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Las guerras de un libro son contra el tiempo y si es de historia contra la mentira. Sus páginas son batallones de palabras con alma. Palabras inmortales. Hay quienes escriben panfletos y hasta libracos con la pretensión de fabricar su propia imagen a semejanza de lo que quieren ver en su espejo. Se ven héroes y limpios, y hasta sienten que su cómodo retiro les da el sosiego y la autoridad para dar consejos a la nación. En cambio un libro se expone, razona, jamás dogmatiza y por ello seduce. Un libraco acomoda los sucesos históricos de manera que degeneran en disfraces de lo que en realidad aconteció. Lo peor es cuando sus autores comienzan a falsificar la historia en el mismo momento en que está ocurriendo. Esto, para no ir más lejos, sucede en Nicaragua. Batallones de palabras desalmadas son puestas al servicio de la falacia. Es el servilismo verbal obligatorio, y está vigente en las profundas gargantas de los caudillos y de sus seguidores. Discursos para agredir al prójimo en nombre del amor. Un fundamentalismo religioso infernal. Pero las palabras pasan y los escritos quedan. De eso se encarga un buen libro.

Un amigo de vieja cosecha, militante toda su vida de la izquierda revolucionaria, me pregunta cómo es posible que en Nicaragua Comandantes de la Revolución, con justa fama de ser los verdaderamente austeros y honrados, no estén acompañando a nuestros monarcas en su fantástica e increíble aventura del Socialismo del Siglo XXI. Más lo confunde el hecho de que el Comandante Fidel Castro, indiscutible paradigma de la soberanía y la dignidad de América Latina, para nosotros más por razones de estado que éticas, no quiera ver nuestra realidad e incluso se permita contemporizar con nuestra ficción de izquierda. Víctor, Henry y Luis ya no alcanzan en ese saco que el Comandante Castro destinó para Nicaragua, quizás porque está repleto de un partido familiar y muy “católicos” discursos de los monarcas para la importación, y muy “socialistas y antiimperialistas” para la exportación. Más incomprensible resulta para este honesto amigo, que en desafiante actitud, parecida a la de estos tres compañeros de incuestionable entrega revolucionaria a su pueblo, estemos también quienes por jamás haber renunciado a ser sandinistas, hoy somos tildados desde esa sacra y monárquica orilla, de oligarcas y traidores. Un buen libro, no me cabe la menor duda, con la devoción por relatar y analizar lo realmente acontecido desbordando sus páginas y sin otro interés que no sea el decir la verdad, aclarará este capítulo de la falacia como historia.

Mi amigo probablemente desconoce que la verdadera ideología de este gobierno se pone en evidencia cuando pretende silenciar la palabra con el garrote. Cuando lanza pedradas contra el pensamiento e instrumentaliza las masas y convierte a los pobres de este submundo en borregos, o en agresores de cualquiera que no pertenezca no sólo al partido único, sino al pensamiento único. Esto es simple y llanamente fascismo. La confusión de mi amigo lo primero que trae a mi mente es que sobre este tema ha abundado y sobre abundado el compañero periodista Onofre Guevara López, honesto y socialista de nacimiento. Sus artículos, a mi modo de ver de los mejores que se escriben en Nicaragua, han abordado con peculiar claridad todos los aspectos del socialismo monárquico que padecemos; su hipocresía; sus orígenes en un pacto entre caudillos corruptos; la manipulación de la religión y de las masas; la contradicción ética e ideológica cual es el hecho de que una cúpula “socialista” se enriquezca proclamando el “arriba los pobres del mundo”; la descarada inclinación esotérica de los gobernantes, hasta aplastar toda dialéctica; y el cansino y recurrente doble discurso de los monarcas, carente de veracidad y por lo mismo carente de dignidad.

De tanto falsificarse la historia cotidianamente, algunos comienzan a aceptar la estafa como verdad.. No sólo mi amigo se pierde en estas mareas monárquicas y fascistas, con reflujos pseudo-revolucionarios. Precisamente por esto es apremiante la publicación, reunidos en un libro, de los artículos que sobre estos temas ha escrito mi colega Onofre Antonio Guevara López .Un libro contra la desorientación .Un libro brújula para no perdernos en las marañas y artimañas de los caudillos. Un libro de palabras de honor. Un libro que sé que ya es un proyecto, el cual contribuirá a evitar que nuestra historia sea una historia de la infamia. No se crea que estoy exagerando al pretender exorcizar la descomunal falsedad en que vivimos, invocando o celebrando de antemano la aparición de este libro. El libro en que estaremos todos: unos muy a gusto, y otros en su desnudez mostrando su perversidad; lo que son, seres sin ideas plagados de ambiciones. Los que viven y creen que vivirán por los siglos de los siglos por el poder, con el poder y en el poder. Un libro que impedirá que a nuestra reciente historia le impongan una máscara rosada o color chicha. El libro para ver nuestro verdadero rostro.


luisrochaurtecho@yahoo.com

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