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La responsabilidad universitaria ha sido una filosofía que busca construir una universidad sostenible y contribuir con el desarrollo del país. Desde su fundación con la autonomía universitaria, iniciada por el Dr. Mariano Fiallos Gil, creció abonada generosamente por otros líderes universitarios vivientes, entre ellos: Dr. Carlos Tünnerman B., Dr. Mariano Fiallos O., Dr. Joaquín Solís P., Dr. Alejandro Serrano C., entre otros.

Esa responsabilidad universitaria, compartida por muchos profesores de prestigio nacional e internacional, logró dar pautas al desarrollo universitario alcanzado en esas décadas pasadas. En esos tiempos se crearon facultades y carreras que han sido de mucha importancia y que llegaron a darle un empuje al país, siendo ellas fruto de esa responsabilidad universitaria. La alta exigencia en el estudio y preparación de los docentes y de los estudiantes se hacía sentir. Los profesores nos sentíamos obligados a prepararnos más y mejorar constantemente nuestros conocimientos y contábamos con el apoyo indiscutible de las autoridades en la obtención de becas de maestrías y de doctorados. A los estudiantes se les exigía mucho más, ejemplo: para ser dirigente estudiantil debíamos tener un mínimo de promedio de 80 puntos, los exámenes de las asignaturas llevaban un examen final donde se evaluaba toda la asignatura vista durante todo el semestre y que valía el 50% de la nota final. Teníamos exigencias grandes en las clases de laboratorios y en las clases prácticas, los instructores eran los mejores alumnos de las carreras, en fin la calidad académica no era una mera búsqueda, era una exigencia que se vertía hasta por los poros universitarios. Muchas carreras eran de alto prestigio a nivel centroamericano.

Ahora, como antes, sabemos que la sostenibilidad de la universidad es un elemento indispensable en el desarrollo del país. Pero también tenemos claro que esto no puede venir aislado y que debemos ser sostenibles a largo plazo. Tenemos que aceptar que las autoridades universitarias, el sector estudiantil, los trabajadores y los docentes de la universidad tenemos un reto: ser exitosos como universidad, laborando de manera conjunta, y no uno a costillas del otro. Es aquí donde debe nacer la confianza para poder trabajar.

Durante estos últimos veinte años, periodo en que se ha desenvuelto la universidad en un ambiente internacional de desarrollo y de máxima competencia a escala mundial, hemos sentido la necesidad de que nos integremos más como universidad; y que la única manera será con el liderazgo de nuestras autoridades. Pero, desgraciadamente, en la UNAN-Managua, no es así. El actual Rector y su séquito de la rectoría y los Decanos de Ciencias e Ingeniería y el de Ciencias de la Educación, han sabido revertir esta tendencia únicamente con el fin de seducir los votos electorales a su favor, conduciendo a la universidad a la mediocridad académica y sumergiéndola en la corrupción.

Otro compromiso de la responsabilidad universitaria es invertir a largo plazo. Todos debemos estar pensando hacia dónde vamos, en vez de ver cuál es la oportunidad del momento. Si sabemos a dónde vamos, llegaremos.

La única manera de contribuir a una mejora en la calidad académica es enviar a estudiar a universidades extranjeras a nuestros docentes más jóvenes para que obtengan grados científicos en universidades con prestigio y capacitando mejor a todos los docentes para que brindemos las clases con mayor calidad, y a los trabajadores de igual forma. Esta es la manera cómo ganamos: la institución con mejores profesores, los profesores con más conocimientos, los estudiantes con mayores destrezas y habilidades y los trabajadores con mayor productividad. El objetivo es desarrollar una universidad mucho más importante para el desarrollo del país.

Para saber cómo vamos es comparando, midiendo, haciendo puntos de referencia. Si nos podemos medir como universidad, podemos mejorar.

La colaboración y cooperación externa es otro gran tema. Aquí debemos hablar de promover la responsabilidad universitaria a través de crear valor cualitativo y cuantitativo, de alcanzar alianzas con organizaciones estatales, no-gubernamentales, empresas y de llevar la responsabilidad universitaria a todas las estructuras sociales, económicas y políticas del país. Este espíritu debe ser también, centroamericanista y con todos los países dispuestos a colaborar con nuestro desarrollo. Debemos estar mirando a la universidad como una oportunidad para el desarrollo, no podemos seguir mirándola como interés personal.

Considero que poco a poco se deben generar los elementos para que nos desarrollemos más, para tener una universidad más sostenible y con visión de largo plazo. Si tenemos confianza, y ésta es la palabra más importante, tenemos la posibilidad de abrir nuestras maneras de pensar y de caminar juntos hacia ese futuro. Tenemos que tender puentes de colaboración, la forma es comunicando, cumpliendo, porque si no cumplo, pierdo la confianza de la comunidad universitaria.

Esta responsabilidad universitaria, sobre cómo hacer vida científica y académica, es un cambio de paradigma donde el actor más importante de la película pasa de ser la autoridad universitaria a ser todos los miembros de la universidad. La responsabilidad universitaria es uno de los pilares que propician la sostenibilidad de la institución, que es nuestra meta ulterior. Si bien la universidad no es una empresa con fines de lucro, debemos pensar que somos una institución con fines de bienestar.


*Profesor titular Escuela de Física