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Carlos Midence (Managua, 1972) tiene en su haber cinco obras publicadas entre las que sobresalen Sala Chaplin y otros cuentos (2001), Rubén Darío y las nuevas teorías (2002), Una narrativa flotante (trabajo de recopilación, 2007), La Invención de Nicaragua (2008) y la más reciente: Sandino y el Pensamiento otro (Amerrisque, 2009 con colaboración de la agencia suiza para el desarrollo a través del Foro Nicaragüense de Cultura). Midence se ha destacado por pensar asuntos significativos para nuestro devenir identitario, tales como: la invención de la nación, las claves identitarias, el pensamiento alterno, la subalternidad y en el caso de su más reciente obra, mencionada en líneas anteriores y de la cual nos ocuparemos en este espacio, la insubordinación epistémica de nuestros pueblos.

Dividida en tres capítulos: Subalternos insurgentes, en el que aborda de forma teórica y analítica las insurgencia político/epistémicas desde la llegada de los europeos a América Latina. El segundo capítulo El cuerpo de Benjamín, el cuerpo de la nación en el que piensa la corta pero profunda insurgencia de Benjamín Zeledón, y el tercer capítulo en el que reflexiona de forma sagaz en torno al pensamiento otro de Sandino. Midence se vale no sólo de un aparataje teórico de primera mano y de los textos escritos por el mismo Sandino, sino que nos incluye un diagrama en el que nos traza cómo opera la colonialidad y cómo la enfrenta Sandino desde las Segovias y el Caribe nicaragüense.

La propuesta de Midence en Sandino y el Pensamiento otro estriba en re/leer las formas de resistencias de parte de nuestro pueblo a los más de 500 años de imperio, colonialismo o de lo que él llama modernidad/colonialidad/imperialidad en tanto sistema de poder hegemónico impuesto desde los centros –Europa, EU-. Asimismo encontramos re/lecturas que van desde la llegada de los europeos a nuestros territorios, con sus relativos antecedentes. De igual manera re/interpreta una disparidad de voces y narrativas que se van superponiendo y que transitan de lo popular a lo profundo en una especie de articulación de los sentires y pensamientos que hasta antes de la irrupción de Sandino permanecían silenciados, subyugados. No obstante, Midence no coloca a Sandino como una narración totalizante, sino como una voz capaz de fundar y fundir identidades, las cuales desde sus propios espacios se vuelven hábiles para confrontar la hegemonía, sea ésta el imperio o las elites locales, en una especie de acto político y prodigioso de existir o bien diríamos “re/existir”. Esto es válido tanto para los pueblos de la época de Sandino, y hoy más que nunca para América Latina en general.

En este sentido, Midence nos deja entrever que Sandino descoloniza nuestro imaginario, debido a que comprende la crisis de la centralidad imperial primero y luego la local, representada esta última por los partidos tradicionalistas de ese tiempo. Entonces, podemos decir que en esta obra se nos plantea cómo desprendernos del reduccionismo euronorteamericano y de esta forma interpelar al sujeto popular que será, deduce Midence del pensamiento de Sandino, indo-afro-mestizo-rural-campesino-minero para que ocupe sus espacios. Pensemos entonces: el proyecto que deviene de esta lectura no puede encallar ni en particularismos ni en el universalismo imperial –occidentalismo- se trata de construir vías para el “pluriverso radical descolonizador”, como premisa básica del sandinismo y su aporte a la re/configuración del estado-nación excluyente construido por las elites. En este sentido lo pluriversal de Sandino significa reconocimiento y asunción de diferencias para la fecundación e intercomprensión de múltiples mundos. En otras palabras implica un diálogo a varias voces.

Midence nos presenta a un Sandino otro: lo des/lee y re/lee, como ya advertíamos, en comparación a las propuestas tradicionales, como dice el filósofo puertorriqueño Ramón Grosfoguel, miembro de la red modernidad/colonialidad, en la contraportada de esta obra, y en referencia a nuevas posibilidades de emprenderlo las cuales quedan abiertas, así por ejemplo profundizar en su experiencia mexicana, centroamericana y por extensión latinoamericana. Digo esto porque es claro deducir que los insubordinados epistémicos que Midence aborda en la obra, así como los que reivindica la escuela en la que milita, son la prueba incuestionable que América Latina contiene un fuerte componente epistemológico. No obstante, éstos deben sacudirse el letargo en el que fueron sumidos, específicamente por lo que Michel Foucault llama “tecnologías del olvido”, es decir, que se des/aten del sojuzgamiento.

Valga entonces decir que Sandino y el pensamiento otro piensa a la par del proyecto/programa sandinista la clasificación racial, sobre la base de los procesos de trabajo y la división internacional del mismo. Así Sandino, deducimos de la obra, arremete en contra de las tres facetas de la colonialidad: saber, ser y poder desafiando los efectos perniciosos de las mismas. En este sentido para entender este proceso debemos reconocer que los movimientos de resistencia populares e indígenas en América Latina son proyectos de descolonización intelectual.

Sandino entonces apeló siempre a que sus ideas fueran entendidas en los círculos donde se movía, además que integraba el saber del locus a su propuesta. En este sentido logró:

1) Una revolución teórica
2) Una revolución ética.

Esto a su vez conllevó a una ruptura espacial epistémica, que permite ubicar el lugar de existencia de los sujetos analizados por Midence que giran en torno:
a) Una crítica a la tendencia hegemónica que se ha impuesto para el desarrollo epistémico en América Latina y Nicaragua.

b) Sobre la creencia generalizada e institucionalizada de que los fundamentos del saber están en la tradición europea.

Por otro lado nos da a conocer los discursos y prácticas en sus distintas variantes utilizadas por Sandino y que se constituyen en poderosas fuentes de producción de significados en lo que implica a su proyecto/programa, el cual bien sabemos fue capaz de trastocar el orden simbólico movilizando a los sujetos hacia una transformación de la realidad histórica en nuestro país, lo que desembocara en la Revolución Popular Sandinista de 1979 y luego en el triunfo de las elecciones 2006, solidificado en la arrolladora victoria de las elecciones municipales del 2008, triunfos liderados por el FSLN, herederos directos del pensamiento otro de Sandino que entrevé Midence en esta obra.


milliurbina@yahoo.es