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Se siente hilaridad en el foro, abogados litigantes, funcionarios judiciales subalternos de los juzgados, lo mismo que mucha sorpresa por la actuación que ya se está volviendo costumbre, de algunos magistrados de la Excelentísima Corte Suprema de Justicia, que están dando mala impresión ante Nicaragua, por sus continuas polémicas públicas entre ellas, discusiones sobre algunos asuntos pendientes ante el tribunal, opiniones expresadas sobre los juicios sometidos a su conocimiento, antes de dictarse las sentencias, y que cada uno adelanta su pensamiento de cómo va a votar la sentencia, se insultan y hasta llegan a declarar que se sienten amenazados de muerte por sus colegas o que existen magistrados que tienen miedo de sentenciar. Todo esto vertido por la televisión, la radio y los medios escritos de publicidad.

Eso se está notando con insistencia hasta ahora con la presente Corte y hasta se llega al colmo de publicar el voto disidente y razonado antes de ser presentados a la sentencia. ¿Por qué hay Magistrados que se hacen pasar como los voceros de la Corte y llevan la voz de lo que está por suceder?

Fueron notorias las actitudes de los Magistrados en los casos de Sinaloa y el crimen de una periodista que aun no se conoce el fallo pero si se conoce las opiniones de los Magistrados intervinientes en este bochornoso caso, de cómo van a sentenciar. No sucede nada aún con el aborto terapéutico.

¿Qué induce a esos funcionarios a dar a conocer a la opinión pública sus opiniones antes de existir acuerdo sobre la sentencia y sin estar firmada ésta?

¿Será que tienen miedo a alguien?

¿Será que quieren quedar bien con alguien poderoso y reivindicarse de sus errores o relaciones con el poder. O quieren que por haber dado opinión anticipada se les recuse como deberá ser y así separarse del caso, por temor o quedar mal con algún poderoso gestor. O es que quieren cambiar el quórum para manipular las sentencias. Hay Magistrados que en contra de toda legalidad sirven de asesores hasta del gobierno.

Qué está pasando con la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, por qué está violando cínica y públicamente la Ley No. 260, Ley del Poder Judicial de Nicaragua, que muy claramente designa los preceptos violados por esos magistrados y por dicha no son todos esos funcionarios, sino algunos que quieren quedar bien con alguien influyente para que se les reelijan. Nunca se ha dado informe claro ni convincente sobre la ocupación de varios miles de dólares relacionados con el narco-tráfico que se perdieron en el más alto tribunal, y tampoco se están cumpliendo los plazos para fallar.

A continuación cito algunas de las disposiciones claras y prohibiciones de la Ley No. 260, incumplidas por los señores Magistrados.

Es incompatible el cargo de Magistrados con todo tipo de asesoramiento jurídico, sea o no retribuido, la ley hace hincapié en “todo tipo de asesoramiento jurídico” incluso a determinados funcionarios del gobierno o en reformas constitucionales.

Es un deber expreso del Magistrado: “Guardar absoluta reserva sobre los asuntos en que intervienen” y ya vimos y todo el país es testigo de la falta de reserva de algunos señores Magistrados que discuten en público y con vistosidad los secretos de los casos, antes de la sentencia y las interioridades de los reclamos de las partes.

Está vedado al Magistrado: “Dirigir felicitaciones o censura a funcionarios y a corporaciones públicas o privadas, por sus actos públicos” y aquí pasa todo lo contrario, sobran las felicitaciones serviles.

Es también prohibido, “tomar parte activa en reuniones, manifestaciones y otros actos de carácter político electoral o partidistas, aunque sea permitido a los demás ciudadanos”. Quién no ha visto a los Magistrados hasta con el color de camisa del partido de su simpatía, en convenciones y hasta en reuniones en casa del “jefe”.

Otra norma, de la que se hace caso omiso, es la que expresa: “Es prohibido al Magistrado, interesarse indebidamente, de cualquier modo que sea, en asuntos pendientes en los tribunales, o externar su parecer sobre ellos” y podría seguir enumerando las faltas ilegales, y que producen y han producido malos ejemplos a los Magistrados y Jueces subordinados y sobre todo señalo una constante violación de la ley que dispone que existe responsabilidad cuando valiéndose de la autoridad de su cargo, ejerza influencia ante otros miembros del Poder Judicial o sus órganos auxiliares para la tramitación o resolución de algún asunto judicial, esto es muy corriente, pues hasta se dice que cada Magistrado tiene su propio juez. Sería conveniente un diálogo público entre Magistrados y abogados para que surjan las verdades y deslices.
 
Personalmente llevo casos en que la Corte Plena tiene más de doce años de no fallar en perjuicio de pobres trabajadores.

Da tristeza y preocupación la ética de la situación y que ninguno de los Magistrados se pronuncie, o será que todas esas malas actuaciones son aceptadas en el silencio de la soledad. Qué piensa el señor Presidente de la Corte. ¿O es que hay una justicia criolla?