Jorge Eduardo Arellano
  •  |
  •  |
  • END

--¡Ooooh! ¡Aaaah!

El mago provocó múltiples exclamaciones de admiración. ¡Qué extraño! Un número de magia no se ve todos los días en un hemiciclo parlamentario.

El mago se sacó del extremo abierto de la manga larga derecha de su camisa blanca, dos resoluciones de la no tan justa como manoseada Corte Suprema de Justicia:

1. Inconstitucionalidad de la mayor parte de las reformas constitucionales que el FSLN y el PLC pretendieron imponerle a toda costa el año pasado al Presidente Enrique Bolaños.

2. Los CPC existen. Son legales.

Un hombre que superó una pista de cuatro carriles, un puente a desnivel, varios cauces y un tráfico endemoniado; que llenó sus pulmones del humo pestífero y cancerígeno de los buses y taxis destartalados; que sorteó a los malencarados choferes antisociales; que pasó por el reverberante y bullicioso Mercado Oriental; que atravesó los férreos cordones de seguridad de la Asamblea Nacional y que logró llegar en tiempo récord hasta el propio podium donde hablaba burlón y desafiante el Presidente de la República, le entregó a él mismo, ¡en persona!, las dos resoluciones de los altos magistrados.

-¡Aaaah! ¡Oooo! Otro milagro. ¿Cómo hizo el notificador de sentencias de la Corte para llegar, y en el momento apropiado, hasta el mismísimo Presidente? ¿Es una evidencia del poder ciudadano y de que el pueblo es presidente?
-¡Ooooh! ¡Aaaah!, exclamaban treinta y ocho diputados presentes y muchos más ausentes que miraban la fantástica escena por la televisión que transmitía en directo gracias a otro acto de magia: cadena de radio y televisión por órdenes terminantes del gobierno, aunque no haya estado de sitio.

-¡Aaaah! ¡Oooo!, exclamaba también la barra danielista detrás de las vidrieras impugnadas por el discurso del mandatario. Pero el --¡Ooooh! ¡Aaaah!, de los diputados, era diferente del --¡Aaaah! ¡Oooo! del público en las graderías, porque los primeros sí sabían los entretelones
del truco del mago. O al menos una parte de ellos. La Niña Miriam se durmió. No está para magos.

Antes era bueno crear la Superintendencia de Servicios Públicos y la de la Propiedad. Sometieron al pueblo a casi un año de tensiones en el estira y encoge que se produjo para apretarle el pescuezo a Bolaños. Pero ahora esas leyes no son buenas. ¿Por qué ahora no y antes sí? Un carretonero del Huembes diría: “Se vale apretar al viejito pero no a Danielito”.

-¡Aaaah! ¡Oooo! Es la magia del mago.

¿Y el control previo? No se pronunció la Corte. El proceso de formación de la ley seguirá disminuido. La Asamblea mutilada. El Presidente de la República continuará recurriendo de inconstitucionalidad cada vez que no le guste una ley que haya aprobado el Parlamento, y éste no podrá publicarla. No podrá hacer leyes si no le gustan a Daniel. ¡Viva el parlamentarismo! División de poderes para nada.

Los ocho magistrados liberales y los ocho magistrados danielistas acordaron ambas resoluciones. ¿Cómo se pusieron de acuerdo a favor del Ejecutivo ambas bancadas de magistrados judiciales de posiciones tan encontradas? No hay explicación racional.

-¡Aaaah! ¡Oooo! Es la magia del mago.

Y quedó demostrado que, ¡increíblemente!, puede más una bancada de magistrados judiciales que una mayoría de 52 diputados.

Horas antes, la jueza Roxana Zapata resolvió restituirle al reo Arnoldo Alemán su régimen de convivencia familiar suspendido en plenas navidades. Y Rafael Solís aseguró que no la impugnarán. Seguro que sólo es una coincidencia, pero el hecho es que, poco después, con las dos resoluciones, los magistrados del ex presidente devolvieron el favor.

-¡Ooooh! ¡Aaaah! Es la magia del mago.

Los aplausos de los diputados y del público refrendaban la entonación y el énfasis del orador cuando mencionaba uno a uno a los invitados. Y los embajadores quedaron divididos en “los
de primera” y “los de segunda”. Excelente protocolo.

-¡Aaaah! ¡Oooo! Es la magia del mago.

El embajador Paul Trivelli sudaba como un condenado. Aunque agradecido por el mágico volado de la deportación a Eric Volz, tenía unas ganas casi irreprimibles de vestir de anaranjado al mago y mandarlo esposado de pies y manos a Guantánamo.

“Un punzón, un punzón, sin tan sólo tuviera un punzón”, se decía un tipo camisa blanca detrás de las vidrieras. “Con un solo puyazo se caerían los vidrios”. Pero el revolotear de esa idea que en su cabeza fanatizada estaba a punto de convertirse en una misión, cesó de pronto, cuando después que el mago dijera que deberían destruir esa cortina transparente que separaba
al pueblo de sus diputados, aseguró que no lo haría. El camisa blanca suspiró aliviado. No tendría que hacerlo. Y nos perdimos un acto de magia más.

Lo que no saben muchos mortales es que la magia es un proceso meticuloso, como explican Houdini y David Coperfield. Y el proceso comenzó cuando “sorpresivamente” el diputado del PLC Francisco Sacasa se reunió con el Presidente Ortega y después aparecieron juntos en televisión. Horas antes, de casualidad Sacasa había hecho repicar el teléfono de El Chile. Y habló con el asustadizo Arnoldo Alemán. Se asusta si el mago chasquea sus dedos.

-Yo no hice ninguna negociación política.

Y ya ven todo lo que pasó. La génesis fue la sentencia condenatoria en plena Navidad.

-¡Aaaah! ¡Oooo! Es la magia del mago.


*Editor de la Revista Medios y Mensajes
gocd56@hotmail.com