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En el marco de la Declaratoria de la Organización de Naciones Unidas (ONU) del año 2009 como “Año Internacional de la Reconciliacion”, se celebró en Managua la Conferencia Internacional sobre “Educación para la Paz y la Reconciliación en Centroamérica”.

Sobre el tema “Situación de los Desmovilizados de los conflictos bélicos y cumplimiento de los Acuerdos de Paz”, correspondió hacer una presentación al Oficial retirado del EPS, Dr. Donald Mendoza, y al ex Comandante de la Resistencia Nicaragüense y Vicepresidente del Partido Resistencia Nicaragüense (PRN), José Benito Bravo (Mack), quienes coincidieron en señalar la falta de cumplimiento de algunos de esos acuerdos.

El Dr. Mendoza inició refiriendo la anécdota de que en los momentos de la guerra le correspondió dirigir tropas del EPS que se enfrentaban a fuerzas de la “contra” que lideraba el Comandante Mack, en las zonas norte del corredor de la guerra de Ocotal, Jalapa y Wiwilí. Ahora ambos compartían esta tribuna y coincidían en la necesidad de materializar políticas y medidas que, atendiendo en forma especial al universo nacional de desmovilizados, refuerce las bases de la Paz Firme y Duradera que propugnaron los Acuerdos de Esquipulas, hace ya 32 años.

El Comandante Mack hizo un análisis del triste desempeño de los gobiernos del PLC en su trato para con los desmovilizados de la Resistencia Nicaragüense; llegando incluso a cancelar pensiones míseras establecidas a favor de madres de combatientes caídos en la guerra y de diversos lisiados y huérfanos. Asimismo hizo énfasis en el claro desinterés del Gobierno del Presidente Alemán por darle soluciones a los reclamos de tenencia y propiedad de la tierra conforme acuerdos como el Programa Especial para Desmovilizados (PED).

La Reconciliación en Centroamérica impulsada por los Presidentes de la región implicaba dos ejes fundamentales: el establecimiento o su reforzamiento, de procesos democráticos en Centroamérica y la desmovilización de los grupos armados en Nicaragua, El Salvador y Guatemala, con su subsiguiente reinserción a la vida civil, política y productiva de sus respectivos países.

La “contra” conformó el Ejército Irregular más grande de la historia insurreccional de América Latina. Además de sus familiares, correos, colaboradores y simpatizantes, el ejército de la CONTRA desmovilizó más de 22,000 combatientes, conforme registro realizado por la CIAV-OEA y la misión de Naciones Unidas en Nicaragua.

Asimismo, la Resistencia Nicaragüense fue el grupo armado que procedió de inmediato a su desmovilización consecuente con el proceso iniciado en Nicaragua con la realización de elecciones el 25 de febrero de 1990 y el triunfo electoral obtenido por la candidata a Presidenta de la República, Doña Violeta Barrios de Chamorro.

Así se inició un verdadero calvario en la lucha por lograr el cumplimiento de los compromisos contenidos en Esquipulas II y que, en resumen, consiste en la inserción de los desmovilizados en la sociedad nicaragüense con toda dignidad y con igualdad de oportunidades en educación, salud, vivienda y seguridad, no como personas de segunda categoría, ni para ser considerados como simple reserva de votos para los procesos electorales o para los mas cínicos, como una reserva de vuela-tiros.

Superar esta situación es el reto histórico que ha asumido la actual dirigencia del Partido Resistencia Nicaragüense (PRN) y, pese a opiniones interesadas y a malos entendidos, se está dando esta batalla aunque con serias limitaciones por la falta de recursos. La Reconciliación Nacional es un eje fundamental para poder generar respuestas a múltiples aspiraciones y carencias de los desmovilizados tanto de la Resistencia Nicaragüense como de los otros sectores parte del conflicto bélico, ya superado en forma definitiva.

El PRN considera que la circunstancia de ser el Presidente Ortega firmante tanto de Esquipulas II como de Sapoá y del “Acuerdo de Paz” del 15 de septiembre de 2006, debe generar un marco más favorable para un actuar social y político en la búsqueda de un cumplimiento cabal y total de los compromisos del Estado Nicaragüense a favor de los desmovilizados. Tal es la razón de ser de la Comisión de Verificación, Reconciliación, Paz y Justicia Cardenal Miguel Obando Bravo.

La Resistencia Nicaragüense le ha cumplido a Nicaragua y le ha cumplido a Esquipulas II, pero el Estado de Nicaragua y sus últimos gobiernos mantienen una deuda social para con ella.

El aporte de la Resistencia Nicaragüense por la Libertad, la Democracia y la vigencia de los Derechos Humanos en Nicaragua es de un profundo carácter patriótico, humanista, solidario y de raíces cristianas. Quienes en los ochenta asumieron como suya la gesta heroica de los contras, deberán sentirse interesados, en la actualidad, por el mejoramiento real de las condiciones de vida en que se encuentran la mayoría de los hombres y mujeres que encarnaron esa lucha liberadora.

En este esfuerzo el PRN, como expresión política de los desmovilizados de la Resistencia Nicaragüense, procura lograr espacios y cuotas políticas que le faciliten el mejor desempeño y gestión en pro de los desmovilizados y sus familiares. Con el compromiso de que, todo espacio y/o cargo político que se obtenga estará al servicio de ellos y no será para resolver problemas meramente personales o de grupo.

El PRN reitera su llamado a todos los desmovilizados y a todos aquellos que no se sientan representados por las actuales fuerzas políticas a que se incorporen a estos esfuerzos y que, dentro del marco de la Reconciliación Nacional, generemos una nueva opción política que realmente represente a la mayoría de los nicaragüenses, y, en especial, a quienes continúan sufriendo los efectos del desempleo y de la pobreza sin lograr el objetivo de su reinserción en la vida productiva del país.

Como señaló S.S. Juan Pablo II, en su encíclica Cuadragésimo Anno, “la Paz no se logra con la victoria militar, la Paz se logra resolviendo las causas que dieron origen al conflicto”.

*Secretario PRN

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