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La semana pasada los cables internacionales informaron la aparición, en una operación limpieza del sótano de la sede de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), en Buenos Aires, del manuscrito original del célebre poema “Marcha Triunfal”, de Rubén Darío.

Según la información proporcionada por el Presidente de la Sociedad, el escritor Alejandro Vaccaro, se presume que se trata del borrador del magistral poema, dadas las enmiendas y tachaduras que presenta. El manuscrito fue localizado al interior de unas treinta carpetas abandonadas en el sótano de SADE, junto con pilas de libros viejos, documentos y papeles de los archivos de la Sociedad. Fue encontrado a la par de casi dos mil manuscritos originales de una serie de escritores argentinos de destacada trayectoria literaria, como Leopoldo Lugones, amigo de Darío, Alfonsina Storni, José Hernández y muchos más.

Es realmente increíble que en la sede de los escritores argentinos alguien haya tenido la infeliz ocurrencia de enviar al sótano, donde se guardan los trastos viejos y los papeles desechables y sin importancia, manuscritos tan valiosos, exponiéndolos a su total destrucción.

Tratando de identificar cuál manuscrito de “Marcha Triunfal” fue el encontrado, recurrimos a la autoridad del más importante biógrafo de Darío, el Profesor don Edelberto Torres Espinosa. En la “Dramática Vida de Rubén Darío” el Profesor Torres, sobre la base del testimonio del Dr. Prudencio Plaza, el médico amigo de Rubén quien le invitó a pasar una temporada en la Isla de Martín García, donde Darío escribió el inmortal poema, el original de “Marcha Triunfal”, en el que el poeta hizo correcciones y tachaduras, quedó sin firma. El propio Rubén hizo, de su puño y letra, una copia en limpio firmada, que es la que envió a Buenos Aires para que fuera publicada en el periódico “La Nación”, en su edición del 25 de mayo de 1895, y leída en sesión solemne del Ateneo de Buenos Aires por el amigo de Darío, Ricardo Jaimes Freyre, el día 27 del mismo mes. El original quedó en poder del Dr. Prudencio Plaza, quien luego lo obsequió a una admiradora y estudiosa de Darío, la señorita Luisa Pillado Matheu, quien a su vez lo obsequió al Dr. Forrero y, finalmente, fue depositado en el Archivo de la Sociedad Argentina de Escritores.

El eminente dariano Pedro Luis Barcia, tras revisar la colección de ediciones de “La Nación”, sostiene que Marcha Triunfal nunca se publicó en dicho diario. Sin embargo, cabe la posibilidad que lo haya sido en un suplemento especial del aludido periódico.

Puede así afirmarse que el manuscrito recientemente encontrado es el original de “Marcha Triunfal”. Se trata de un precioso manuscrito dariano que el Gobierno de Nicaragua debería gestionar, amistosamente, sea donado por la Sociedad Argentina de Escritores al “Museo y Archivo Rubén Darío” de la ciudad de León, para que se guarde junto con otros tesoros darianos que se conservan en dicho Museo y Archivo, fundado por el recientemente fallecido, Dr. Edgardo Buitrago Buitrago.

Se ha dicho que “Marcha Triunfal” fue dedicada por Rubén Darío al Ejército Argentino, en ocasión de las conmemoraciones patrias del 25 de mayo de 1895. Sin embargo, esta dedicatoria ha sido puesta en duda. “Marcha Triunfal” es uno de los poemas más famosos de Rubén Darío: “Marcha Triunfal”, junto con “Los Motivos del Lobo” y “Sonatina”, suelen estar presentes en casi todos los recitales de poesía y es número casi obligado en los actos públicos escolares.

¿A qué se debe la popularidad de esta poesía, tan asociada a la obra dariana que algunos la tienen como la más representativa de Rubén y cuyos versos sonoros suelen repetir de memoria los estudiantes de toda Hispanoamérica?
El propio Darío nos dice en “Historia de mis libros” que “Marcha Triunfal” es “un triunfo de decoración y de música”. Alguien la ha calificado, con razón, como “el esfuerzo más grande hecho por el hombre para reducir la palabra a música”. “En Marcha Triunfal Rubén demuestra sus grandes dotes de artífice, de gran maestro de la palabra y del ritmo, hasta darnos, como dice Jaime Torres Bodet, “sonoridades sinfónicas inauditas”.

Para algunos estudiosos de Darío, en este extraordinario poema el artífice se impone al poeta. Al afirmar el propio Rubén que Marcha Triunfal es “un triunfo de decoración y de música”, nos quiere decir, señalan Julio Icaza Tigerino y Eduardo Zepeda-Henríquez, que “el propio autor estaba convencido de que en este poema merecen considerarse casi con exclusividad, los elementos visuales y auditivos”. Y para reforzar la apreciación del propio Rubén, estos estudiosos darianos citan a Valbuena Prat, quien sostiene que “aquí el ritmo, los acordes de una orquesta wagneriana, lo son todo”.