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El FSLN conquistó el poder en 1979, producto de la historia que ya conocemos, la euforia y encanto de ese triunfo caló tanto a nivel nacional como internacional. El Frente Sandinista fue en ese momento un conglomerado de dirigentes que cautivaban y arrastraban a las masas a voluntad, hasta hacerlos saltar al compás de las consignas. Los discursos de ese entonces eran poemas épicos, eran odas cantadas a todo un proceso de transformación social que trajo consigo muchas expectativas.


De esa epopeya lo que quedó fue la magia seductora de las ideas revolucionarias y la viveza de unos cuantos, que al momento de la derrota sufrida en 1990 dieron orígenes a una rentable empresa política conocida como Partido Frente Sandinista, cuyos líderes, hoy disfrazados de revolucionarios e izquierdistas y de sonoros discursos, acumulan grandes capitales debido a sus oscuras habilidades empresariales y a costas del ideal sandinista del que hoy pretenden ser el Alfa y el Omega.


Al triunfo del Partido Frente Sandinista en el año 2006, con un insignificante 38% de votantes a su favor, en los que se incluía en buena parte a sus adversarios ideológicos de los ochenta, que con elegancia literaria en el presente les llaman Convergencia Nacional, hoy el FSLN desde el poder sigue en mejores condiciones manejando la empresa política. En este presente revolucionario los negocios son mejores, pues cuentan con ayuda y financiamiento internacional y desde las estructuras del gobierno compiten en desventaja con la complaciente empresa privada y el gran capital que es elogiado en plazas públicas.


Hoy con marcado cinismo ideológico pretenden dizque, según los nuevos líderes, continuar con la “segunda etapa de la revolución” y cuentan ingenuamente con la propaganda de la plaza llena, celebrando el 19 de julio. Los pseudos dirigentes se regocijan viendo la propaganda del medio de comunicación oficialista que desde todos los ángulos con lente profesional pretende vender y convencer a los demás del supuesto millón de militantes con que cuentan para ir por más victorias

Olvidan que en 1990 con la plaza a reventar y con una militancia probada, conciente y capacitada políticamente, muy distante de los militantes de hoy, el FSLN perdió las elecciones. En entrevista reciente, el señor embajador Tomás Borge, figura emblemática del Frente Sandinista, acepta que en esa contienda política se perdió por la marcada arrogancia, la vanidad y la creencia griega de que eran los supremos Dioses de la Revolución.

Los vicios en este otro Frente Sandinista continúan, estos defectos de la humanidad en el presente son peores, hoy estos presuntos líderes están envilecidos por el gran capital que acumulan.


De pronto en las plazas donde se concentran su militancia es normal o común ver abrazándose a un ex guardia con un militante sandinista o un ex combatiente de la contra con un convergente, o un militante convergente con un fiel y converso religioso, hoy no se sabe qué tipo de revolución impulsan los pocos que hablan de la misma, lo cierto es que el peso de este supuesto proceso revolucionario en hombros de la clase trabajadora se hace angustiante e insoportable
Su principal dirigente a quienes los periódicos internacionales lo retratan como un líder a quien le encanta el discurso, por cierto un tanto ortodoxo, alguien que vive de la retórica que le ha dejado caudalosos recursos económicos, al que le da igual abrazar en la privacidad de su residencia a un halcón norteamericano, aunque al día siguiente amanezca incendiando el país con un vibrante discurso insurreccionándole los ánimos a su seguidores, todo en aras de demostrar una falsa conducta e imagen de revolucionario a fin de crear el clientelismo militante para las próximas elecciones.


Es imposible creer en este tipo de conductas cuando los trabajadores del Estado son utilizados para llenar nóminas políticas y sus principales dirigentes sindicales se rasgan las vestiduras para enfrentarlos contra las políticas neoliberales que muy dócilmente sigue el gobierno a través de los dictados del fondo monetario internacional y otros organismos internacionales.

Es vergonzoso que el principal dirigente de la Central Sandinista de Trabajadores, el campeador González, que se pasea muy sonriente y orondo brindando en los patios de añejamiento de la Flor de Caña del camarada Pellas, se desviva pegando gritos ante el plenario de un congreso de trabajadores en posiciones mesiánicas contra sus propios compañeros de partido a quienes pinta de sinvergüenza y de mafiosos, que viven del discurso con grandes negocios debajo de la mesa, estos mismos fariseos, conversos capitalistas son los que pretenden venderle a los trabajadores la continuidad de un proceso revolucionario, en el que, el obrero no tiene nada, en cambio sus dirigentes viven al mejor estilo de cualquier jeque del medio oriente; que fiasco este proceso revolucionario, que estafa lo de este discurso, que cinismo de dirigentes. En fin es responsabilidad ciudadana que estas cosas no sigan sucediendo en el país y con reformas o sin ellas, este tipo de revolución no debe subsistir.