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Cuando hace dos meses te vi conversando con Emmett Lang, uno de los magistrados del Consejo Supremo Electoral que facilitó el fraude electoral en las pasadas elecciones del 9 de noviembre, inmediatamente pensé que dicha conversación iba encaminada a una concertación entre tú y el gobierno, me limité a saludarte de largo y al final me negué a creerlo, sentí deseos de gritarte;¡Carlos, ni un paso atrás!. Ahora en la reciente entrevista que brindaste y aparecida en los principales diarios de circulación nacional, en la cual se habla de conversaciones que sostienes con el gobierno y las declaraciones de que sos un hombre de paz y que el gobierno “te ha bajado el gas”, no puedo menos que recordarte que los gobiernos totalitarios no molestan a sus ciudadanos cuando cumplen los preceptos de Mussolini; “todo por el Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado”.

Las revoluciones, las transformaciones sociales no las hacen los hombres encerrados en su torre de marfil aunque provoque sus deseos, imagínate que Leonel Rugama, el muchacho que salió del seminario para meterse a la guerrilla hubiera pensado como tú, los que lo conocieron afirman que siempre andaba consigo un arma y que hasta cierto punto su conducta comprometedora y provocadora lo llevó a su propia muerte. No, de ninguna manera deseo que provoques tu propia muerte física en aras de la libertad de nuestro pueblo, creo que esos son tiempos pasados, pero sí me preocupa que un confort económico sea una camisa de fuerza para callar tu música que ha sido una forma de protesta en contra de las injusticias sociales, ahora que miles de nicaragüenses sentimos amenazados nuestros derechos de elegir libremente a nuestros gobernantes, ahora que miles de nicaragüenses sentimos masticados y triturados nuestros derechos democráticos y se reviven los viejos vicios históricos; fraudes electorales, pactos deshonrosos, represión a la libertad de expresión, clientelismo político, reelecciones presidenciales, vicios que con tu música siempre criticaste. Imagínate que Julio Buitrago, cuya muerte recordamos recientemente, hubiera pensado como tú, entonces la casa no hubiera quedado llena de humo y estaríamos aún bajo las bayonetas del somocismo.

Uno debe de ser coherente con sus principios, tú has sido activo en la lucha, ahora contra estas nuevas injusticias que nos parecen viejas, fuiste candidato a la vice- presidencia con Edmundo Jarquín, porque como decía Herty, había que acabar con esta mierda, cantaste a la par del pueblo en las marchas que hemos sostenido por una Nicaragua más justa, has sido crítico del gobierno porque has estado consciente que no representa los intereses de la mayoría y mucho menos reflejan la Nicaragua con la que soñó Sandino, Fonseca y todos aquellos que con su sangre fertilizaron nuestros mejores sueños.

Hay diferentes maneras efectivas de ser traidor al pueblo y tomar el silencio cómplice para obtener una posición confortable, es uno de ellos. Decía José Ingenieros que “los caracteres mediocres siguen el camino de las menores resistencias nadando a favor de toda corriente, en su rodar aguas abajo no hay mérito: es simple incapacidad de nadar aguas arriba. Crecen porque saben adaptarse a la hipocresía social, como las lombrices a la entraña de la tierra”.

Espero que el saludo desde la tarima enflorada durante la celebración de este 30 Aniversario no se convierta en un puño de cal en el hueco de tu guitarra, previamente ha sido un síntoma premonitorio de muerte de la dignidad de las personas saludadas quienes después terminan en la adulación y en el servilismo rastrero.

Estoy seguro que con tu guitarra o sin ella, las transformaciones sociales tenemos que lograrlas porque la dialéctica de la historia ha demostrado que la justicia siempre triunfa sobre los abusadores del poder y los opresores de los pueblos.

No se me raje mi compa, que la patria necesita no sólo de su coraje y su valor sino el de todos los nicaragüenses dignos y honestos, ¿Será usted uno de ellos?

*dr_amaya2006@hotmail.com