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Dr. Antenor Rosales
Presidente del Banco Central de Nicaragua

Su despacho.

Estimado Dr. Rosales, reciba un atento saludo de mi parte:

Debemos aplaudir la iniciativa del Banco Central de Nicaragua por la publicación de su Biblioteca Virtual (bibliotecavirtual.bcn.gob.ni), que no obstante sus limitaciones, tendrá un gran beneficio para la sociedad nicaragüense, especialmente para los estudiantes, investigadores e intelectuales nicaragüenses.

En la búsqueda de contribuir al perfeccionamiento de esa iniciativa, es importante que la sociedad opine y dé sus recomendaciones. Para hacerlo, debemos tener claro qué es una biblioteca digital y/o virtual. Igualmente, es importante conocer cuáles son las tendencias de las políticas de comunicación y difusión de los conocimientos en la era de la supercarretera de la información.

Una biblioteca digital es una selección de contenidos organizados con un sistema descriptivo a través de metadatos (catalogación), con facilidades para la búsqueda y uso de la información (servicios), con un objetivo claro acerca de lo que quiere lograr con su publicación. Es un repositorio de objetos de información que contiene todo tipo de objeto que provea información, como imágenes, videos, animaciones y multimedios, usando los recursos de Internet para facilitar el acceso a sus contenidos.

Una biblioteca virtual es aquélla que hace uso de la realidad virtual para mostrar una interfaz y emular un ambiente que sitúe al usuario dentro de una biblioteca tradicional. Hace uso de la más alta tecnología multimedia para guiar al usuario a través de diferentes sistemas conectados a través de sistemas de cómputo y telecomunicaciones. Usualmente se requiere de equipo especial como guantes y cascos para entrar en el espacio virtual que se simula.

Clara López Guzmán, especialista en e-learning, dice además que las bibliotecas digitales no solo facilitan el control y la preservación de los recursos, sino que además ofrecen servicios agregados en torno a las necesidades de los usuarios y a la información que contienen. (www.biblioweb.dgsca.unam.mx). Pero esta definición es aún limitada, porque no tiene en cuenta la unidad básica de la biblioteca digital: el libro, documento u objeto de la biblioteca. Creo que el método de Marx, de analizar el sistema capitalista teniendo como objeto de estudio la mercancía, es válido para el análisis de una biblioteca digital: el libro, sin lo cual, no puede existir una biblioteca.

En sentido estricto, podemos decir entonces, que la Biblioteca del BCN no es virtual, aunque sí cumple algunos requisitos para calificarse como biblioteca digital, aún cuando contiene varias omisiones, entre ellas falta de metadatos en sus libros publicados, objetivos definidos, así como problemas de accesibilidad y flexibilidad. Haber escogido como plataforma Web, Adobe Flash, definitivamente le quita capacidad de accesibilidad y velocidad a la navegación, así como crea problemas para la lectura de sus publicaciones.

Como alternativa a las aplicaciones desarrolladas en Flash (cada libro es una aplicación desarrollada en Flash), los diseñadores han puesto como opción descargarlos en formato pdf. Una buena idea, pero lamentablemente se cometió el error de dejar los archivos demasiado grandes (entre 5 y 30 megas), lo que hace tardada su descarga (entre 5 y 30 minutos), aunque esto depende de la velocidad que cada usuario tenga en sus servicios de Internet.

El libro Identidad y Cultura Política, de la historiadora Frances Kinloch, que logré descargar, pesa más de 22 megas, pero lo más grave aún es que no es un libro accesible ni flexible, ya que su contenido no es reusable, debido a que está encriptado, ni siquiera se puede hacer copiar en forma parcial.

Los libros digitales de esta biblioteca en verdad son fotocopias digitales, es decir, los libros fueron escaneados, y como tales, su calidad y diseño son realmente malos. El libro original, si a caso fue diseñado con calidad artística, pierde toda su calidad, tal como se puede observar en los textos escolares de Primaria.

Si abrimos cualquiera de los libros y analizamos el nivel de accesibilidad en Adobe Acrobat, el mensaje que nos da es que éste no es un documento accesible, porque es un documento de imágenes. En verdad esta biblioteca está constituida por imágenes estáticas. En ese sentido, desde el punto de vista de la unidad básica de una biblioteca digital, la Biblioteca Virtual del Banco Central no tiene nada de “virtual” y es realmente la presentación simple de libro en imágenes estáticas. Y eso sucede tanto a nivel de la Web, desarrollada en Flash, así como con las descargas de los libros en formato pdf.

La accesibilidad tiene que ver con las barreras que impiden el uso de las computadoras y sus programas a aquellas personas que tienen alguna limitación física, psíquica o sensorial. Así, por ejemplo, un no vidente o persona que tiene problemas de sordera u otra incapacidad física no podría leer los libros publicados en la biblioteca del Banco Central. Muchos de estos usuarios utilizan los programas denominados “lectores de pantalla” para interaccionar con el ordenador. Estos “lectores de pantalla” proporcionan una descripción hablada o en Braille de las ventanas, menús, textos y cualquier otra información que puedan aparecer en pantalla.

Si los libros fueron “encriptados” por proteger los derechos de autor, creo que se olvidaron dos cosas. Uno, que estos libros pueden ser fácilmente accesibles, con solo utilizar uno de los numerosos programas para eliminar password (entre ellos Avanced PDF Password Recovery). Incluso se pueden copiar las imágenes, convertirlas a otro formato de imagen, como TIF, y luego aplicarles un OCR. Es difícil la protección total en la era digital.

Por otro lado, una institución bibliotecaria como la del BCN debería promover el CopyLeft, es decir, promover licencias libres que les permitan a los autores promover sus obras digitales libremente en Internet, bajo las Normas Internacionales de Accesibilidad Informática. Promover los libros bajo el CopyLeft podría beneficiar las ventas de los libros impresos, pero también rescataría muchas obras olvidadas del patrimonio nacional y que no se publican por razones obvias.

Creo que la Biblioteca que el BCN ha puesto en la Web es una excelente oportunidad para difundir las obras artísticas y científicas de Nicaragua, en todos los formatos posibles. Pero debe hacer una revisión, para que esta publicación tenga flexibilidad y sea accesible, no solo para las personas que no tenga discapacidad física, sino para todos aquellos nicaragüenses amantes de la cultura.

Es importante que los libros que publique el Banco tengan un diseño profesional, y si se van a seguir publicando libros escaneados, deben editarse a fin de que tengan una mejor presentación. Desde luego debe estar libre de encriptación para ser usados por otras personas para sus labores de investigación.

Hay otros aspectos que evaluar, señor Presidente, pero esperamos una respuesta suya a fin de contribuir a esta importante empresa.

Con atentos saludos,

gorki.eduardo@gmail.com