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Una avalancha de solidaridad e indignación emerge con orgullo y dignidad en el mes de octubre, mes del general Benjamín Zeledón Rodríguez, tan jinotegano, valiente y digno como los nicaragüenses que aún conservan la vergüenza de ser patriotas.

Precisamente en este mes, los encomenderos del poder me negaron entrar a mi propia casa, a la Casa del Periodista “Alvaro Montoya Lara” para presentar una modesta y singular obra dedicada a los 50 años del Instituto Nacional Benjamín Zeledón de Jinotega, nunca antes tan enaltecido, respetado y mencionado como ahora. Es el instituto que en su medio siglo ha forjado periodistas profesionales que hoy tenemos la entereza de levantar nuestro rostro ante el autoritarismo y la soberbia del poder; al costo que sea.

No puedo dejar pasar citas, saludos, felicitaciones de amigos, hermanos, intelectuales, compañeros de lucha por la libertad, la dignidad y la honradez; a mis alumnos y compañeros de trabajo; a periodistas que no necesariamente piensan como yo, que aún no salen de su asombro al ver nacer una nueva santa inquisición tropicalizada.

Ver, por ejemplo, cómo Suad Marcos, desempaca su pluma para respaldar la posición expresada por la poeta Vidaluz Meneses, respecto de la lamentable actitud de la UPN con uno de sus miembros, “cuando se aplican criterios manejados exclusivamente desde el partido de gobierno, ser militante del 30 Aniversario se ha convertido en un documento que te acredita una actividad extra-curricular”.

Del amigo y colega Darwin Juárez, cuando afirma: “Mi solidaridad en circunstancias que ya creíamos desterradas para siempre en este país, sobre todo, viniendo de colegas que alguna vez fueron tan cercanos en una causa común y fueron entonces también certeros críticos de los ídolos con pies de barro”.

“No está en discusión si es censurable la censura para el colega Juan Ramón Huerta, por parte de la UPN. Lo malo es malo y lo bueno es bueno”, expresó el periodista Luis Mora Sánchez.

El colega periodista y corresponsal de END en Ocotal, Leoncio Vanegas, se suma a esta avalancha de solidaridad, cuando afirma: “Mi desagravio por la actitud retrógrada del directivo de UPN, que seguro no expresa el sentir de la gran mayoría de agremiados”.

Mario Sánchez, víctima de la furia orteguista, semanas atrás, afirma, “No se puede aceptar ese argumento de Roberto, de que Juan Ramón Huerta es adversario. Adversario de quién. ¿De Roberto?”.

Debo reconocer y agradecer la valentía de periodistas jóvenes como Luis Castrillo, de Matagalpa. “Que no venga a decir el presidente de la UPN que Juan Ramón no es miembro activo de la UPN, porque no cotiza; que me demuestre el presidente quiénes son los que están al día, porque si es así, creo que ninguno de nosotros es miembro activo de la UPN”.

Igual de valiente es la actitud de la junta directiva de la UPN en Carazo, cuando se reúne para condenar la actitud de Larios y, además, me invita para presentar el libro en Jinotepe.

O la respuesta que ofrece mi colega Manuel Espinoza Rivera a Leonardo Coca, a propósito de que es ingenuidad no advertir mi posición política por ser editor de END. Entonces, ante un “Viva la ingenuidad” de Coca, Manuel responde que debería ser más sincero y afirmar… “Muerte a la inteligencia”.

Cómo no valorar la solidaridad de mi universidad, la UCA y de mi responsable de Departamento de Comunicación, el profesor Gonzalo Norori, quien llama al claustro docente a organizar la presentación de mi libro en la Universidad. O la inmediata reacción del colega Marvin Jiménez Ruiz, Director de Relaciones Públicas de la UCC, quien se puso a la orden para presentar “El Benjamín de la Esmeralda” en dicha institución.

Es justo reconocer al único periodista que estuvo de acuerdo con Larios, Alfonso García Amador, cuando afirma: “Si la información brindada por el presidente de UPN es exacta, coincido con él en que si Juan Ramón Huerta ha cerrado las puertas a UPN desde las páginas de El Nuevo Diario, pues por vergüenza la UPN tampoco debe tener ningún acto deferente con Juan Ramón y permitirle presentar un libro…”. Mi colega Erving Sánchez, le responde, “Juan Ramón es el editor de política, no tiene tanto poder como equivocadamente se le quiere dar desde afuera (…)”.

Leonel Téller, vocero del PLC, expresó: “Quiero que sepa que, independientemente, de su ideología, cuenta con todo nuestro respeto y  respaldo como nicaragüense”.

Mi ex alumna, Yhirlalenia García, escribe: “Es muy lamentable... Esa es una de las razones por las que he decidido seguir como periodista “al garete”, sin pertenecer al Colegio, UPN, APN...ni a nada, con nadie”. También mis ex alumnos, Cynthia Mayela Rivas y Wilih Narváez.

Nuestro compañero de labores, Víctor Ayala, escribe: “Me da pena, es la verdad. El desarrollo humano se ha estancado por largos años, debido a la poca comprensión del pensamiento de los demás (…).

La ex presidenta de la Unión de Periodistas de Nicaragua, Lylli Soto, recordó que la “UPN con la Patria siempre es uno de los lemas que más ha prestigiado a la organización de los periodistas fundada en 1978 (...) Juan Ramón Huerta se ha destacado al escribir una obra sobre uno de los institutos más prestigiados de Jinotega (…) “La junta directiva de la UPN debe reflexionar sobre su negativa (…) Viola los Estatutos de la organización”.

Edmundo Jarquín, en su columna sabatina, en Radio Corporación, afirmó: “El asedio ha llegado al ridículo que al editor de El Nuevo Diario, Juan Ramón Huerta, la Unión de Periodistas de Nicaragua (UPN), controlada por el orteguismo, le negó el local para presentar su libro (…)”.

El directivo del Colegio de Periodistas de Nicaragua, Walter Treminio, escribió: “Personalmente, considero que al colega Juan Ramón Huerta, no sólo se debió apoyarlo con la casa, sino con otras cosas, por ejemplo, apoyo moral, propagandístico entre otros”.

El colega Sergio Simpson, escribió sobre el caso: “¿Qué pensaba el presidente de la UPN cuando ordenó al inquilino de la casa de la organización que revocara la cortesía para con el colega? No logro colocarme en las neuronas de Roberto, máxime que recuerdo sus actitudes críticas y profesionales de antaño”.

El también colega y coterráneo Jairo Antonio Méndez, opinó sobre el caso: “Este tipo de decisiones me asustan y me duelen; primero, por ser jinotegano; segundo, por ser ex alumno del Instituto Benjamín Zeledón; tercero, por ser periodista; y cuarto, como miembro de la UPN”.

El periodista sandinista Juan Carlos Sarmiento, expresa su solidaridad conmigo y “con todos aquellos que aún son pisoteados por los tacones angelicales e inquisidores que son muy dañinos a nuestro partido rojinegro”.

Beatriz Céspedes, escribió: “(…) Sí me llena de orgullo, esperanza y seguridad, la inmediata respuesta de Marvin Jiménez y otros; y estoy segura que otras manos estarían dispuestas a ayudar y eso da tanto, pero tantísimo gusto”.