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El libro digital, en su forma más sencilla, puede ser definido como un texto digitalizado a través de un scanner o convertido desde un programa de diseño o procesador de texto, a documento exportable a Internet, aunque ahora todo documento es exportable a la red.

Pero el concepto de libro antecede a su formato, la Academia Española de la Lengua, dice:
Conjunto de muchas hojas de papel u otro material semejante que, encuadernadas, forman un volumen. Obra científica, literaria o de cualquier otra índole con extensión suficiente para formar volumen, que puede aparecer impresa o en otro soporte. Voy a escribir un libro. La editorial presentará el atlas en forma de libro electrónico. (http://www.rae.es)
Me parece que la segunda acepción es la más acertada. Enfatiza que el libro es una “obra científica, literaria o de cualquier otra índole con extensión suficiente para formar volumen, que puede aparecer impresa o en otro soporte”. Y entre los nuevos soportes, pone como ejemplo: “La editorial presentará el atlas en forma de libro electrónico”.

Por lo general, las definiciones de los diccionarios académicos son muchas veces insuficientes. En mi ensayo Del libro de piedra al libro digital, refiriéndome a la evolución del libro digo:
“En un principio la palabra se transcribió en piedra. El barro fue otra forma de dejar impreso el pensamiento. Pero la piedra es tal vez el símbolo más revelador de la escritura humana en sus primeras manifestaciones, ahí está como símbolo vivo la piedra Rosetta y el relato bíblico que hace referencia a las tablas labradas en piedra entregadas a Moisés, mas conocidas como los Diez Mandamientos.

De la piedra se pasó al cuero, la madera, y por muchos siglos el libro se hizo en hojas de papiros, para convertirse en códices, de múltiples colores brillantes y letras doradas. Luego en papel, el cual se popularizó con el invento de la imprenta moderna gracias a los inventores del libro impreso, entre los cuales sobresale J. Gutenberg, para finalmente llegar a lo que hoy conocemos en su primera etapa como libro digital, la máxima expresión, hasta ahora, de la escritura humana”.

Pero, ¿cuál es la diferencia entre el libro de piedra y los códices?, ¿en qué se diferenciaban los libros artesanales manuscritos de los monjes medievales con los impresos? Creo que la respuesta es obvia, pero preguntar, cuál es la diferencia entre el libro impreso y el digital, es un poco mas difícil y complejo de responder. De ahí que algunos sectores intelectuales crean polémicas superficiales acerca de las ventajas de cada una de las tecnologías, porque el libro impreso en papel es también una tecnología, hecho que al parecer hemos olvidado después de más de 500 años de uso.

En su libro Ser Digital, John Negroponte, plantea una distinción entre los que son bits (información) y átomos (lo material). El bit es el elemento atómico más pequeño en la cadena de ADN de la información. Los bits pueden entremezclarse y ser reutilizados juntos o separados.

Un bit no tiene color, ni tamaño, ni peso y puede desplazarse a la velocidad de la luz, dice Negroponte en su libro. El bit describe el estado de algo: encendido o apagado, verdadero o falso, arriba o abajo, adentro o afuera, blanco o negro. A los fines prácticos se considera que un bit es un 1 o un 0.

Asimismo enfatiza que durante los últimos años hemos ampliado considerablemente nuestro vocabulario binario, a fin de incluir mucho más que números, lo que originalmente se hacía en informática. Pero se ha logrado digitalizar cada vez más y más tipos de información diferentes, como, por ejemplo, audio y video, representándolos reducidos a unos y ceros. Así es como nace la multimedia y el libro multimedia.

La multimedia (mezcla de bits) es la combinación de audio, video e hipertexto, lo cual supone una revolución para el receptor de la información, que puede ver las cosas desde múltiples perspectivas. La predicción de Negroponte fue hace un poco más de 14 años y hoy es una realidad, y cada día se acerca el día en que tengamos los multimedios capaces de ver las cosas desde varias dimensiones.

La diferencia entre un lector que usa libros impresos y un lector digital es que el primero “lee en átomos”, que tiene expresión en un soporte físico, y el otro, lee un conjunto de bits, que tiene su expresión en el libro digital y el libro digital multimedia. La cuestión se reduce entonces en ser “atómico” o ser “bit”. El uno necesita una unidad física para leerse, el otro está en todas partes, es omnisciente, está en la red, o al decir de Bill Gate, en la supercarretera de la información.

La diferencia entre un libro digital y un libro digital multimedia está en que este último mezcla hipertexto, sonido, música, fotografía, y debe ser en mi opinión, una obra artística, gracias a los recursos tecnológicos de que disponemos en la actualidad.

El libro digital desempeña un gran papel en la educación. Facilita al usuario una lectura más agradable, analítica, y facilita la posibilidad de copiar y pegar texto, cosa que antes nuestros académicos hacían con tijeras y fotocopias.

Gracias al hipertexto o hipervínculos, podemos trasladarnos de un tema a otro, más aún si el libro digital tiene tablas de contenidos, índices y referencias cruzadas. Los índices analíticos hipervinculados nos permiten ir a los temas que necesitamos leer, con lo cual logramos gran economía en nuestro trabajo diario.

Las herramientas de subrayado, anotaciones, observaciones y comentarios son otros elementos de muchas importancia, gracias a la tecnología que se ofrece a muchos usuarios de libros digitales por medio de Acrobat Reader o Microsoft Reader.

Las opciones de búsqueda son otra de las grandes herramientas de los libros digitales. Y no sólo para buscar en un libro, sino en varios, en cientos de libros, siempre y cuando se hayan diseñado los índices de búsqueda. Las opciones de búsqueda pueden ser de dos tipos: búsqueda sencilla (find) y búsqueda avanzada (search), el primero se limita a buscar palabra por palabra y el segundo, a mostrarnos una lista de las palabras que aparecen en el texto.

El sonido y la música pueden hacer más agradable un libro digital, pero más aún, si disponemos que el texto se pueda reproducir en forma automática (es el ideal del libro multimedia) o grabado previamente, para aquellos usuarios que prefieren aprender escuchando. Muchos lectores de libros permiten hacer anotaciones de voz, cosa realmente maravillosa.

El video, que existe hace más de 50 años, antes era poco utilizado en la educación, pero ahora es una realidad cotidiana en muchas partes del mundo, aunque todavía no en Nicaragua, Internet y el libro digital han hecho posible su uso más extensivo, tanto así que muchos aprenden actualmente viendo y practicando simultáneamente en la computadora. Videoconferencias, video web, el videolibro, son ahora una realidad, y es una de las formas más practicadas en la educación a nivel global.

El software, es decir, aquellas aplicaciones informáticas que dan facilidad de interactividad con el usuario, se está integrando cada vez más al libro digital, de tal forma que la diferencia ente libro y software educativo es cada día menor. Software y libro digital cada día más son sinónimos.

Igualmente, el uso de tecnologías 3D y virtuales, en los cuales el usuario puede simular estar in situ trabajando o haciendo un trabajo, ya son una realidad.

La Didáctica moderna dice que es importante para el profesor disponer de un amplio y variado repertorio de actividades para poder atender el estilo y ritmo de aprendizaje de cada alumno, nos dice también que la adaptación de la enseñanza a las diferencias individuales en el aprendizaje implica utilizar estrategias adecuadas a las características del aprendiz.

¿Qué mejor didáctica aplicada que el libro digital multimedia? Pero para ello se necesita la formación y educación de una nueva generación de profesores, muchos de los cuales ahora se siente rezagados con relación a sus alumnos. La tecnología y lo recursos están ahí disponibles, es cuestión de que los usemos.


(Conferencia impartida en Encuentros: Con Voz Propia, en la pinacoteca del Banco Central de Nicaragua)

gorki.eduardo@gmail.com