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En 1821, Nicaragua junto con toda Centroamérica, consigue su independencia de la potencia colonial española. En celebración a esta fecha todos los nicaragüenses sin distingo de color, raza, religión, filiación política, sexo o preferencia sexual, salimos a marchar con orgullo, en demostración de nuestro patriotismo y amor a la nación. Este orgullo también se demuestra en todos los municipios que comprenden las regiones autónomas, donde todos los niños, adolescentes y jóvenes salimos a marchar no por una orden ministerial en donde se obliga a todos los estudiantes de los colegios a marchar, sino por un verdadero civismo y nacionalismo, ni la lluvia, ni los truenos, detienen a los colegios, que salen orgullosos a exhibir sus bandas y en muchos casos sus uniformes nuevos, comprados con mucho sacrificio por sus padres. Contradictoriamente la Costa Caribe de Nicaragua no fue parte integral del territorio nacional hasta 1864 cuando fue anexada por la fuerza al mismo.

Los costeños también honramos a los héroes de la Nación, Rafaela Herrera, por ejemplo, valiente heroína que arriesgó su vida en la batalla del Castillo de la Concepción, contra los ingleses por el Río San Juan, el 29 de junio de 1762, sin saber que para esa época la Moskitia, después departamento de Zelaya, luego Zona Especial y ahorra Regiones Autónomas, constituían con los ingleses el primer protectorado británico e iniciaba las bases del primer gobierno autónomo de la Costa Caribe.

El treinta de octubre de todos los años en las regiones autónomas se celebra el mes de la autonomía, no con tanta grandeza y euforia como la celebración de las fiestas patrias, el Palo de Mayo, Crab Soup o San Gerónimo. (Festividad que por alguna razón se ha enraizado en el corazón de los pobladores de Bluefields y otras comunidades mestizas- Kreols) ¿A qué se debe este fenómeno inusual? ¿Por qué los costeños seamos indígenas, afrodescendientes o mestizos no hemos hacho nuestra esta celebración y no le damos el respeto y la importancia que se merece?
Lamentablemente muchos no sienten que la autonomía sea algo que los beneficie en el día a día, otros creen que la autonomía ha sido una mina de oro para algunos y una pérdida de tiempo para otros, y en un país multiétnico son pocos los que saben que en la Costa Caribe existe un régimen autonómico, situación que se siente cuando uno le pregunta a muchos costeños y costeñas si al fin y al cabo, dicen algunos, “la autonomía es para los negros e indígenas, nada tenemos que ver los mestizos”, “ qué autonomía y qué nada si lo que importa es el dinero y la única forma de conseguirlo es yéndose embarcado”, “ qué es autonomía, para qué sirve” .

No cabe duda alguna que la autonomía fue creada con el propósito de beneficiar a los pueblos indígenas y afrodescendientes que históricamente han sido marginados, sin embargo ésta no excluía en ningún momento a los mestizos autóctonos de la región, aquellos que nacieron dentro del territorio autonómico y han compartido una vida de marginación al lado de estos pueblos.

Otro de los objetivos primarios de la autonomía era que los costeños y costeñas, tomáramos las riendas de nuestro destino, para esto se crearon los consejos regionales, que son los foros de discusión y concertación por excelencia, en donde hay representación de todas y cada una de las etnias, sin embargo, durante los 22 años de autonomía, podemos decir que salvo una que otra excepción, ésta ha sido controlada por los partidos políticos nacionales, quienes siguen tejiendo, desde Managua, las riendas de la política regional, en donde importa más la lealtad política, que la capacidad de hacer políticas públicas en beneficio de la región.

Sobran las críticas, las divisiones y hasta los llamados de independencia, sin embargo, desde que se aprobó la ley de autonomía el destino de los costeños, no ha estado en manos de extraños, ha estado en manos de indígenas, afrodescendientes y mestizos costeños, somos nosotros los que no hemos sabido dar a respetar el régimen, atendiendo más a intereses partidarios y particulares, que al beneficio de la región y el de sus pobladores. Hemos dejado que el proyecto en donde reivindicábamos nuestros derechos históricos fueran manoseados por los partidos políticos nacionales, intereses personales y resoluciones judiciales fundamentadas en los intereses políticos del momento, ajenos completamente a los intereses de la autonomía.

Durante estos 22 años no todo ha sido desaciertos y intromisiones, ha habido grandes aciertos o paso en la dirección correcta, tal es el caso del trabajo que realizan las Universidades Comunitarias, los gobiernos comunales y territoriales y las ONG, aglutinadas en el consorcio de la Autonomía, educando a las nuevas generaciones de costeños, que serán los encargados de reencaminar el paso de este preciado proyecto llamado Autonomía. Mientras tanto corresponde a todos los costeños, indígenas, afro descendientes y mestizos “el demandar de hecho lo que es nuestro por derecho”.


*Movimiento de Jóvenes Estableciendo Nuevos Horizontes