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Los resultados de las elecciones legislativas del 30 de agosto de 2009 en Japón confirman, como preveían todas las encuestas, una histórica derrota del Partido Demócrata Liberal (PLD), tras 54 años de Gobierno casi ininterrumpido. Le tomará el relevo el centroizquierdista Partido Democrático de Japón (PDJ), gran vencedor de estos comicios, con 323 de los 480 asientos del Congreso ya asignados, obteniendo la mayoría absoluta con 241 escaños frente a 58 de la formación gobernante hasta ahora. El recuento confirma la elección de Yukio Hatoyama como futuro Primer Ministro del Japón.

Hatoyama, de 62 años, pretende rediseñar las relaciones exteriores, volver a situar en Asia las prioridades del Imperio del Sol Naciente y abordar desde un plano de mayor igualdad las relaciones con Estados Unidos. Según Hatoyama, el aliado natural de Japón no es Occidente, sino sus vecinos asiáticos, por lo que es necesario resituar a Japón en su entorno. No se trata sólo de China. India se ha convertido ya en el primer receptor de la ayuda japonesa al desarrollo y el PDJ pretende estrechar los lazos con ese país además de Australia y Nueva Zelanda. Además, es partidario de seguir multiplicando las inversiones en el sureste asiático, especialmente en Vietnam, Malasia y Filipinas. El PDJ está consciente de que el centro de gravedad del mundo está migrando a Asia.

Los gigantes asiáticos van por delante de la tímida recuperación económica mundial. Japón ha salido de números rojos creciendo un 0,9% y China ha vuelto a registrar un PIB del 8%. Pero no son los únicos. Corea del Sur, la cuarta economía del continente asiático, también ve la luz al final del túnel y lo hace con un renovado optimismo, una industria local reforzada y un consumo privado boyante. Las exportaciones de Corea del Sur representan casi el 60% de todo su PIB. De estos envíos, China compra más del 20%, y Japón casi un 10%. A la luz de estas cifras no es extraño inferir que el alza de estas dos economías incidirá automáticamente sobre la industria coreana.

El rotativo sudcoreano Korea Herald (10 de febrero de 2009), destaca el ascenso del renminbi como divisa regional y señala la fortaleza del yuan chino (conocido como renminbi) en las regiones del sudeste asiático y de Asia Central, que ha llegado hasta desplazar al dólar estadounidense en sus intercambios comerciales. Aunque admite el ascenso del yuan, todavía no le ve posibilidades en el corto ni el mediano plazo, para sustituir al dólar estadounidense como la divisa de reserva mundial, y parece insinuar, sin pronunciarlo expresamente, la bipolaridad (el dominio financiero de ambas divisas) del yuan y el dólar en la parte asiática de la cuenca del Pacífico, extensivo al sudeste asiático y a Asia Central. El mundo tiende a la multipolaridad y regionalización de las divisas.

Qu Hongbin, economista principal de China en HSBC, el mayor banco de Europa. “China ha empezado a poner en práctica un ambicioso plan para convertir el renminbi en una de las principales monedas internacionales en el comercio mundial, y para reducir la dependencia del dólar de Estados Unidos”, dijo Qu. “Será un proceso multianual y gradual. Mas creemos que el ritmo probablemente sea más rápido de lo que muchos esperan”.

El diario “The Financial Times”, del 11 de agosto de 2009, informa que Yukio Hatoyama, líder del Partido Democrático del Japón (PDJ), ha condenado “El fundamentalismo de mercado dirigido por los EU”. En un ensayo publicado el 10 de agosto de 2009, en la revista japonesa “Voice”, citado por el Financial Times, Hatoyama escribe: “Con el fin de la era del unilateralismo estadounidense y preocupaciones acerca del rol futuro del dólar, Japón debe también trabajar hacia la unión monetaria regional y la integración política en una Comunidad del Asia Oriental”. Más adelante señala: “Como resultado del fracaso de la guerra de Irak y la crisis mundial, la era de la globalización dirigida por los Estados Unidos está llegando a su fin... nos estamos alejando del mundo unipolar dirigido por los Estados Unidos hacia una era multipolar”, dijo el líder del PDJ.

Hatoyama está tomando en cuenta la opinión de muchos economistas a nivel internacional. Por ejemplo, el economista norteamericano Paul A. Samuelson prevé que en algún momento, entre 2010 y 2015, China y otros países con activos en dólares reciclados, pueden perder la confianza en el dólar como divisa de reserva. China -y Japón, y otros por el estilo- comenzarían abandonar los bonos del Tesoro estadounidense con tipos de interés más bajos y pasarse a carteras mundiales diversificadas. Eso induciría una depreciación del dólar y al surgimiento de monedas regionales.

Hatoyama aduce que en el marco del “fin del unilateralismo de Estados Unidos y la creciente preocupación sobre el papel del dólar”, Japón “debe también trabajar por una unión regional de divisas y una integración política” mediante “una comunidad del este de Asia”. La “unión regional de divisas” propuesta por Hatoyama, Japón debe “aspirar a avanzar hacia la integración monetaria regional” y “no escatimar esfuerzos” para construir el marco de seguridad necesario para hacer posible la unión, agregando que el ejemplo de la Unión Europea señala que la integración misma puede ser el mejor camino para desactivar las disputas territoriales que a menudo son vistas como un impedimento para lazos más estrechos.

La integración geoeconómica y geofinanciera, encabezada por los tres gigantes del noreste asiático (China, Japón y Corea del Sur) con sus pletóricas reservas (US$ 3.4 billones (millones de millones) de dólares equivalente al 40 por ciento del total mundial), será menos difícil que la “integración política”. El triunfo de Hatoyama puede marcar uno de los hitos históricos de la construcción del nuevo orden multipolar del siglo XXI.

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