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Yo creía que la historia la escriben los vencedores; pero me equivoqué, también los vencidos la redactan, desde luego a su manera. Esto viene a cuento porque me informaron que mi foto estaba en el llamado Museo del Frente Sandinista en los alrededores del Estadio “Denis Martínez”, recién inaugurado, no sé por quién, pero creo ayudó el Ejército a través de la Alcaldía. Desde luego me llamó la atención que estuviera mi foto y la de otros de igual significado, a sabiendas que los contrarios de la política actual del gobierno dirigido por la nueva dinastía Murillo-Ortega, nosotros, según ellos, no tenemos cabida en la historia, a pesar del esfuerzo y aportes que dimos en el campo militar, político, social y cultural por años.

Mi curiosidad no llegó a lo que me informaron, sino que me dirigí, a los días, al Museo, para verificar la información de mi foto. Me encontré al guía y me recibió dándome clases de la historia del Frente Sandinista, explicándome cada una de las fotos que estaban en la pared. Me dio cátedra del movimiento armado de Estelí, y por cierto están distorsionadas esas fotos y la manera de contarlo. Después de haber escuchado la explicación, le pregunté sobre mi foto y la de otros, como la de Henry Ruiz, Carlos Núñez, Luis Carrión, el Grupo de los Doce y otros dirigentes y militantes de la misma magnitud. El guía me responde que una persona llegó y desapareció las fotos, las recogió, se las llevó, sin explicación alguna; colocando otras.

Haya sido quien haya sido el secuestrador de esas fotos, la historia no la puede borrar, ni siquiera colocando fotos de personas que no participaron en los grandes combates fuera y dentro de la montaña. Lo que me llamó la atención fue que Daniel Ortega estaba presente en todas las fotos, en los frentes de combate, los frentes Norte, Sur, de igual manera Tomás Borge, y ellos no participaron en ningún combate de significación extraordinario, sólo la fama de “revolucionario” con ocho erres le da campo para hablar.

Fue una época que engendró hombres de acción, valientes sandinistas en el campo de la lucha armada, obreros, campesinos, pequeños productores, estudiantes y otros superiores a los que están en la fotos, que hicieron valer el pensamiento y la acción, sin ellos no estuviéramos contando esta historia y no hubiera existido el gobierno del dueto Murillo-Ortega, ni como familia. Los hombres que dieron su vida antes del fin de la dictadura y posterior a ella en la lucha militar y política contra la Resistencia, hay que rendirles el homenaje que se merecen, a ellos se le debe la presencia en la vida política, antes que al grupo Murillo-Ortega.

Cualquiera que haya consumado este hecho es irrespetuoso con la historia y con los caídos. Si el grupo danielista realizó tamaña ordenanza cometió el error más grave de su existencia como político, pues están deformando el pensamiento histórico. Si fuimos capaces de terminar con la pesadilla somocista también seremos inteligentes en marcar el rumbo distinto al orteguismo-murillismo.

Hay que recordar los momentos interesantes, dar su interpretación justa, nombrar a las personas que aportaron con humildad a la lucha del Frente en sus inicios y de Sandino, aún los que se retiraron del Frente por determinadas causas, hay que explicarla con honestidad, la esencia de las luchas revolucionarias, los hombres que hacen la historia, los artífices de la forja sandinista tanto los que cayeron como los sobrevivientes y aún los que se llaman “sandinistas” que hoy están administrando el Estado actual y se mantienen gracias a esos combatientes; hoy son, sin embargo, los usurpadores de una organización que no es de ellos.

Desconocen a los fundadores del Frente que dio origen al triunfo de la revolución. Ese fue el Frente Sandinista. Hoy es otro. Hoy es la continuación del pasado somocista, aunque lo nieguen, ustedes dirigen una historia distorsionada en relación con la fuente del Frente Sandinista y por qué no, de Sandino también. Y nadie puede arrogarse el derecho de que los actuales dirigentes del grupo empresarial ALBA, que han conquistado el poder por la vía electoral con un raquítico 38% de votantes, traten de convencer a la opinión pública de que el Grupo ALBA representa la segunda revolución. Esto es falso. No puede existir una segunda edición de la revolución sandinista. Las tareas que no se cumplieron en la década del 80 están aún pendientes y eso no lo entiende el dueto Murillo- Ortega.

Por un lado, algunos militantes fundadores del Frente, como los que se incorporaron posteriormente y no comulgan con los planteamientos del Frente asaltado, no tiene cabida, ni tan siquiera como sociedad civil; como en los viejos tiempos del stalinismo: los excomulgan. No, dueto Murillo–Ortega, se equivocan junto a su grupo al rehacer la historia bajo sus intereses malhabidos, no solamente es el Frente Sandinista, la historia es el Frente, la población, los trabajadores, los campesinos, los que cayeron entonando el Himno Nacional y del Frente, la cantidad de hombres que murieron combatiendo al enemigo soñando un país libre, democrático, pluralista; contar con un Estado de Derecho. Hoy ustedes reniegan del pasado a cambio de usurpar el gobierno para crear otra dinastía. Y por último, si hoy nos quieren desaparecer de la historia; posiblemente mañana nos desaparezcan físicamente. Por tal razón comienzo este artículo: los vencidos, como ustedes, la escriben; y los vencedores como nosotros, nos sepultan. Tratamos de rescatar la esencia del sandinismo en contra de la voluntad de los “vencedores”.

No quiero pasar por alto el fenómeno político de la reelección de Daniel Ortega, que se está discutiendo tanto en la Asamblea Nacional como en la Corte Suprema de Justicia, según los admiradores de esta tesis electoral. En cualquier de las dos instituciones del gobierno se puede aprobar la reelección. Desde hoy me sumo apoyando la causa antirreleccionista bajo la consiga: No a la Reelección, sí al empleo, y otras más por venir.