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Hace un año desapareció físicamente el eminente viejano Heriberto Carrillo Espinoza, un hombre con dos profesiones: médico y revolucionario, y varios oficios vinculados a la segunda: brillante orador, amante de la literatura nacional y universal, la Historia Nacional y las tradiciones de su pueblo. Sus hijos e hijas nos han convocado a la conmemoración del primer aniversario de su partida y para ello, debemos reunirnos con el espíritu en alto para rendir tributo a un revolucionario de tiempo completo. Nació en la ciudad de El Viejo un 9 de junio de 1926, hijo de Paulina Carrillo y Adalberto Espinoza, ambos muy humildes.

Debemos convocar primero al estudiante. Dedicado desde la formación primaria, donde se destaca como un alumno de avanzada y de excelente desempeño, este hecho lo lleva a estudiar al prestigioso Instituto Nacional Ramírez Goyena de Managua, becado, luego ingresa a la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) donde se gradúa como Médico y Cirujano en 1961, siendo su tesis sobre el Tétano Neonatorum, mortal enfermedad infantil de aquella época. Es un miembro de la Generación del 59.

En segundo plano convocamos al Médico. Sus servicios médicos los practicó en su pueblo natal, El Viejo, donde se destacó por su humanismo, atendiendo, fundamentalmente, a los pobres, con la única pretensión de cumplir el juramento hipocrático de los galenos comprometidos con el pueblo. Esta profesión la vincula a la de revolucionario, pues desde su rol de Médico, atiende a militantes del FSLN enfermos y guerrilleros heridos, a los parientes de los guerrilleros. Su actitud de médico estuvo siempre a la par de la de revolucionario.

El tercer plano es el de anti-somocista, anti-dictatorial; actitud que le costaría una tenaz persecución y acoso por parte de la dictadura y sus ad láteres, el terror impuesto por Juan Ángel López en la década del 60 en el Departamento de Chinandega, sería una de las causas que llevaría al Dr. Carrillo al siguiente peldaño.

El cuarto plano es el del Revolucionario. Se puede afirmar sin caer en la tentación del halago o de la complacencia, que el Dr. Heriberto Carrillo fue un revolucionario de tiempo completo y de todos los tiempos. Siempre manifestó una actitud anti-somocista, anti-dictatorial, fue uno de los iniciales colaboradores del FSLN en El Viejo, con sus servicios médicos, su casa como casa de seguridad, traslación de armas, guardador de rescates económicos, conspirador sempiterno. Su compromiso como médico y su compromiso personal haría que su casa fuera cateada constantemente y lo llevaría 19 veces a la cárcel, donde conocería la humillación, el escarnio, la tortura y los juicios amañados de la dictadura contra los luchadores del pueblo. En la construcción del camino del triunfo revolucionario, uno de sus hijos, Mario, empedró este camino con sus huesos y con su sangre abonó el río conductor del proceso.

El quinto plano es el de los oficios adjuntos a sus dos profesiones: Orador exquisito, dones que demostró en actividades políticas públicas entregando mensajes clarísimos de lucha, de rebeldía, de revolucionario, los sepelios, en distintas épocas - José Rubí, Victoriano Arteaga, Germán Pomares- entre los principales, conocieron de la oratoria brillante y agitadora del Dr. Carrillo. El amante de la poesía y la literatura nacional y universal lo llevaría de la mano a trabajar ensayos sobre las tradiciones más hondas de los viejanos: La historia de El Viejo, la tradicional Lavada de La Plata, La Romería de la Virgen del Hato y la encarnada fiesta popular de los San Roque.
 
Finalmente un sexto plano inusitado que se da más por el compromiso médico y político que por vocación: el militar. A raíz del triunfo revolucionario es nombrado Jefe de Epidemiología en el Departamento de Chinandega, pero meses más tarde ingresa como Oficial Médico al Ejército Popular Sandinista (EPS) y se desempeña en diversos cargos: Jefe del Puesto Médico de la Escuela Militar Carlos Agüero (ECA), Jefe de la Consulta Externa del Hospital Militar Dr. ADB y Director del Hospital Militar de la II Región Militar. Se retiró con el grado de Teniente Primero en 1990.

El Dr. Heriberto Carrillo tuvo algunas condecoraciones, una muy popular que a raíz del triunfo revolucionario, el pueblo lo mandatara a ser miembro de la primera Junta de Gobierno de Reconstrucción Municipal, la que luego entregaría a los tres meses, una vez organizado el Poder Ejecutivo de la nación. Las condecoraciones formales fueron: V y X aniversario del EPS, V y X años de Servicio y X aniversario del triunfo revolucionario. En el año 2003 el FSLN le otorgó la Orden Carlos Fonseca atendiendo su destacada participación y méritos alcanzados en sus dos grandes profesiones: Médico y Revolucionario.

Sus hijos e hijas se han destacado en la medicina privada y la salud pública, la Educación, la sociología, el servicio público, en el campo militar, en el Desarrollo Rural, en el Desarrollo Municipal, pero tienen la ingente tarea de saber amalgamar, para las futuras generaciones, el legado que deja el Dr. Heriberto Carrillo con un impresionante archivo de documentos históricos, escritos políticos, tradicionalistas - religiosos, recortes de periódicos y revistas, comunicados históricos, en fin, toda una historia de vida y de compromiso y de sueños que requiere de disciplina, honestidad, tesón, empeño y sobre todo, actitud de entrega, para ser llevada a una población que requiere de educación política para avanzar en el trabajo de la historia revolucionaria de El Viejo y la nación entera.

Para concluir esta semblanza del Dr. Heriberto Carrillo, me valgo de Mario Benedetti, con un fragmento de su escrito LA GENTE QUE ME GUSTA:
“Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva los sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad. Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño…”