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Treinta años han pasado desde que la Policía se constituyó como un órgano del Estado de Nicaragua para protegernos a los ciudadanos nicaragüenses de la delincuencia en todas sus manifestaciones (robo, abigeato, droga, violación, maltrato intrafamiliar, agresiones físicas etc.).

Durante esos treinta años hemos visto la transformación paulatina de la institución, de ser unos chapiollitos policías a ser ahora policías bien entrenados y con un alto grado de efectividad ante el crimen. Para ello ha habido muchas cosas buenas y muchas cosas malas, pero el interés siempre ha sido mejorar.

Ha habido muchos hermanos caídos en cumplimiento de su deber, ha habido también muchos oficiales corruptos que han sido expulsados de la Policía, y ha habido también varios jefes al frente de esta institución que para bien o para mal ha llegado hoy a sus treinta años.

Yo como ciudadana me inclino a pensar que Aminta es apenas un grano de arena en esa institución y que no es respetuoso para los miles de policías que existen trabajando en malas condiciones, mal comiendo, mal durmiendo, querer hacer de Aminta y de su falta de repuesta ante una coyuntura la generalización del trabajo policial. Aminta responde a un órgano que es su consejo y éstos al Presidente, no culpemos a los individuos por las acciones que como colectivos son tomadas. El presidente lo pusimos los nicaragüenses, aunque no todos seamos del 38 por ciento. Y aun que no nos parezca, esa es la verdad constitucional.

Así que les invito a no ver la manchita negra del papel blanco, si no el papel blanco. La Policía es un órgano que ha venido evolucionando y que deberemos todos fortalecer. Hagamos críticas constructivas y no destruyamos una institución que ha costado sangre, sudor y lágrimas.

¡Honor a los caídos y viva la policía nacional!

*Hermana de un policía muerto y de uno activo.