•  |
  •  |
  • END

El reciente veredicto (3 de julio de 2009) de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), con sede en La Haya (Holanda), respecto del dominio soberano de Nicaragua sobre el río San Juan, ha provocado entre los nicas reacciones disímiles, particularmente por la parte que favorece a Costa Rica según el fallo: el derecho a la libre navegación para efectos de comercio, transporte de personas y de turismo. De ahí la siguiente afirmación, un poco precipitada y egoísta, en un medio de comunicación radial: “Fallo de la Haya nos favorece, pero más a los ticos”.

Como fácilmente puede advertirse, la afirmación del medio de comunicación constituye un enunciado compuesto con el verbo expreso en la primera proposición (“Fallo de La Haya nos favorece”), pero que se omite en la segunda: “pero más (favorece) a los ticos”.

Hay en nuestro idioma determinadas formas de construcción en las que la omisión de algunos elementos (léxicos o sintácticos) no afecta en absoluto la claridad del sentido. Es más: estamos ya tan acostumbrados a estas omisiones o ausencias, que si aparecieran en el texto más bien producirían efectos negativos como la repetición viciosa y hasta cierta torpeza y ampulosidad en el estilo. Fijémonos cómo Darío, en “Naturaleza muerta” (Azul…), omite el verbo (“eran”) una vez enunciado al comienzo: “Las lilas y las rosas eran de cera, las manzanas y las peras de mármol pintado y las uvas de cristal”.

Concepto de elipsis

La elipsis es una figura de construcción que consiste en omitir en la oración palabras que no son indispensables para la claridad del sentido. Y es que en el espíritu, en la mente del hablante-oyente existe la idea con la totalidad de los elementos, pero que no todos se expresan en la manifestación concreta del pensamiento. Así, Dios invisible creó el mundo visible, equivale a Dios que es invisible creó el mundo que es visible. Lo mismo podemos decir de la sentencia muy conocida: Lo bueno, si breve, dos veces bueno, que equivale a: Lo que es bueno, si es breve, es dos veces bueno.

Uso correcto e incorrecto de la elipsis

El uso de la elipsis debe ser con mesura y discreción, pues con el afán de escribir muchas ideas con pocas palabras se corre el riesgo de incurrir en el empleo abusivo de este recurso, particularmente en la pobreza de vocabulario y en la incorrección sintáctica.

Veamos unos ejemplos.

a) Todos tenían temor de hablar y de involucrarse en el problema del jefe.

b) El sacerdote conocía y tenía amistad con los hijos de sus feligreses.

En estos enunciados advertimos que el ánimo de la elipsis ha producido un problema de concordancia, porque un mismo nombre es complemento de dos verbos que exigen distinta preposición. Veamos:
a) Todos tenían temor de hablar del problema del jefe y de involucrarse en el mismo.

b) El sacerdote conocía a los hijos de sus feligreses y tenía amistad con ellos.

Otro error en el que se suele incurrir con frecuencia es la omisión de preposiciones, en casos en que se pretende hacer concordar dos adjetivos de índole distinta con un mismo sustantivo. Sean estos textos:
a) La búsqueda se efectuó en las montañas del norte y sur.

b) Tiene cicatrices en la parte anterior y posterior del cráneo.

Observemos que las montañas del norte no son las mismas que las del sur, y la parte anterior del cráneo es completamente opuesta a la posterior. Por tanto, debemos escribir:
a) La búsqueda se efectuó en las montañas del norte y en las montañas del sur.

b) Tiene cicatrices en la parte anterior y en la parte posterior del cráneo.

Aquí podemos emplear la elipsis, pero no afectamos en modo alguno la construcción:
a) La búsqueda se efectuó en las montañas del norte y en las del sur.

b) Tiene cicatrices en la parte anterior y en la posterior del cráneo.

Otro ejemplo: Me complace y te felicito por la inauguración de tu librería.

Para que esta construcción se considere correcta es necesario colocar el sujeto junto al primer verbo y un pronombre junto al segundo: Me complace la inauguración de tu librería y te felicito por eso. O bien: Me complace por la inauguración de tu librería y te felicito.

A veces, la supresión de una preposición es causa de ambigüedades, como la expresión Subió la escalera, que puede interpretarse de dos maneras: cargó con la escalera hacia otro lugar situado más arriba o para dirigirse a otro lugar situado más arriba lo hizo por la escalera. En cambio, si recurrimos a la preposición adecuada despejamos la incertidumbre: Para cortar la naranja, Lucrecio subió por la escalera.

Sor Juana Inés de la Cruz (México: 1651-1695), en su Respuesta a Sor Filotea de la Cruz, afirma que para llegar a los textos sagrados y a la teología “hay que subir por los escalones de las ciencias y las artes humanas”.

Lo expuesto aquí nos sugiere que debemos cuidar nuestra lengua y reflexionar sobre la manera de hablar y de escribir, que es como decir, pensar mejor y comunicarse mejor. Manuel Seco, en su Diccionario de dudas, nos recuerda que toda persona debe aspirar a la perfección de su habla porque esta es “un instrumento de importancia vital para su convivencia dentro de una nación”.


rmatuslazo@cablenet.com.ni