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Orlando Núñez Soto, pensador nicaragüense experto en economía política, sociología y novelista de gran aliento, autor de textos fundamentales en nuestro devenir intelectual: La oligarquía en Nicaragua, La Economía Popular, así como de emblemáticas novelas como Sábado de gloria o El vuelo de las abejas. En su texto La oligarquía, Núñez demuestra la forma en que el tradicionalismo se entronca con los blasones y la llamada alcurnia para construir lo que Gramsci llamó hegemonía. En este sentido Núñez se ha dedicado al estudio histórico y la crítica económica-política del imperialismo/capitalismo desde una perspectiva social. Su pensamiento ético-político se centra en la crítica a la tendencia de la cultura dominante, al igual que trabaja paralelamente en tareas emancipatorias dirigidas hacia los subalternos, especialmente al campesinado nicaragüense.

En esta ocasión pretendemos hablar en torno a su más reciente obra: La Revolución Rojinegra (Cipres, 2009). Ésta viene a ser una especie de relato autobiográfico con la emotividad específica de concatenar eventos particulares con acontecimientos de gran magnitud, como la Revolución Popular Sandinista, sucesos en París (nos referimos al Mayo francés del 68 que tuvo sus réplicas en Tlatelolco México, entre otros países) La Revolución cubana, el FSLN o lo que él llama la Generación Rojinegra, hasta desembocar en esta segunda etapa de la Revolución Popular Sandinista. No obstante, Núñez no deja de lado el aspecto genealógico, paternal y fundacional que jugó la figura de Sandino en la Revolución Rojinegra, pues deja claro que ésta se alimenta de Sandino, de su pensamiento, de su ejemplo, de sus principios. En este sentido, en esta obra se demuestra cómo la Revolución Rojinegra ha sido y es más que cambio: es la creación de una cultura de solidaridad con el objetivo de una acción social concreta entre distintos colectivos de pensamiento que a su vez desemboca en una soberanía plena, en una verdadera libertad del pueblo, es decir liberarse de la colonialidad global, así como de la colonialidad interna.

Núñez, de una forma particular, narra logros concretos en las acciones de la generación rojinegra, así como en la unión de sus actividades que convergirán en la Revolución del 79, en el triunfo de las elecciones de 2006 al igual que el de las municipales en 2008, todo esto con el ánimo, la voluntad y el objetivo de re/pensar el mundo de los explotados a través de una serie de programa sociales fundamentales como Hambre cero, Casas para el pueblo, Usura Cero, Yo sí puedo, Calles para el pueblo, Plan nacional de Salud, Educación Gratuita, Alimentos para el pueblo y Programa Amor, que vienen a devolverle al pueblo las reivindicaciones arrebatadas por el neoliberalismo durante los 16 años de su gobierno.

Diríamos que de una forma estilizada Núñez hace confluir marxismo, literatura, historia, narración acontecimiental en la base de esta obra para ir más allá. Entonces es claro percibir que La Revolución Rojinegra con un estilo propio re/plantea situaciones fundamentales como la Reconciliación y el rol de la izquierda, entre otros. Por ello este es un texto que remece la consciencia en todos los contextos, bajo todas las condiciones y en todos los momentos. Núñez entonces no es un pensador más, su manera de habitar y utilizar la teoría de una forma estilizada, lo mismo que los acontecimientos lo desplaza hacia un ámbito en el que une una gama comparativa de paradigmas de análisis.

Núñez en esta obra conduce su planteo a pensar de nuevo en qué dirección debemos transitar en Nicaragua, qué sendas deben recorrerse dentro de un marco revolucionario, evolutivo en referencia a los paradigmas, es decir, cómo lidiar y ganarle la batalla a la mal llamada democracia burguesa, así como a los meandros del mercado, dado que lo que postula la Revolución Rojinegra es una verdadera voluntad de emancipar al pueblo y de esta forma transformar las cosas. Núñez entrevé una flexibilidad del capital y al mismo tiempo un reforzamiento de la economía local. Decimos entonces que, la Revolución Rojinegra se trata de un cambio inmenso, de ahí que Núñez postula la asociatividad, la autogestión como fórmulas contundentes de enfrentar la acumulación vertical del capital occidental.

Lo cierto es que Núñez Soto redefine una teoría y una praxis revolucionaria y no sólo desde la óptica de las clases sociales (lo que denomina multiclasismo), sino desde el asunto cultural-mediático que a su vez estimula el análisis de los hechos y de nuevas corrientes de investigación historiográfica bajo el apremio de desmantelar, a partir de una indagación textual y discursiva, la razón ilustrada de la dominación colonial que produce subalternidades o bien la dicotomía hegemonía/sometimiento. No es gratuito que Núñez re/descubra en La Revolución nicaragüense, en Sandino, en Frantz Fanon y otros, referentes sólidos contra-hegemónicos lo mismo que de luchas globales, espacios donde los oprimidos pueden liberar sus capacidades para luchar contra la globalización neoliberal, el capitalismo salvaje y la mal llamada democracia burguesa.


cmidenceni@yahoo.com