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Ph.D.


La enorme ventaja que uno tiene cuando, con el pasar de los años, se va acumulando una modesta biblioteca personal, es que, en el momento menos pensado cualquier libro puede darle a uno una respuesta ansiadamente esperada.

Hace unos días me encontré un libro del famoso filósofo español Manuel García Morente, titulado: “Ensayo sobre la vida privada”.

Leyendo las primeras páginas encontré una expresión que me sobrecogió mucho y que decía textualmente: “Hay que hacer la guerra a la política”. En otras palabras, hay que detener la influencia que tiene lo público sobre lo privado. Ahora bien, ¿qué es propiamente lo privado?
Según García Morente, lo privado es lo contrario a lo público. Son realidades totalmente antagónicas: lo público es abstracto y anónimo, lo privado, en cambio, es concreto y personal.

A medida que iba leyendo el libro, quise comprender porqué hoy en día lo público y político ha dejado de tener interés por parte de todos aquellos que han sido en Nicaragua verdaderos líderes o estandartes de la democracia. Ya no se les oye y están como silenciados en el anonimato. La respuesta está, por supuesto, a la vuelta de la esquina: la política nicaragüense está totalmente desprestigiada y lo único que le interesa a la gran mayoría de las personas es vivir “su” vida.

La posición del filósofo español es que en la vida pública las personas se convierten en objetos. Textualmente dice: “La relación que hemos llamado pública se basa en estas convicciones generales de que las reacciones humanas obedecen, como cosas o dispositivos mecánicos, a leyes físicas, genéricas, invariables”. En otras palabras, en sociedad y en nuestros puestos de trabajo, o bien en la política, los roles a asumir ya están predeterminados. No tocan a los sustantivo del yo de la persona. Son relaciones meramente “convencionales”.

Las únicas relaciones que tenemos en este medio son la presentación, el saludo o cortesía en el trato, y finalmente la visita que se inicia con el proceso de convivencia. Es lo que podríamos llamar el trato obligatorio que tenemos que abordar en ese medio público. Este tipo de trato no profundiza ni garantiza las verdaderas relaciones humanas.

Sin embargo, el proceso de intensificación de la relación se va realizando cuando entra un nuevo elemento, a saber, la “selección”. Todos sabemos que no podemos compartir nuestra vida personal con una multitud. Es necesario seleccionar. “Conforme vamos penetrando –nos dice –regiones más profundas de intimidad, va siendo menor el número de personas que tienen acceso a esas regiones”.

Y aquí es donde encontramos el mayor de todos los problemas que hoy nos aquejan, a saber, que son “pocos” (y contado con los dedos) los que tienen verdadera vida interior y los que pueden darse el lujo de tener “verdaderos amigos”.

Según García Morente, lo interior o privado, sólo puede ser alimentado en la soledad, puesto que sólo en este estado, es posible vivir con autenticidad. ¡He ahí señores lo que es la vida privada!
Aunque esto sueno un poco duro, el filósofo nos explica el porqué a la mayoría de las personas no les gusta la soledad: sienten algo así como “un vacío de su ser, que está compuesto exclusivamente de tópicos comunes…” que proceden de fuera, de lo público. Es la invasión de lo público en las intimidades de lo estrictamente personal. Son todas aquellas personas que viven configuradas por los valores de la sociedad y que no han tenido el tiempo suficiente para dedicarse a sí mismos. Todo lo contrario, viven disipados hacia el exterior en todo tipo de relaciones, menos hacia sí mismos. Un ejemplo de esta pérdida de la intimidad o de “ensimismamiento” a como decía José Ortega y Gasset lo escuché una vez de boca de la presentadora de “El Show de Cristina”, Cristina Saragueli, que para ella la razón principal por la que los latinoamericanos todavía están en el subdesarrollo es por que la mayoría de las personas se acostumbran a vivir sus vidas de la vida de los demás. Es decir, del cuecho y de la murmuración. No tienen tiempo para si mismos y viven metiéndose en todo.

En una de mis investigaciones de tesis doctoral, encontré una afirmación del psicólogo americano Gordon Allport que me dejó totalmente anonadado: Según este autor, son verdaderamente pocas las personas que se aman a sí mismas. Las personas, o se creen mejor que las demás o bien viven entregadas a los compromisos sociales. En otras palabras, viven en un estado de autoignorancia incurable. No tienen tiempo para ellas mismas, por lo tanto, no se aman!. Es decir, que no se desean lo mejor para ellas que es en lo que consiste propiamente el “amarse a si mismo”.

Las formas de vida privada no se viven sin esfuerzo y trabajo. La vida privada se alimenta del auténtico ser personal… la vida privada hay que hacérsela, hay que conquistarla.

García Morente sintetiza al final de su ensayo las dimensiones que deben tener la auténtica vida privada. El primero de ellas es la “amistad”; el segundo, “el amor” y el tercero, “la soledad”.

La vida auténtica se realiza en estas tres dimensiones, pero, especialmente, en “la soledad”. La característica sobresaliente de la verdadera amistad es la “confianza”; el del amor, “la confidencia” y el de la soledad, “la confesión”. Séneca decía que “cuando estaba entre los seres humanos se volvía menos humano”. La excesiva sociabilidad, a la larga, nos puede hacer perder nuestra propia identidad.

Cuando hay una invasión de lo público en lo privado, la “confianza” en la amistad se transforma en “contrato”, “alianza” o “pacto”, es decir, se hace “política” o una simple transaccion comercial; la “confidencia” en el amor se convierte en “hedonismo”o amor posesivo y sexual; y, por último, la “confesión” en la soledad, se convierte en “desprecio” y “aislamiento”. Hoy en día podríamos agregar un elemento nuevo, la Televisión. Este aparato ha invadido no solo los hogares de los seres humanos de todo el planeta, sino tambien la intimidad de cada persona individual. En muchas partes de USA se estan dando reacciones bien drasticas contra la aficion excesiva por la TV expulsando de sus hogares la presencia de este aparato.

Finalmente, me llamó poderosamente la atención esta confesión: “La amistad es una forma de vida que escasea… El amor en cambio, pretende un imposible; y lleva en su seno un germen inextinguible de dolor y de tragedia”. Y la razón que da es concisa y contundente: “La vida es individual y la persona impenetrable”. Pretender una fusión entre dos personas no sólo es una quimera, sino que va en contra de las mismas leyes de la naturaleza. ¿Es que quizás el famoso filósofo ruso Nicolás Berdiaev tenía razón cuando decía que el nunca había conocido un matrimonio feliz?

juabos_2000@yahoo.es