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El consumo mundial aumentó a un ritmo sin precedentes a lo largo del siglo XX. En la actualidad más personas tienen acceso a viviendas, salud, educación y alimentación. En principio pareciera que el nivel de vida de la humanidad ha mejorado. La cortapisa es que el incremento del consumo mundial ha sido abismalmente desigual. En 1998, el consumo privado y público alcanzó US billones, seis veces el de 1950.

Desde 1970, el gasto mundial en consumo ha tenido un crecimiento constante del 3%, sin embargo, éste ha sido dispar, pues en los países en desarrollo (exceptuando China), hubo un decrecimiento del 1% anual en los últimos 15 años. El hogar africano es ejemplo patético, pues en 1998 consumía el 20% menos que 25 años atrás.

El 15% de la población mundial pertenece a los países desarrollados, que absorben el 76% del consumo mundial. El consumo público per cápita de los países desarrollados es de US,985.00, y de US3.00 en los países en desarrollo. La desigualdad en consumo básico está relacionada con la disparidad de ingresos. Cerca de 1,300 millones de habitantes subsisten con US.00 diario y 3,000 millones de personas con US.00. El ingreso real actual, en casi 100 países, es menor al que tenían hace 10 años. Igualmente dispar ha sido la esperanza de vida de los ciudadanos. A partir de 1960 ésta ha pasado de 49 a 62 años, en los países pobres, y de 69 a 74 años, en los industrializados.

¿Cómo se vincula el incremento del consumo y el desarrollo humano? El consumo es esencial para el desarrollo económico; es un pilar central para el aumento de la producción, la generación de empleos y servicios. La relación entre el incremento del consumo y el desarrollo está lejana de ser automática. El consumo contribuye al desarrollo humano, cuando aumenta su capacidad y enriquece la vida de la gente, sin afectar negativamente el bienestar de otros.

La transformación de los hábitos de consumo normales a comportamientos disfuncionales de consumismo, complica la dimensión de inequidad en el poder de compra y en el consumo desenfrenado de bienes y servicios, necesarios o innecesarios. El comportamiento obsesivo del consumismo perturba el actuar de los individuos, su armonía con la naturaleza, su salud y situación financiera.

El consumismo, aunque en menor escala, data de muchos años, sin embargo, como se conoce hoy, inició con nuevo brillo a partir de los años 50, y adquirió la velocidad del sonido en los 70. Acompañado de técnicas de mercadotecnia y propaganda, provoca que el consumo se convierta en una acción masiva, y exclusiva, dependiendo de la clase de bienes. El consumo de lo innecesario es una manipulación mediática, obediente a las leyes del libre mercado. Existen varias tendencias modernas vinculadas al consumismo, generalmente asociadas con la inmadurez emocional: “En la medida que consuma todo lo que deseo, en esa medida soy más feliz… Todo está a mi alcance, lo puedo adquirir, sin importar lo que cueste... Adquiramos los artículos más novedosos, los que tienen mayor cantidad de accesorios, independientemente si los que se poseen son aún de utilidad…”.

El principio de que la “Verdad os hará libres” vino a ser sustituido por el “consumo os hará libres”. La norma de “poseer únicamente lo que se necesita”, fue reemplazada por el de “poseer todo lo que se desea”. La sociedad de los países desarrollados cambió sus lealtades y preferencias, la atención a la familia, las obras comunitarias, la visita a los enfermos, los estudios, el esparcimiento cultural, las diversiones sanas, todo esto fue sustituido por los centros comerciales, los supermercados y las tiendas mayoristas. Infortunadamente, un número significativo de países pobres ha emulado esta práctica.

El Papa Juan Pablo II criticó la mentalidad consumista que rodea actualmente la Navidad, así como los anuncios publicitarios de esta época, y afirmó que contrastan fuertemente con la simplicidad del mensaje que surgió del Pesebre en el que nació Jesús (22 de diciembre, 2002).

Una figura impresionante del consumismo es la relación de la persona que sufre de dismorfia física y la explotación de parte del doctor en cirugía cosmética. Quien padece de dismorfia corporal, sufre de un trastorno emocional que hace que esté insatisfecho con alguna parte de su cuerpo, al grado de acudir al cirujano. Cuando la cirugía es exitosa, la persona inicia un ciclo de visitas al cirujano, para continuar atendiendo su necesidad dismórfica. La industria de la cirugía cosmética es millonaria. En los EU se gastan US.400 millones anuales.

El 20% de los países de más ingresos gastan el 86% del total de consumo privado, y el 20% más pobre, un reducido 1.3%. De los 4.400 millones de personas del mundo en desarrollo, 3/5 carecen de saneamiento ambiental, 1/3 no tienen acceso a agua limpia, ¼ no tiene vivienda apropiada, 1/5 no tiene acceso a servicios modernos de salud y 1/5 de los niños asisten a la escuela hasta 5to grado. La reducción del consumo podría ser un enfoque inapropiado. Los esfuerzos deberían encaminarse a la equidad en los ingresos y al poder adquisitivo, y que el consumo obedezca a esquemas racionales, vinculados a las necesidades del individuo y a la conservación del ecosistema. Una disminución arbitraria del consumo puede producir un impacto negativo en la economía de los países. El consumo inapropiado violenta la naturaleza, y causa daños irreparables como deforestación, degradación de los suelos, explotación de los mares y contaminación de las aguas.

El frenesí del consumismo es alarmante. El consumo anual, a nivel mundial, de algunos artículos de lujo, como cosméticos, perfumes, viajes en cruceros, helados, comida para animales domésticos, suman US.0 billones de dólares, dinero con el que se podría cubrir los gastos en salud de mujeres pobres embarazadas, reducir el hambre y la malnutrición, las necesidades de alfabetización, proveer de agua potable e inmunización de los niños, acciones que suman US billones de dólares.

El Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (2002) informó que 40 millones de africanos estaban en peligro de hambruna. En 2003, Naciones Unidas informó que en los últimos 30 años, 30 millones de mujeres y niños en Asia y el Pacífico de Asia, fueron mercadeados-traficados. En África (2003), diariamente murieron 3000 niños por causa de la malaria. Científicos informaron en 2003, que la industria pesquera había acabado con el 90% de las especies de peces más grandes y de mayor importancia económica.

Ante este sombrío panorama es oportuno citar a San Ambrosio Auperto (Provenza Siglo VIII) y su tratado ascético Conflictus vitiorum et virtutum (“Conflicto entre los vicios y las virtudes”). “En él pretendía amaestrar a los monjes, de modo concreto, sobre cómo afrontar el combate espiritual día a día. En este tratado sobre el conflicto entre vicios y virtudes, Auperto contrapuso a la cupiditas (la codicia) el contemptus mundi (el desprecio del mundo), el que no es un desprecio de la creación, de la belleza y de la bondad de la creación, y del Creador, sino un desprecio de la falsa visión del mundo, presentada e insinuada por la codicia. Ésta insinúa que el “tener” sería el sumo valor de nuestro ser, de nuestro vivir en el mundo pareciendo importantes. Y así falsifica la creación del mundo y destruye el mundo...” (Audiencia General de los miércoles, del Papa Benedicto XVI, el 22 de abril de 2009).

El hiperconsumismo del nuevo homo consummericus ha escalado a niveles impredecibles de riesgo en la economía y el ecosistema. La mayor amenaza es el yo contemporáneo: individualista, inmerso en las apariencias, ostentoso, narcisista, distraído del consumo humanitario y la solidaridad. Shridath Ramphal (guayanés), presidente de la XIX Asamblea de la Unión Mundial para la Naturaleza (Buenos Aires 1994), compartió un pensamiento del escritor argentino Jorge Luis Borges: “El final del milenio podría ser decisivo para saber si el planeta tierra se mantiene en su curso para encontrarse con la eternidad, o si se le permite salirse de su órbita en un camino impredecible hacia la destrucción”.

Notas:

La mayoría de datos citados se obtuvieron del Informe sobre Desarrollo Humano, 1998; Cambiar las Pautas Actuales de Consumo para el Desarrollo Humano del Futuro (PNUD) y El Estado del Mundo, 2004. Focalizado en la Sociedad de Consumo (The Worldwatch Institute).

Los US$, están expresados en dólares de los EU y su forma de nominación en ese país.

*CPA y Maestría en Administración Pública
arnoldormartinezr@hotmail.com