para el crecimiento económico y la reducción de la pobreza en Occidente: 1. Derechos de propiedad inseguros; 2) Infraestructura de transporte subdesarrollada; y 3) Bajo valor agregado de la productividad de los negocios rurales.

El uso de la enorme ayuda venezolana no es discutida con ningún tendido organizativo de la sociedad semejante al que funcionó con la CRM, ni mucho menos. Más bien, esto es un asunto clandestino, compartimentado, una cuestión de misas negras, donde el Tesorero del FSLN, el señor Francisco López, aparece como “el hombre de confianza” que concentra facultades extraordinarias y discrecionales. A veces, como con el visado libre, el Presidente Ortega pregunta en un acto a los asistentes, si están de acuerdo con dicha medida, lo cual no es participación popular, más bien, demagogia y manipulación.

Mencionaré sólo dos aspectos más que diferencian la administración de la CRM con la fabulosa inyección financiera venezolana. La primera ha tenido que hacer varias auditorías; la segunda, ninguna, pues opera bajo la ley de la selva. El segundo aspecto es que las adquisiciones de la CRM fueron realizadas por una empresa especializada contratada para tal efecto, y que para cada compra realizó licitaciones. Los multimillonarios fondos venezolanos se usan en proyectos asignados a empresas de los allegados. Por ejemplo, “Casas para el Pueblo” fue ejecutada por una compañía de Francisco López, el presidente de Petronic, y otra de Mario Salinas, el ministro de Turismo. Grave conflicto de interés.


¿Por qué tratan de engañar al pueblo? En realidad, quienes mienten son los que se engañan y desacreditan.


*Editor de la Revista Medios y Mensajes
gocd56@hotmail.com