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La palabra “aborto” proviene del latín “abortus”, que descifrada significa una privación (ab) del nacimiento (ortus). Tiene diversas manifestaciones: a) De forma general es la expulsión del concebido antes del tiempo de su nacimiento; b) El aborto médico, que consiste en que el huevo es expulsado antes que el feto sea viable, o la muerte del feto dentro del vientre de la madre; c) Aborto espontáneo: cuando el feto es expulsado por razones fisiológicas; y d) El aborto delictivo: que es la interrupción maliciosa, premeditada, alevosa o culposa del que está por nacer.

Desde la perspectiva fisiológica el aborto es ovular si ocurre en el primer mes de embarazo, es embrionario si se presenta entre el segundo y el tercer mes, y fetal a partir del cuarto mes.

De lo antes expuesto se deduce que el aborto puede ser accidental y por situaciones ajenas a la voluntad de la madre. Tenemos el espontáneo, que ocurre de forma natural y que también podría estar asociado a problemas de salud recurrentes de la embarazada. También está el terapéutico, que es cuando se interrumpe el proceso de la concepción, porque de continuar su desarrollo podría causarle la muerte a la madre o ambos morirán de todos modos. Y finalmente, el aborto criminal, que es el realizado con la intencionalidad manifiesta sin fines médicos o terapéuticos.

Este delito es contra el embrión o feto y por su naturaleza pone en peligro los siguientes bienes jurídicos que protege la ley: la vida del que está por nacer, el interés del Estado en la natalidad, y la salud y vida de la madre embarazada.


Nuestro Código Penal castiga la práctica del Aborto bajo las siguientes premisas:
T Quien lo provoque con el consentimiento de la madre: La madre autoriza a otra persona que le interrumpa el embarazo, dicha persona puede ser cualquiera, inclusive un médico o sanitario. En esta situación tanto la madre como el que lo realizó serán condenados a pena de prisión.

T Que el aborto sea causado directamente por la propia embarazada. De ser así y debidamente comprobado que ella se lo motivó será sancionada con pena de prisión. El fondo del asunto es precisamente demostrar que la propia madre por algún acto voluntario e intencional, sea mecánico, físico, o por el consumo de bebidas o sustancias, productos naturales o médicas, indujo a su propio aborto.

T Quien sin el consentimiento expreso de la embarazada provoque el aborto, sea cualquier persona o un profesional de la salud. Éstos serán penados.

T Si la embarazada se opone a la práctica abortiva, pero aun así se le realiza con violencia o intimidación, se aplicará la pena de prisión al sujeto activo, sea o no profesional de la salud.

T Si se realiza el aborto valiéndose para ello de engaño a la embarazada, la cual no ha dado su consentimiento o autorización para ello, se castigará con prisión al que lo ejecuto, sea o no profesional de la salud.

T El ocasionado por alguna persona, inclusive profesionales de la salud, sin tomar en cuenta las medidas que garanticen la seguridad de la mujer embarazada. Se debe tener conocimiento expreso de que la mujer está embarazada pero se realiza una acción sin la intención de provocarle el aborto. Ejemplo: asustar repentinamente a la embarazada, conducir el automóvil con confianza en que no se causará algún accidente de tránsito, empujar o golpear a la mujer sin la intención dolosa de hacerla abortar, o que en alguna práctica o intervención médica o prescripción de medicamentos se motive el aborto. Hay sanción penal para quien de forma culposa o temeraria lo origine.


De las anteriores seis maneras de presentarse el hecho abortivo, vemos que en las primeras cinco lo determinante es el actuar doloso e intencional, ya sea del practicante o de la propia mujer embarazada, que consiente o que ella misma lo practica.

Sin embargo, el problema actual gira en torno a que no está determinado lo que es el “aborto terapéutico” en nuestra legislación penal y ante tal situación es natural pensar que los profesionales de la salud que lo practiquen podrán ser procesados penalmente por dicha acción, aunque hayan actuado con el objetivo de salvaguardar la vida de la madre y en perjuicio de la existencia del embrión o feto. O sea que en atención a la tipicidad penal no importa que la vida de la madre corra peligro por el embarazo y en ese sentido al estar la embarazada enterada del riesgo inminente que corre de continuar su estado de gravidez, ella consiente en que se le practique la interrupción del embarazo y como es lógico el profesional de la salud se convierte en el sujeto activo del delito, al igual que la mujer.

Hay casos en donde el médico o profesional de la salud debe atender de emergencia a alguna paciente embarazada que presenta complicaciones severas por razón de su estado de gravidez y que de no ser atendida oportunamente puede sufrir lesiones irreversibles o fallecer. Para estos casos la intervención quirúrgica, que podría ser la práctica del aborto, no requiere del consentimiento de la socorrida ni de algún familiar por la urgencia; sin embargo, el profesional de la salud podría ser procesado por su acción salvadora de la vida o integridad física de la mujer.

En vista de lo antes expuesto, es obvio que nuestra ley penal no tiene excepciones al respecto, lo cual no es saludable porque el aborto terapéutico es indispensable que sea permitido, ya que consiste en la interrupción del embarazo por causas eminentemente médicas porque está en juego la vida de la madre. Estamos frente a un conflicto de bienes jurídicos protegidos: la vida de la mujer y la vida del que está por nacer. ¿Cuál de los dos es más esencial que viva? Por supuesto que ambos, pero frente a la comprobación científica y médica de la existencia de complicaciones que ponen en riesgo la vida de la madre, habría que decidirse por ésta, después de un proceso de control prenatal por médicos gineco-obstetra y por el especialista perinatólogo, y/o ante una emergencia complicada.

El embarazo de alto riesgo puede ser controlado pero no significa que se pueda superar definitivamente, ya que tiene más posibilidades de complicaciones, tanto materna como fetal, durante el proceso de la gestación y el parto. Es obligación del médico realizar las acciones terapéuticas posibles para salvar la vida de la madre y para que el desarrollo del embarazo se mantenga posible o viable hasta por lo menos poder practicar una cesárea prematura y que el producto nazca vivo. La finalidad en este caso es salvar la vida de ambos.

El aborto terapéutico no es voluntario o intencional y no hay que confundirlo con el aborto electivo, el cual tiene sus propias características: La ley podría permitirlo en casos de embarazos por resultado de un delito de naturaleza sexual (violación, estupro), embarazos por una técnica de reproducción asistida no consentida por la madre, que la madre sea menor de edad (niña o adolescente), no teniendo las condiciones físicas desarrolladas para mantener el estado, entre otras. En nuestro país lo que ha existido es el terapéutico, que fue derogado pero debe contemplarse por asuntos de salud pública e interés demográfico del Estado y la justificación de que la ciencia médica moderna permite superar las complicaciones que presenta un embarazo de alto riesgo. No es suficiente ni concluyente y máxime que las condiciones que tenernos en nuestro sistema de salud no son las más óptimas.


*Abogado y Notario.