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Además del elemento lingüístico, muchos otros factores intervienen en la formación de la lengua: políticos, históricos, geográficos y socio-culturales. Como forma de habla común, el pueblo crea y recrea sus posibilidades de expresión, y en esa búsqueda va conformando las variantes dialectales que no sólo reflejan novedosas creaciones populares, muchas veces llenas de sabiduría, sino que constituyen –como afirma José Montes Giraldo en su Dialectología y geografía lingüística- una fuente importante de “renovación y enriquecimiento de la lengua”.

Dentro de las variantes, mencionamos lo que comúnmente conocemos con dichos o locuciones populares matizados de valores expresivos y con un marcado carácter pintoresco. Por ejemplo, “agarrarse los cojones” no es otra cosa que asumir con determinación y valentía la responsabilidad para enfrentar un problema o desafío. “Al ojo” es al cálculo; pero “al pelo”, “al hilo” o “al tiro” se usa para indicar la precisión o exactitud. No es lo mismo “floja de la boca” que “floja de la baticola”, porque la primera se refiere a la persona que “dice con su lengua lo que no debe”, mientras que la segunda se refiere a la que “hace con su cuerpo lo que no debe”.

Las locuciones son agrupaciones de palabras que se escriben separadamente, pero que la agrupación mantiene unidad de significado. Por ejemplo, Un pobre diablo o Un muerto de hambre son locuciones que, además de tener una forma fija, la agrupación mantiene unidad de significado, porque el sentido no depende de la suma de sus componentes. No es lo mismo Un pobre diablo que Un pobre de esos diablos o un Muerto de hambre que Uno muerto de esos hambrientos.

Las locuciones pueden ser de diferentes tipos, según la función que desempeñen en la oración: sustantivas, adverbiales, prepositivas, conjuntivas, interjectivas y verbales. Todos los ejemplos citados, son locuciones sustantivas.Veamos los otros tipos: vamos de mal en peor (adverbial), se marchó con rumbo a Chontales (prepositiva), no importa que nazca ñato con tal que respire (prepositiva), le dijo: ¡sos un desastre! (interjectiva), se fue a echar una cana al aire (verbal).

Locuciones en el español de uso en Nicaragua

Rasgo peculiar del español de Nicaragua y de América en general, particularmente de Colombia, Venezuela y algunos países centroamericanos, es el uso de muchas locuciones adverbiales. Frecuentísimas en nuestro país, son comunes también en Colombia, Venezuela, Chile y gran parte de Centroamérica ejemplos del tipo a cada nada (“a cada rato”) y a la fija (“a lo seguro”): Estoy en la perra calle pero ella viene a verme a cada nada; Nunca he enamorado a la Martina pero sé que voy a la fija.

La locución adverbial a lo mejor (“tal vez, quizá”), de uso en España, se dice esporádicamente en Nicaragua a la mejor, compartido también por México, Venezuela y Cuba: Tien rato de andar huyendo, pero a la mejor ya lo entabicaron.

De ipegüe (registrado en el DRAE de 2001 como uso exclusivo de Nicaragua con el significado “añadidura”), equivale a de yapa (América meridional) y de pilón (México): le compré la vaca a mi compadre y me dio de ipegüe el ternero.

En Nicaragua es bastante general el uso de la construcción lo más + un adjetivo o un adverbio equivalente a “muy + ese adjetivo o ese adverbio”, con matiz superlativo: tu mujer es lo más bueno que hay; estoy lo más bien.

Representativo del habla nicaragüense y de América en general, es el uso de no más con valor de: a) “solamente”: Esta no es yuca, es yucota y le cuesta dos pesitos no más; b) detrás de adjetivos o adverbios, equivale a un sufijo reforzador: Dejate estar y poné los tereques ahí nomasito (“ahí mismo, ahí cerca”).

Es abundantísimo en Nicaragua el empleo de la locución la vez pasada con el significado de “hace unos días”, “hace algún tiempo”, “una vez”: No sirve este cepol: le pague para que vigile y la vez pasada lo encontraron dormido en el taurete. Su uso se considera general en muchos países de América, especialmente en la región rioplatense.

La locución desde ya (“desde este momento, desde ahora, a partir de este momento”) es general en Nicaragua y compartido con Argentina, Chile y Uruguay: Siempre vengo tarde, pero desde ya me comprometo a venir temprano al trabajo. Se trata, como afirma Zamora Vicente, de un portuguesismo brasileño.

En nuestro país, y en general en América, es usual ¿qué tanto? por “¿cuánto?”: Leopoldina, ¿qué tanto falta para llegar a Chiquilistagua? ¿qué tanto dinero te dieron, Fulgencio, tus patrones de aguinaldo? Zamora Vicente dice que su uso está registrado en el español clásico.

Nicaragua comparte con México y probablemente algún otro país el uso de la locución arriba de con el significado de “encima de”: La empleada ya puso los platos arriba de la mesa; La china sentó al niño arriba del escritorio.

Es peculiar en nuestro país el uso de un tantito con valor de “un momento”: esperame un tantito, Aparicio, que voy a solariar. Y por un tantito equivalente a “casi”: por un tantito le da en la nambira con semejante garrote.

Son también abundantes las locuciones adverbiales: de repente (“algunas veces, a lo mejor, de manera impensada”), al tiro (“de una vez, enteramente”), de viaje (“de una vez, totalmente”) y otras: Estaba tranquilo, pero de repente se me vino encima con una puya; Tenía añales de no ver a la Obdulia, pero cuando me encontré con ella, al tiro la reconocí; la puerta estaba abierta de viaje.

Como en Honduras, el verbo escapar se emplea con el significado de “casi”: Por bolo y por caballo, escapó de caer en el barranco.

La idea de “posible, quizá, talvez”, se expresa con la construcción capaz que: Mi comadre es capaz que venga a cobrarme los riales con todo y lluvia.

Conviene concluir en que el español que nos vino de España hace más de quinientos años, es el resultado de una evolución constante -de manera independiente unas veces, y otras paralela al de la Península- , para ir adquiriendo en estas tierras su propia fisonomía, pero con una rica variedad de elementos que lo hacen uno y diverso a la vez. Unidad y diversidad que afirman y confirman la manera de entender y sentir el idioma de Darío y Cervantes.


rmatuslazo@cablenet.com.ni