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Segunda Parte

Las Fuerzas. En 1982 movilizamos al combate 227 batallones de reservistas y milicianos, los legendarios BIR de hombres y mujeres. En 1984 nuestra estrategia centra el empuje sobre los miles de combatientes del FDN. Para esto creamos 44 Bases de Apoyo Operacional que potencian los Batallones de Lucha Irregular, los BLI. Entre 1983 y 1989 son movilizados 325,285 efectivos, de estos 175,695 del servicio de reserva y 149, 590 jóvenes del SMP.

Desarrollo e Iniciativa. Con la implementación del SMP en ley del 13 septiembre de 1983 el Ejército da un salto de calidad en momentos que el ingreso por voluntariedad al ejército se ha agotado y no permite estabilizar y modernizar debidamente el ejército regular. Las heroicas tropas voluntarias de reservistas y milicianos, por ser fuerzas menos calificadas, sufren cifras muy altas en muertos, heridos y desaparecidos, y con la implementación del SMP disminuyen sensiblemente las muertes en combate. Esto se logra por el perfeccionamiento del Ejército que desarrolla su capacidad profesional con las fuerzas permanentes más calificadas, compuestas por el personal regular y el del servicio obligatorio. Entre otras unidades están los BLI, los Batallones de Destino Múltiple y los Ligero Cazador. En 1985, la CR pierde la iniciativa y pasa a la defensiva ante el Ejército en ofensivas con 50,000 hombres y con el complemento imprescindible de los combatientes del MINT.

Legitimidad Constitucional. En 1986 la CR es precisada a recomponer sus fuerzas y refrescarlas en sus bases, trasladando el 70% de sus tropas a Honduras. Este año llevamos a cabo la movilización de fuerzas más grande de la guerra, con un total de 134,000 regulares, del servicio, reservistas y milicianos, y se fortalece la institución con la conversión de grados de 7 a 11 en correspondencia a las exigencias castrenses de los ejércitos en el mundo, dejando atrás los grados influenciados por nuestro origen guerrillero. Surgen así los generales y se fortalece el coronelato para evitar una inflación que debilite la jerarquía institucional. Después, en agosto de 1987 la revolución promulga la Constitución y se legitima al EPS como el ejército del estado, la nación y la república.

El proceso de la Paz. En 1986 el EPS crea áreas de cese al fuego y se logra el diálogo con Yatama. En 1987, con la Constitución Política en sus manos, el presidente Daniel Ortega firma, en agosto, el acuerdo de Esquipulas, que solamente reconoce como fuerzas armadas a las instituciones legítimas de cada estado centroamericano recogidas en sus respectivas constituciones. En marzo de 1988 alcanzamos el acuerdo de Sapoá, entre el gobierno representado por el general Ortega y el Directorio de la RN que encabeza Adolfo Calero, acuerdo en el que se legitima aún más al EPS al aceptar la CR su desarme. En 1989, en cumplimiento de los acuerdos citados, los CR deben desarmarse antes de las elecciones presidenciales, obligación que no se cumple y, contrariamente, se produce a fines de año una incursión masiva de miles de CR desde Honduras en momentos que el EPS colabora en el andamiaje electoral. Esta invasión es rechazada y en diciembre se tensan las relaciones con EU, al rodear nuestros tanques la embajada estadounidense en respuesta al asedio de las tropas yanquis a nuestra embajada en Panamá, a raíz de la invasión que derroca al general Noriega. En 1990, en febrero, se llevan a cabo las históricas elecciones que llevan a la presidencia a Violeta Barrios de Chamorro y se firma el Acuerdo de Transición entre el gobierno entrante y el saliente, que ratifica el desarme de la CR y la reducción del EPS. El 18 de abril firmo con el jefe de la RN Oscar Sobalvarro y con Yatama el cese al fuego efectivo y definitivo. Finalmente el 27 de junio la RN se desarma totalmente ante la presencia de la presidenta Violeta Barrios de Chamorro.

Revolución y Democracia. Conquistada la Paz se inicia el rumbo hacia un inédito sistema democrático sustentado en la Constitución de 1987 y, con una correlación política, que demuestra que ni la izquierda desapareció a la derecha ni la derecha a la izquierda. En 1990 nuestra sociedad está altamente polarizada. El ejército se reduce de 90 mil a 12,100 hombres, sin contar con el apoyo financiero suficiente del gobierno que no logra de EU y Europa. La legítima permanencia del general Ortega en la jefatura del ejército genera protestas de los anti-sandinistas. En el período 1990-94 el ejército se despartidariza, separando a todos sus integrantes del FSLN. Producto de las altas tensiones sociales de la transición de la guerra a la paz en el país destruido por las dos últimas guerras, se produce el realzamiento de miles de recompas, recontras y revueltos y, sobre todos ellos el ejército se moviliza para someterlos a la ley y el orden. Las protestas urbanas de la oposición sandinista rebasan a la Policía Nacional y el ejército auxilia para hacer respetar con firmeza el derecho de cada quien. Los sandinistas nos critican cuando en un gesto de acercamiento con los EU imponemos al teniente coronel Dennis Quinn la medalla Camilo Ortega por sus servicios en nuestra patria. El ejército con la BED recoge decenas de miles de armas, toneladas de municiones y explosivos y otros en manos de civiles. El ejército logra que guerrilleros salvadoreños regresen flechas sam-7 que se apropian en complicidad con oficiales de la fuerza aérea y asegura no continúen operando en nuestro país. El ejército da seguridad, por un lado a los sandinistas que sienten garantía, con la jefatura militar del general Ortega, para no ser exterminados y, al gobierno de doña Violeta para contrarrestar las protestas opositoras que rebasan la ley. La presidente Chamorro cumple su promesa de eliminar el SMP lo que solamente es posible al alcanzar la Paz. Hasta el año 2000 el ejército con apoyo de la Policía Nacional continúa la pacificación y desarticula decenas de bandas delictivas con cerca de 8 mil integrantes y también desactiva decenas de miles de minas en el territorio nacional.

El Código Militar. En 1994 la Asamblea Nacional aprueba el Código Militar, lo que permite en febrero del año siguiente suceda el relevo ordenado y sin guerra del mando militar. El código militar remarca la maduración de la institucionalidad, profesionalismo y modernidad del ejército en adelante Ejército de Nicaragua y, también permite en disposición transitoria, el consenso político civil-militar para el retiro del ejército del general Ortega en el marco de la ley.

El SMP, El Ejército de Nicaragua, la Paz y la Democracia. El SMP fue imprescindible para poner fin a la guerra, que es la verdadera causante de la muerte de más de 30 mil contendientes, de estos cerca de 3,500 jóvenes del Servicio Militar. Sin el SMP el Ejército hubiera sido derrotado y con él la revolución, y sin ésta la democracia que en paz inicia la presidente Violeta Barrios de Chamorro. Así se llega al Ejército de Nicaragua como una institución que no es ni será brazo político de ningún partido, ni de fanáticos de izquierda ni derecha, ni se convertirá en una casta militar aliada a grupos de poder, ni al narcotráfico ni al terrorismo.

Tributo. El principal tributo que nuestra sociedad debe rendir a 30 años del Ejército de Nicaragua es a las más de 50 mil víctimas en la cruenta guerra de los 80 y en particular a los jóvenes que defienden sus ideales hasta morir con heroísmo desde las trincheras de la revolución y de la contrarrevolución. Ellos y quienes sufrieron el martirio nos reclaman cesar la polarización, el odio y la desconexión para afianzar la estabilidad política nacional, requisito indispensable para un estado de derecho y plena libertad, fortalecer la economía y vencer la pobreza.