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Nuestra dignidad patria y aspiración independista debe comenzar con desarraigar todo vestigio solapado de la colonización española y avivar nuestro fuego indígena por dentro para que circule siempre la savia viva de la “raza indohispana” en la patria nacionalista que nos heredó Sandino; tal vez sin renegar de nuestro mestizaje, ni olvidando la trágica historia del colonialismo, pero cortando de un tajo la raíz de cualquier signo o despojo de la conquista española que todavía persiste en el pacífico y del colonialismo inglés en la Costa Caribe. Sólo así celebraríamos de manera razonable “las fiestas patrias”, cuando ya no necesitemos de la caridad internacional y hayamos rechazado de plano la aculturización impuesta a nuestros autóctonos pueblos mesoamericanos.

Para ello, el primer paso se ha dado al integrarse a un proyecto continental bolivariano- sandinista como el Alba, la panacea hispanoamericana y libertad independista realizada en su más magnánima expresión. Luego se ha exaltado hasta el nivel gubernamental nuestros valores folklóricos con huipiles, flores y frutas frescas; conupias, bocadillos típicos y pinol; teatro y música y poesía que reafirma la identidad patriótica nicaragüense que aún usa la marimba africana e incluye satíricos personajes iberos en el macho ratón, entre otros defectuosos detalles foráneos. Nuestra meta impostergable es llegar a ser auténticos nacionalistas, Nicas in puribus de raza pura con sentido aborigen de ijares y estracillas.

Basado en estas urgentes y fervorosas consideraciones, se debe trabajar en la válida propuesta de sustituir la moneda del “córdoba” (símbolo inconsciente, oprobioso y retrógrado del colonialismo español) por otra divisa que constituya un punto de partida histórica determinante para superar de una vez por todas “las páginas fatales” de la colonización española; crear una nueva acuñación con “valor humano” que represente al nicaragüense en todas sus expresiones de mulato, mestizo, indígena… pero nunca identificándonos con el criollo explotador, blanco o extranjero intervencionista.

La futura Ley Monetaria, necesariamente aprobada por mandato constitucional, incluye en su borrador, variadas denominaciones pares, pero también impares, para dar cabida a un número indeterminado de héroes revolucionarios que no debe pasar inadvertido, bajo la égida de una nueva moneda que fusione nuestro más grande anhelo de “unidad, paz, trabajo, amor… y reconciliación” con un sentido doble de “interpretación cristiana”. Esta moneda podría llamarse el Daniario (en semejanza al denario del libro de Revelaciones, para entrar con Daniel y la Rosario a la tierra prometida), o el ChaDani (que nos guía a las Puertas del Cielo en aproximaciones a El Shadai de la única religión verdaderamente monoteísta), de manera que todo encaje legalmente con la “ultra designación” popular. Se agregan entre otras propuestas del futuro metálico, el DaniChay, Danirillo, SandiChay, SanDani… entre otras múltiples combinaciones posibles que rindan honor al legado imperecedero de Sandino, su sobrina nieta y el esfuerzo del presidente en cuyo periodo debe aprobarse dicha moneda.

Pero como es de esperarse en todo proceso de cambio y evolución, esta innovadora propuesta de El y Ella, causará al principio el rechazo de la Derecha y la inconformidad de todos los sectores de la Oposición tanto que la solidez cambiaria del billete sustrato de polímero cromático y cuproníquel, sonará como a DO y SI, o Winnie y Pooh,… porque será la asimilación progresiva y sistemática del pueblo lo que salvará este sello revolucionario como una de las nuevas victorias alcanzadas. Es hora de consumar los ideales de la libertad trasegados en el largo bregar de la independencia para poner una lápida triunfal a los restos ignominiosos de la Conquista y la Colonización. Mientras tanto, nada tendríamos que celebrar en las fiestas patrias, día de la raza, o de la hispanidad, para “que nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos” no nos reclamen el haberles privado del auténtico camino de la libertad e independencia patria, de conciencia, territorio… y raza. ¡Patria libre…o morir!
Otrosí, la verdadera independencia o descolonización de Latinoamérica todavía no se ha realizado o es una tarea pendiente por hacer (como bien lo predica el binomio de Newton y la pareja presidencial). En cuanto menor sea el vínculo con los antiguos colonizadores europeos o imperialistas norteamericanos, es cuando seremos “más libres” inclusive, forjando hacia el futuro “una revolución socialista totalizadora” o proyecto continental verdaderamente autárquico, creando un importante nuevo mundo dentro del contexto multipolar contemporáneo, ya que la hegemonización, el capitalismo y la globalización agonizan en su más espléndido error.

El gobierno de “Unidad, Paz y Reconciliación Nacional” se ha sumado a la misión emancipadora trazada en conjunto con otros países, impulsando nuevos programas que repongan al yugo de “ayuda y solidaridad internacional” impuesto por las potencias extranjeras tradicionales. Así, el Alba viene a relegar las odiosas donaciones de la cooperación internacional nórdica, danesa, sueca, la Cuenta Reto del Milenio, y la española inclusive, que es la que más ha estado en riesgo de perderse para nuestra satisfacción. Si Norteamérica y España ha dicho que “el pueblo no debe padecer las secuelas de un mal gobierno” y en base a ese principio restituye su “imprescindible ayuda”, en un país como el nuestro, entonces, la cooperación internacional siempre deberá interpretarse como una ofensa y grave lesión al decoro y dignidad patria. ¡Hasta la toña y victoria siempre! ¡ni un paso atrás!

wilsonhenri@yahoo.es