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El 2 de septiembre llega a 30 años de fundación esta institución parida por la Revolución. Atrás ha quedado su origen guerrillero, su endilgado perfil político-partidario y la guerra de la década del 80; su atrincheramiento institucional para defender a sus mandos y su estructura a inicios de la década del 90; incluso la lucha que muchos políticos abanderaron para su abolición y la de los diputados derechistas que con mucho odio legislaron para destruirles parte de su armamento defensivo.

Desde su fundación en 1979 y hasta 1995 el Ejército llevó los apellidos de Popular y Sandinista, originados por la integración de ciudadan@s de todas las clases sociales y por ser el heredero directo del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional del General Augusto C. Sandino. De ahí que sus fechas más importantes sean el 2 de septiembre, día de su aniversario de constitución, escogido en honor al día de formación de ese heroico Ejército que luchó contra la intervención norteamericana (1927-1933) en nuestro país y el día 21 de febrero, fecha en la cual cada cinco años hace la rotación de su Comandancia General en honor al día en que el General Sandino fue asesinado por el apátrida Anastasio Somoza García en el año 1934.

La defensa del país descansa en esta institución, y a pesar de que la derecha, con las reformas del 95, le cortó a la nación el “deber y derecho de todos los nicaragüenses a luchar por la defensa…armarse para defender su soberanía, su independencia y sus conquistas revolucionarias” y el de “empuñar las armas para defender la Patria y las conquistas del pueblo ante agresiones y amenazas de un país extranjero o de fuerzas dirigidas y apoyadas por cualquier país”, -como lo señalaban los Artos. 92-93 y 96 de la Constitución Política de 1987-, el Ejército de Nicaragua ha sabido cumplir las tareas de defensa de la soberanía nacional integrando en sus filas a los mejores hijos de nuestra nación.

La reforma constitucional del 95 también intentó borrar de la mente de los militares su forma de pensar, los declaró apolíticos, obedientes y no deliberantes. A pesar de ello, es la institución con mayor prestigio, credibilidad y confianza para la población nicaragüense, según los resultados que año con año realizan las empresas encuestadoras. Y ha logrado con su profesionalismo tener una Nicaragua más estable (social, política y económicamente).

Con madurez, seguridad, pragmatismo y visión de futuro el Ejército evolucionó considerando la coyuntura nacional e internacional, ayudando con ello a la construcción de la democracia en Nicaragua. Mantuvo una actitud abierta al proceso de cambio y superó el proceso de transición, se readecuó a las nuevas exigencias, mantiene su institucionalidad, su relevo perfecto de mandos, y algo que ninguna otra institución posee: un organismo de control interno que les permite abortar cualquier actitud de su personal que esté en contra de las normas, reglamentos, códigos y leyes por los cuales se rigen.

La subordinación del Ejército a la autoridad civil representada por el Presidente de la República en su carácter de Jefe Supremo de las Fuerzas de Defensa y Seguridad de la Nación, siquiera está en duda, las calificaciones de los militares no pueden ser menor que sobresaliente. El Ejército ha estado en todas las tareas donde ha sido designado por su Jefe Supremo de cada momento, subordinado por igual a todos los presidentes que han gobernado Nicaragua, desde la Pdta. Chamorro, pasando por el Pdte. Alemán, el Pdte. Bolaños -quien por mucho tiempo abanderó la disolución de dicha institución y fue hasta que llegó a ser Presidente de la República que se dio cuenta del grado de profesionalismo de este cuerpo armado-, y ahora en este nuevo contexto con el Pdte. Ortega. La experiencia acumulada en estos años le ha valido para que estando hoy en un nuevo escenario –con su antiguo Comandante Supremo del tiempo de la Revolución- no se vea afectado políticamente, manteniendo su profesionalismo, su identidad castrense y su carácter nacional.

A pesar de la drástica reducción en efectivos militares sufrida hace al menos 15 años y de su presupuesto de defensa que año con año es reducido significativamente, no ha sido motivo para incumplir sus tareas, preparar profesionalmente a su relevo a través de su centro de estudios militares y a los soldados que hacen posible cumplir esa misión defensiva. Ha sido valuarte de la democracia en el sentido que ha apoyado profesionalmente al CSE en todos los procesos electorales desde la década del 90.

El Código Militar es la guía de esta institución, los militares han cumplido al pie de la letra cada uno de sus preceptos, el relevo de sus mandos desde el General Ortega, pasando por los Generales, Cuadra, Carrión y actualmente Halleslevens, demuestra no solo el apego a la Constitución y las Leyes de la República, sino también un ejemplo a las fuerzas político-económico-sociales del país, quienes no han aprendido el concepto de retiro y siempre quieren entronizarse en los cargos. Sin lugar a dudas el traspaso de mando pacífico y continuo es una contribución valiosa al proceso de consolidación democrática en el país.

La brecha que han andado y la condición humana de sus integrantes que son hombres y mujeres al igual que usted y yo, ha sido influenciada en pocas oportunidades por esos sentimientos negativos que refleja el cerebro humano, y no ha estado ajeno a que algunos de sus miembros realicen actos que han perjudicado en momento alguno a civiles. Sin embargo, siempre han estado bajo el imperio de la ley.

A pesar de no ser “deliberantes” los avances han sido muchos, y la institución castrense casi en su totalidad es la que ha dado los pasos necesarios para ir moldeándose a las nuevas realidades producto del liderazgo de sus mandos. Mientras las demás instituciones y poderes del Estado han ido dando bandazos, los militares han mantenido su norte tanto en su institucionalización como en su profesionalización. En su crecimiento jurídico-institucional han sido vanguardias en los procesos de formación y puesta en vigor de las leyes, códigos y reglamentos que los rigen.

Muchos políticos han querido redefinir sus roles y misiones dentro de la sociedad queriendo que sea un remedo de los demás Ejércitos del hemisferio, sin embargo, el Ejército de Nicaragua ha sido incólume en cumplir los preceptos constitucionales por los cuales se rigen y lo mandatado en su Ley 181 o Código Militar en lo relativo a sus principales funciones: Preparar, organizar y dirigir la defensa armada de la Patria; defender la integridad territorial, independencia y soberanía de la Nación; coadyuvar en caso de suma necesidad, en el mantenimiento de la paz y el orden público de la nación; coadyuvar con la Policía Nacional en la lucha contra el narcotráfico en el territorio nacional; y realizar acciones de Defensa Civil en casos de desastres, catástrofes y otras emergencias, para proteger y auxiliar a la población y sus bienes. Además de esto su nuevo adversario -según lo define el Arto 19. CPM como “…toda fuerza, formación o banda que operen a las órdenes, por cuenta propia o con la ayuda de un país, de rebeldes, sediciosos, bandas delincuenciales, grupos terroristas o del crimen organizado”-, es combatido sin ninguna tregua. Siendo un ejemplo los constantes golpes al narcotráfico internacional y crimen organizado; y el mantenimiento de la paz en el campo.

El Ejército de Nicaragua es una fuerza militar muy joven. Han cumplido las tareas más difíciles que ha demandado el pueblo Nicaragüense, en tiempo de guerra y de paz. Los soldados del EPS caídos en defensa de la patria viven en el corazón del pueblo y los recordamos cantando su antiguo himno, “Luchar, luchar, luchar es nuestro grito de guerra; vencer, vencer, vencer es nuestro ideal, y al grito de patria libre o morir, marcharemos al triunfo de la Revolución”. Los actuales militares vistos como auténticos profesionales ahora defienden la patria entonando “Nicaragüense, nicaragüense… Tu ejército listo está presente, para defender por aire, mar y tierra nuestra soberanía nacional”, su nuevo himno.

Para Nicaragua ha sido una bendición que la profesionalización del Ejército haya ayudado a la estabilidad de la Nación y aunque a muchos no les guste ha sido el garante principal de la estabilidad de los gobiernos que se han turnado en el poder en las dos ultimas décadas.


*Teniente ® (Retirado)

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