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Al aceptar Mariano Fiallos Gil la rectoría de la UNAN en junio de 1957, propuso tres condiciones: apoliticidad universitaria, autonomía y completa autoridad del rector, un año después decía: “la Universidad goza y padece de autonomía… padece, porque ese disfrute implica responsabilidad y trabajo… es más padecimiento que goce, porque la tarea… es tanto más grande cuanto más ausentes estamos de la historia de la República”.

Hoy, los profesores y estudiantes no podemos estar fuera de la historia de nuestra Universidad, debemos asumir el legado del doctor Fiallos y preservar una Universidad Autónoma que sea “república del pensamiento libre”, en estas próximas elecciones los profesores y estudiantes debatirán entre el sometimiento y la Autonomía.

Estar declarada autónoma por la Constitución no es lo mismo que ser respetada como una institución autónoma, se debe asumir como mínimo el derecho de la Universidad de tener un desarrollo propio basado en los valores iniciales de su origen: apoliticidad y libertad del pensamiento, claramente establecidos en el marco de la Autonomía en sus actuales estatutos. Respeto a la Autonomía Universitaria significa no ser tratada de controlar ni por el Estado, ni por el gobierno, ni parapartidariamente no se permiten excepciones,  cualquier intención  o interferencia externa que pretenda controlarla constituye una violación a la Autonomía Universitaria. No puede pasar la Universidad de ser sierva de la teología a pasar a ser sierva de las políticas partidarias.

Los académicos tenemos mucha responsabilidad en la preservación y resguardo de la Autonomía Universitaria al elegir los consejos facultativos. El concepto de Universidad apolítica no significa no tener partido o preferencias políticas, sería una posición contraria al debate de las ideas que debe prevalecer. Los profesores y estudiantes debemos empoderarnos de los cuatro tipos de dimensiones básicas que toda persona debe poseer producto de la educación ya mencionada por la Unesco en el informe Delors: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a convivir con los demás en una cultura de paz, de convivencia democrática y de respeto ambiental. Se debe permitir en la Universidad la libre expresión de todas las ideas y corrientes con altura y sin descalificar posiciones, una actitud contraria es anti-universitaria y nada tiene que ver con el legado de Mariano Fiallos.

Esta semana la Universidad conmemora los 47 años de la partida del doctor Fiallos Gil, los estudiantes y profesores debemos hacer nuestros los valores de su paradigma de Universidad, identificarlos entre los que se promuevan para dirigirnos, hacerlos nuestros y resguardarlos, se trata del padecimiento de la autonomía que decía el maestro, estamos obligados moralmente a negarnos a aceptar el centralismo monopolar que no permite la diversidad, la comunidad universitaria de León puede hacerlo; “podrán vencer” con la fuerza “pero no convencer” con las ideas. A la Libertad por la Universidad.


*Profesor Titular de la UNAN-León.