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Las palabras negligencia médica se han utilizado con mucha frecuencia en estos últimos meses en los diferentes medios de comunicación, evidenciando una demanda social que tiene años de estar oculta en las noches largas y días difíciles de los hospitales y centros de salud de nuestro país. Esta demanda social es la vida diaria del personal de salud. Estas palabras, sin embargo, imputan delito, como lo escribe la normativa 005, “Norma de auditoría de la calidad de la atención médica”, publicada por el Ministerio de Salud en mayo de 2008. Es decir, no se debería de escribir ni publicar en ningún medio de comunicación, sin embargo, considero que ha sido importante el papel de nuestros comunicadores, que han mantenido la noticia en “primera plana”. Personalmente veo que el enfoque necesita más investigación, sobre todo porque no se aborda el “lado médico de la noticia”, la realidad con la que el personal de salud trabaja, es decir, no se profundiza en las condiciones de riesgo que viven todos los centros asistenciales del país, sobre todo los hospitales públicos. No se aborda el hecho de que las complicaciones son hechos difíciles de prevenir, no se toca la responsabilidad del paciente de cuidar su salud.

Desde el punto de vista de responsabilidades, les comento que la negligencia médica vertical nos provoca rechazo e indignación, y es la que el médico hace en relación directa con el paciente, “médico opera mal a la paciente y esta muere”, podríamos ver en las noticias, y nos causa enojo y desconfianza como paciente; pero la negligencia administrativa, que es horizontal y que mata muchas personas, nos causa sentimientos de nobleza y solidaridad. “Hombre de escasos recursos con tumor extraño en el estómago solicita ayuda para pagar operación”, “niños con cáncer realizarán hablatón para recolectar fondos para comprar medicamentos”, éstas son negligencias administrativas, no se toman las medidas necesarias para cubrir estas necesidades, y exponen a nuestros pacientes a “pedir públicamente”, y nuestros tomadores de decisiones no se escuchan y no se ven. Algunos de ellos “donan” algo de dinero, y con eso contribuyen, bueno, toda ayuda se agradece; pero con el poder de decisión que tienen, deberían de trabajar en función de cambiar el sistema actual de salud, asignarle un mejor presupuesto a salud, garantizarle al personal de salud mejores condiciones para brindar salud con calidad total, en fin, tienen mucho que hacer.

Esta demanda social debe ser el signo de alarma para buscar entre todos, personal de salud, pacientes, medios de comunicación y tomadores de decisiones, las salidas más viables, dignas e inmediatas para resolver esta problemática.


*Ginecólogo Obstetra, Máster en Salud