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No hay dudas que durante el gobierno de Arnoldo Alemán empezó la alharaca del río San Juan. Y es que los ticos ya se estaban comportando como co-dueños del río y hasta se veían policías armados navegando por nuestras aguas. Se empezó a prohibirles que navegaran armados, se les exigió visados, documentos, identificaciones y algunas otras medidas impuestas por las autoridades nicaragüenses y los ticos empezaron a brincar.

Paralelamente empezaron las pláticas entre autoridades ticas y nicaragüenses en todos los niveles. Se daban diálogos, se firmaban convenios, pero los ticos continuaban abusando del río San Juan y el 29 de septiembre del 2005, llegaron al extremo de presentar una demanda ante la Corte Interamericana de Justicia, por considerar que Nicaragua violaba los tratados limítrofes al impedir la navegación de policías armados costarricenses por dicho río.

En Nicaragua empezó a surgir una gran cantidad de artículos relacionados con el río San Juan, tales como calcomanías, camisetas, gorras, en las que se podía leer “El San Juan es tan nica como el pinol”, “El San Juan es nuestro”, etc., etc.

El problema con este río se remonta al siglo 19 cuando Nicaragua y Costa Rica llegaron a disponerse para combatir entre sí, por diferencias de límites territoriales.

El 15 de abril de 1858, por razones legales y de honor, de principios pacíficos y de verdadera confraternidad, se comprometieron formalmente a consolidar la paz a través de un Tratado de límites territoriales, conocido como Cañas-Jerez, y en su artículo 6 se establece que Nicaragua tendrá exclusivamente el dominio y sumo imperio sobre las aguas del río San Juan y que Costa Rica tendrá los derechos perpetuos de libre navegación en una parte del río, con objetos de comercio, sin cobrarse ninguna clase de impuestos.

Este Tratado es bien contradictorio, ya que por un lado reconoce el sumo imperio que sobre el río tiene Nicaragua, y por otro lado le da a Costa Rica, derechos perpetuos de libre navegación en una parte del río. Si Nicaragua tiene el sumo imperio también tiene el perfecto derecho de regular su navegación.

El derecho de navegación fue necesario en una circunstancia histórica determinada, como era sacar su producción de café por el mar Caribe para exportarla por esa vía hacia los puertos europeos y recibir al mismo tiempo la mercadería procedente de los mismos. La explotación turística del río no está comprendida en el Tratado.

Las condiciones históricas que dieron nacimiento a ese derecho de navegación con objetos de comercio, hace mucho tiempo que dejaron de existir, ya que actualmente Costa Rica tiene puertos en el Atlántico, ferrocarriles y carreteras que conectan ambas costas. La necesidad de utilizar el río San Juan para su comercio ha desaparecido, esta vía de agua ya no es de vital importancia para Costa Rica, lo que pretende es otorgarse derechos ilegales suplementarios sobre la construcción de un futuro canal interoceánico.

El fallo de la Corte Interamericana de Justicia parece que más bien vino a enredar más el asunto, ya que ahora le otorga a Costa Rica el derecho de libre navegación a lo largo del río, olvidándose que ese derecho de navegación es solamente en un tramo del río, a como se plasmó en el Tratado Cañas-Jerez.

El documento íntegro de este fallo todavía no se ha visto publicado por ningún lado y hace referencia a temas que ninguno de los países involucrados estaban pidiendo se pronunciara, como es el caso de que la Corte reconoce a Nicaragua la soberanía y el sumo imperio sobre el río San Juan.

Sobre este punto, el agente de Nicaragua en La Haya y hasta el presidente Daniel Ortega han anunciado pomposamente un gran triunfo de Nicaragua, mientras que el canciller de Costa Rica, Bruno Stagno, ha manifestado que su país siempre ha reconocido la soberanía y el sumo imperio de Nicaragua sobre el río San Juan, y que ese asunto nunca estuvo en discusión ni era parte de los nueve puntos que presentaron en su demanda ante la Corte Interamericana de Justicia.

Asegura el Dr. Carlos Argüello (Agente de Nicaragua en La Haya), que Costa Rica quería ser co-soberana en el sentido de que sus naves podían estar navegando allí, sin tener que responder a las autoridades de Nicaragua. Y la Corte se opuso totalmente a eso, expresó.

¿Realmente se opuso la Corte a que los ticos naveguen sobre el río San Juan? Tengo entendido que en el fallo se le prohíbe a Nicaragua cualquier cobro a los ticos, ni pedir visado a los turistas extranjeros que naveguen sobre dicho río. Entonces, ¿dónde está el triunfo?
El triunfo más grande es de los ticos, ya que la Corte les reconoció la mayoría de los derechos reclamados en su demanda interpuesta contra Nicaragua y de las cinco pretensiones de Nicaragua cuatro fueron denegadas.

El verdadero triunfo de Nicaragua lo veremos cuando los capitalistas nicaragüenses o el gobierno, decidan realizar inversiones sólidas y de gran envergadura a todo lo largo del río San Juan, es decir, adelantarnos a los planes de los costarricenses.


*Médico Veterinario.