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Días y noches de terror se viven constantemente en este populoso barrio de la capital. Causa: Los “traidos” de las pandillas… los Comemuertos, los Bloqueros, los Plos y los Cholos. Como sicarios se desplazan por la noche aprovechando la oscuridad y como terroristas durante el día cuando nuestros hijos van o regresan de las escuelas, en vehículos o motocicletas avientan bala a diestra y siniestra por matar a un rival de la otra pandilla, sin reparar siquiera que esas balas matan a personas inocentes.

Nos interrogábamos entre pobladores más nuevos y más viejos de habitar en este barrio acerca de la cantidad de jóvenes que han muerto en los últimos 18 meses y llegábamos a la conclusión de que sobrepasan la cantidad de muchachos que murieron durante la guerra de liberación asesinados por la Guardia Nacional y durante la guerra de agresión de los 80 cumpliendo el Servicio Militar, aunque la comparación sólo cabe por su juventud. Y decíamos 18 meses porque a partir de que se hiciera el cambio de mando en la Delegación Policial 5 y aún con que crearon una nueva subdelegación a pocas cuadras de nuestro barrio, la situación ha empeorado tanto que las luchas fratricidas entre estas pandillas han incrementado, trayendo como consecuencia decenas de jóvenes muertos. Los hechos más recientes: Hace dos meses, la muerte de un joven en el barrio 30 de Mayo trajo como consecuencia la muerte de otras 3 personas, entre ellas una niña víctima inocente, en aquella ocasión sólo pudo calmarse la situación de vendetta que duró varios días con la presencia de la “Brigada Especial” de la Policía Nacional. Y más recientemente, el día jueves, 30 de julio, a mediodía, dos jóvenes en una moto asesinaron a otro, lo que conllevó a una noche de terror por tratar de vengar la muerte del mismo por la otra pandilla y sus familiares; y cuyos resultados aún desconocemos. Horas y horas de espanto son las que se viven constantemente.

Y es que la Policía Nacional del Distrito 5 ya está rebasada e incapacitada para lidiar con estas pandillas, la militarización del barrio debe ser inminente por la Brigada Especial y la atención tanto de los mandos superiores de la PN, la Comisión de Seguridad Ciudadana y de la Ministra de Gobernación debe estar enfocada en solucionar esta problemática, apoyados por los organismos judiciales del Estado. No es posible que la PN diga que no actúa ante un problema de seguridad ciudadana porque no hay denuncias de los pobladores, cuando saben que éstos están intimidados y son presos del terror de las pandillas. Para eso están los órganos de Justicia del país y aquí cabe también la necesidad de que los diputados en vez de andar auxiliando a los golpistas en Honduras, traten de crear una ley temporal que faculte a la Policía y al Ministerio Público, principalmente a actuar de oficio ante esta situación y no exponer a los pobladores de nuestros barrios a la represalia de estas pandillas por venganza ante una denuncia.

Es tanto el terror que ni siquiera los noticieros de nota roja de los canales de TV se hacen presente ante el llamado de los pobladores, para que a través de estos medios se de a conocer a las autoridades nacionales esta dolencia. Prefieren perder la noticia ante el temor de llegar y también morir.

Nada envidiamos de las Maras de Honduras y El Salvador: Pistolas, escopetas y fusiles; sicarios y terroristas; traidos y pasadas de cuentas. ¿Qué haremos? Seguir en la indefensión o tendremos que crear nuestras propias estructuras de protección con ex combatientes de guerra y buscar nuestras propias armas. Las autoridades tienen la respuesta. Mientras tanto, sigamos sobreviviendo.

Pd. No es la problemática de un barrio. Es el reflejo de cómo los grupos juveniles han evolucionado a verdaderas pandillas criminales y que lo que acontece aquí también está sucediendo en decenas de barrios de la capital ante la ceguera de las autoridades nacionales de la Policía Nacional de reconocerlo.


*Habitante Barrio Reparto Shick.