Jorge Eduardo Arellano
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Como ustedes saben, los seres humanos, incluyendo animales y vegetales, somos materia viva y necesitamos bioelementos naturales para asegurar la supervivencia en este planeta, siendo, entre otros, la principal fuente de energía para nuestro organismo: el oxígeno.

En un principio las condiciones de vida ya estaban establecidas para que el hombre pudiera habitarlo con todos los elementos necesarios para su medio ambiente, alimentación y reproducción.

No es por casualidad ni por accidente que la armonía del Universo funciona en ciclos climáticos, biológicos, geológicos y astrales.

Todo marcharía en orden si el hombre hubiera respetado las leyes establecidas donde un Ser Superior todo lo tenía previsto.

Desde tiempos bíblicos, cuando hubo un diluvio universal y el peligro de extinción de todo ser viviente fue inminente, el espíritu de Dios tuvo compasión de la angustia del hombre y decidió calmar las aguas y ordenó se mantuvieran a nivel.

Sin embargo, la mala cimiente que llevamos ha hecho que entremos en rebeldía contra la Naturaleza y contra el Ecosistema a tal punto que hoy en día estamos sufriendo los estragos y resultados de nuestros propios errores.

Terribles sismos han sacudido varios países del mundo, gigantescas olas se han tragado litorales, inundaciones desastrosas han causado la muerte y la desolación en diferentes países. La furia de los huracanes ha dejado a su paso muerte y devastación.

Dicen que: “El hombre es el único animal que ensucia el agua donde bebe, corta el árbol que le da sombra y mata sin tener hambre”.

Resultado de contaminaciones ambientales producidas por gases tóxicos de fábricas, vehículos, spray, etc. el oxígeno de la tierra se está enraleciendo y grandes huecos de ozone se han abierto en la atmósfera.

El calentamiento global es inminente y de seguro nos lleva a un caos futuro.

Cantidades de árboles (pulmones naturales de la tierra) han sido cruelmente cortados, para llenar de dólares, con la venta de madera preciosa, a las transnacionales.

La falta de alimentación y viviendas han hecho que gentes sin visión de futuro invadan las reservas ecológicas y forestales de Bosawás, entre otras, convirtiéndolas en desolados desiertos.

El despale indiscriminado ha secado el lecho de los ríos y las reservas naturales de agua están contaminadas. El clamor por el vital líquido se escucha en cada rincón del mundo. No es raro que las próximas generaciones visualicen una guerra mundial no por el petróleo sino por el acopio del agua.

Las entrañas de la tierra han sido sacudidas por experimentos nucleares, y un aliento de peste amenaza la salud del ser humano, producto del uso y abuso de fármacos químicos y consumo de alimentos transgénicos y mutaciones biológicas salidas de laboratorios nutricionistas de más de algún científico loco.

Hoy en día se busca con afán utópico la fuente de la eterna juventud y se recurre a estiramientos faciales, pociones y cirugías que mutilan el cuerpo, porque el hombre quiere ser mujer y viceversa… y nadie quiere envejecer.

Les diré que la vida también es negociada según las circunstancias: “Nacer o no nacer, he allí el dilema”…
A propósito, les cuento que leí en la vida de Madre Teresa de Calcuta (Premio Nobel de la Paz), que un hombre que sufría crueles dolores provocados por el cáncer le dijo: “Usted monja que tanto le reza a ese su Dios que yo no conozco, ¿por qué no le pide que mande una cura para el cáncer, esta terrible enfermedad que me está pudriendo y que azota a toda la humanidad?...”

Ella después de meditar profundamente le dijo: ya tengo una respuesta para ti: El que venía destinado para descubrir la cura del cáncer: fue abortado.

Opino que en vez de ahondar odios nación contra nación, hombres contra hombres, (que al fin de cuentas somos simples seres humanos erráticos y transitorios) ¿Por qué no buscamos soluciones a estos conflictos que afectan a toda la humanidad?
¿Por qué no aprovechar un foro mundial donde sea oído nuestro verdadero sentir, ante todas las naciones pidiendo la paz, olvidando errores pasados para construir un futuro mejor lleno de esperanza, donde todos seamos hermanos, sin distingos de raza, religión y costumbres, escuchando las palabras de Martin Luther King, quien dijo:
Yo tuve un sueño……….

¿Por qué hacer Apología del delito, la mentira y la falacia si en nosotros está contribuir para que de este país sean erradicadas la pobreza, las enfermedades, la desigualdad social y las hondas fisuras que dejan la política sucia, el odio y la venganza?
¿Por qué no enfocar hoy nuestro sentir hacia los hermanos de la Costa Atlántica que una vez más han sido golpeados por la desgracia?
Ellos merecen nuestro respeto, siempre han sufrido con dignidad, ya que en todos los gobiernos anteriores fueron marginados y olvidados como si fueran los patitos feos de Nicaragua. No hagamos un show publicitario donde se midan fuerza para ver quién tiene más audiencia en las campañas de ayuda para ellos. Si algo van a recibir que sea ya en sus manos, en el lugar donde están sufriendo cerca de su corazón.

En fin, estas meditaciones no son nada halagüeñas pero, creo, reflejan la cruda realidad que estamos viviendo.


Que Dios sane nuestras heridas.


Matagalpa