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¿Desde cuándo un mentiroso como Joaquín Absalón Pastora tiene licencia para matar, asistir a la vela, erigirse en sumo tribunal para luego autoabsolverse? Lejos de reconocer sus errores, Pastorita se ha convertido en un impertinente. Atribulado por el peso de sus propios fantasmas trata de batirse en retirada. En vez de aclarar sus infundios, con intención aviesa ahora me adjudica otros pecados. No le bastó mentir afirmando que yo había cerrado El Momento, ahora me hace entrar en traje de fatiga a la redacción de La Prensa para ordenar a sus miembros qué deben publicar y sobre qué noticias deben abstenerse de hacerlo. Sólo le faltó agregar que llegué al periódico montado en una tanqueta y con una kaláshnikov al hombro.


Irritado y descompuesto por haber puesto al descubierto sus mentiras, pretende pasar como verdad otra falsedad. Pastorita dice que en la edición de La Prensa correspondiente al 11 de junio de 2006 aparece una fotografía que registra el momento en que doy instrucciones al poeta Pablo Antonio Cuadra, “sobre las noticias que se debían publicar”. Una mentira más grande que el Everest. Un pie de fotografía malintencionado. El propio director de La Prensa, Ing. Jaime Chamorro Cardenal, dos días después tuvo la gentileza de rectificar, teniendo además la hidalguía, esa que tanto falta hace a Pastorita, de ofrecerme sus disculpas. (La Prensa, 13 de junio de 2006. P 12-A).


Ante la imposibilidad de acreditar sus aseveraciones, Pastorita divaga, hace gárgaras en el aire; no recuerda la fecha, ni el día ni el año en que supuestamente cerré su noticiero. Para curarse en salud añade que es mejor dejarlo así porque de lo contrario teme que me lo “levante” de nuevo. Embustero irredimible es incapaz de disculparse. De manera festinada rehuye tratar el fondo de mi reclamo. ¿Qué le diría Danilo Aguirre que olvidó esta vez evocar su nombre? Nunca clausuré su noticiero, puesto que ya nada tenía que ver con la Dirección de Medios. Con justa razón el Dr. Pedro Joaquín Chamorro Cardenal afirmó que “por la cola del sombrero se conoce al iguanero”. Por la magnitud de sus mentiras Pastorita tiene cola de dinosaurio.


Contrario a Pastorita, que únicamente sabe calumniarme, aporto las pruebas documentales necesarias para desmentirle una vez más. Para atajar su diatriba transcribo la aclaración del Ing. Chamorro Cardenal y con la anuencia del Instituto de Historia de Nicaragua, la fotografía que publicó el diario Barricada en su primera plana, el día 2 de enero de 1981. En la foto aparezco junto a Danilo Aguirre, Presidente de la UPN y del Ministro del Interior, Tomás Borge, en la Casa del Periodista en Belmonte. La toma fue hecha el mediodía del 31 de enero de 1980, durante la fiesta de fin de año que Borge brindó a los periodistas e hizo público mi nombramiento como Director de Relaciones Públicas del Mint.


El Ing Chamorro Cardenal aclara dignamente:

Rectificación
Censura a La Prensa
El recién pasado domingo 11 de junio pasado, en la página 8-A se publicó el reportaje Junio en la historia de La Prensa, en el que por un lamentable error se puso en un pie de foto que el licenciado Guillermo Rothschuh Villanueva estaba informando a don Pablo Antonio Cuadra “sobre las noticias que se debían publicar”. En realidad el licenciado Rothschuh Villanueva dejó la Dirección de Medios en diciembre de 1980 y la primera vez que se censuró a La Prensa durante el régimen sandinista fue el 10 de julio de 1981, y quien ejecutó la orden de cierre temporal fue la licenciada Michelle Najlis. Además, los censores sandinistas nunca ordenaron qué noticias se debían publicar si no las que no se podían publicar, que por cierto eran muchas.

En honor a la verdad hago esta aclaración y al mismo tiempo ofrezco mis disculpas al licenciado Rothschuh Villanueva por el error cometido.

Jaime Chamorro Cardenal Director de La Prensa

Ante la insistencia de mi detractor y la contundencia de la verdad, no me queda más que pensar que Pastorita desvaría. ¿Comenzó a ver esperpentos en la claridad del día?
Sobre su regreso a la política como gran “reserva moral” del liberalismo, no dudo que con su llegada el futuro del PLI está garantizado.