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Desde el 25 de julio de 1949, fecha de la creación del departamento de Río San Juan y, por ende, su desprendimiento de Chontales, la destrucción, específicamente, en cuanto a sus recursos naturales, flora y fauna, ha sido la constante. La cultura productiva de tumba, roza quema del campesino de Occidente trasladado a Nueva Guinea por el Instituto Agrario somocista ( IAN) después de haber sido desalojado de sus tierras de forma violenta para el cultivo del algodón , fue el instrumento fundamental, la punta de lanza para la apertura de la frontera agrícola en el sureste de Nicaragua. Poco a poco, el recurso bosque empieza a ser diezmado dando lugar a la hacienda ganadera extensiva y, por lo tanto, el latifundio ocioso propiedad, en su inmensa mayoría, de la dinastía somocista y algunos pocos serviles como los diputados de entonces, Centeno Santos y Flores Casanova.

La Revolución Popular Sandinista cambió completamente el rostro de Río San Juan y del campesinado, mayoría de la población, que vio en la Reforma Agraria el financiamiento a la producción y la asistencia técnica, entre otros, como cambiaba poco a poco su paupérrima y miserable vida. La contrarrevolución, al mando del renegado Edén Pastora G., truncó los sueños de este campesinado.

La R.P.S. organizó e impulsó, aunque tímidamente por las condiciones de guerra, la estrategia de desarrollo económico-social llamada Sistema Internacional de Área para la Paz ( Si A Paz ), esfuerzo conjunto con la hermana del sur para desarrollar los pueblos vecinos.

A partir del gobierno de doña Violeta, se desmanteló todo el andamiaje económico –social alcanzado por la Reforma Agraria Sandinista a favor del campesinado (movimiento cooperativo, el área propiedad del pueblo); el departamento deja de ser importante para los restantes gobiernos neoliberales Alemán Lacayo y Bolaños Geyer.

En este período neoliberal, el recurso bosque es fuertemente golpeado por el feroz y destructor capital maderero costarricense, acelerando la destrucción de la flora y fauna producto del despale indiscriminado, cuyo actor principal es la gran masa campesina paupérrima y hambrienta, quienes se prestan, mediante intermediarios de su misma clase, pero devoradores del bosque, a la venta en rollo de madera preciosa a las compañías ticas, las que hicieron su agosto dejando como herencia más pobreza, destrucción, sequías, erosión, así como el exterminio de ejemplares tanto de la flora y fauna hoy en peligro de extinción.

Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que en estos 16 años de restauración liberal- conservadora, el departamento, a pesar de los esfuerzos de desarrollo en la década de los 80, retrocedió a los niveles de pobreza, atraso, aislamiento, incomunicación, analfabetismo, latifundismo, etc. de la época somocista. Dentro de toda esta hecatombe, surgió como estrategia de desarrollo económico el boom del turismo.

Esta estrategia no está enmarcada dentro del contexto de desarrollo económico integral armónico y sostenido del territorio. No existe una visión clara de cuáles deben ser los ejes de desarrollo económico – social del departamento.

Con el gobierno del FSLN se están realizando esfuerzos económicos dispersos. Hambre cero, usura cero, la ruta del agua, construcción de aeropuertos, puestos migratorios, etc. no están articulados estratégicamente, sino que son programas y proyectos que deben ser integrados a un plan general departamental con visión de por lo menos una década. El departamento no puede continuar desintegrado económicamente. No puede desarrollarse San Carlos, cabecera departamental, a costa del atraso, subdesarrollo y marginación de la población de los otros municipios.

El elemento aglutinador para estructurar y organizar un plan de desarrollo económico – social, cultural, recreativo y espiritual son las mismas alcaldías. Son estas instituciones con su alcalde, concejales y técnicos los que conocen y realizan trabajo en el territorio. Estos esfuerzos deben ser organizados en una estrategia territorial la cual, desde cada municipio, debe ser incorporada al nivel departamental para la articulación del plan estratégico.

Para llevar a efecto la organización y puesta en marcha de este plan, los alcaldes del departamento, sobre todo los sandinistas aglutinados en la Asociación de Municipios de Río San Juan (Amurs) deben proceder a discutir y definir las reglas del juego de esta importante institución. Es decir que Amurs debe convertirse en la instancia técnica y de asesoramiento en la reestructuración y organización de los planes estratégicos (que no son los POA ni los PIA) de los diferentes municipios y por ende, en el desarrollo de la estrategia integral de Río San Juan. Amurs debe ser reforzado con ingenieros forestales, economistas, sociólogos con visión integral que coadyuven en la organización de la plataforma de desarrollo Municipal y departamental de manera armónica y coherente.

La organización, puesta en práctica y desarrollo de esta estrategia integral, unificadora, articulada y armónica desde la base hasta el departamento, demanda dinamismo, agresividad, acción. La búsqueda de padrinazgos con países fuertes como Japón, Austria, Venezuela, Dinamarca, España, entre otros complementan el esfuerzo del gobierno central, municipal y los hermanamientos. Mientras el tiempo pasa, los costos a pagar serán mayores. El departamento debe negociar, buscar, proponer a la comunidad donante y ciudades hermanas, de manera integral, unido en un solo puño, en una sola dinámica, en un solo punto de referencia, independientemente de las relaciones bilaterales existentes desde hace años (Municipios - ciudades hermanas).

Solamente actuando unidos, con los objetivos estratégicos totalmente claros, con convencimiento de la necesidad de desarrollarnos socioeconómicamente de manera integral, es que podemos detener el deterioro que atenta contra la misma existencia.

Un héroe y mártir del FSLN, Ricardo Morales Avilés, expresó alguna vez: “después del primer paso, no paremos de andar jamás”. Ese primer paso no se ha dado en el departamento. Lo que se ha hecho es ponerle tapagoteras a los huecos del techo pero éste (el techo) poco a poco se está rompiendo y amenaza con derrumbarse y aplastarnos. ¿Escepticismo? No lo creo.


* Periodista, docente UPF graduado en ciencias sociales en la ex – RDA.