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El Tránsito, Playa Hermosa y El Velero son tres balnearios de una extensión de 8 kilómetros de arena frente al mar. Arriba el cielo infinito .Nada impide su constante romance. Son playas a las que acuden a soslayarse con sus olas principalmente los capitalinos. De repente, un hecho inaudito: Una larga fila de veraneantes espera su turno frente al vacío. Quien se acerca constata que el que está de primero habla por teléfono con su celular uno o dos minutos; después el turno del siguiente con igual duración mientras la fila se alarga. ¿Qué pasa? Un Colón de 10 años de manera fortuita ha descubierto que desde ese punto de la playa es posible comunicarse con el mundo exterior utilizando un celular de Movistar. No se trata de un hoyo negro cuya densidad es tan pesada que impide la salida de la luz; se trata más bien de un agujero blanco que permite preguntar al pobre propietario por la salud de su mamá. Pero es de día, pronto las sombras van a tender su pabellón haciendo toda comunicación imposible.

Por otra parte, hay clientes que utilizamos un celular de Movistar como modem en una computadora. Para desgracia nuestra se trata de celulares religiosos, particularmente católicos, pues funcionan sólo cuando Dios quiere. El resultado es que cuando llega a funcionar hay 200 mensajes en espera. Si usted utiliza su computadora como consultor para ganarse la vida, lo más seguro es que pierda su clientela.

Se trata de una muestra más de incapacidad administrativa frente a una estafa permanente al pueblo nicaragüense. Lenin decía que la Revolución son “los Consejos más la electricidad y las buenas comunicaciones”. De acuerdo con esto nos encontramos con la contrarrevolución en el poder.

Talvez el Instituto o entidad que defiende los intereses de los ciudadanos consumidores sienta un poco de vergüenza y tome cartas en el asunto tomando medidas fuertes como algún tipo de sanción que la sientan, que la administración pase a manos del Estado o la suspensión total. Movistar se niega a invertir en torres de transmisión. Recuerdo que cuando comenzaron a funcionar los celulares en Nicaragua, a los teléfonos convencionales que recibían una llamada de un celular se les hacía pagar abusivamente una tarifa, es decir que los ciudadanos subvencionábamos las ganancias e inversiones de la compañía. Deberían entonces tener el mejor de los servicios y en cualquier parte de Nicaragua tal como fue establecido en el acuerdo, pero no es el caso.

El caso se agrava aún más en las áreas rurales por los constantes cortes de energía a que nos somete Unión Fenosa, lo que afecta el buen funcionamiento de beneficios de café, de algodón, de maní, de ajonjolí… poniendo así en riesgo la transformación agroindustrial del país.

El problema es grave pero tiene solución si se actúa con energía y no con la pusilanimidad mostrada hasta ahora por nuestras autoridades.