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Brasil está en pleno proceso de transformación hacia lograr sus propósitos geopolíticos de establecerse en una potencia regional con efecto internacional. Se erige actualmente como el verdadero contrapeso o equilibrio en las relaciones de América Latina con Estados Unidos e inclusive con la Unión Europea, además de ser uno de los representantes más fuertes del G-20 y del BRIC.

Dando pasos firmes y seguros, Brasil de la mano de las políticas astutas y bien cimentadas de Lula da Silva y de su predecesor Henrique Cardoso, ha ido escalando poco a poco en posiciones en los juegos de la alta política internacional, llegando a buscar un lugar en el club de las potencias.

Una reciente muestra de su creciente poder, fue el discurso ante la ONU en septiembre, en el cual Lula da Silva, pidió al mundo entero un urgente y profundo cambio en la actual arquitectura financiera mundial, iniciando con los organismos financieros (FMI y BM) las cuales representan anacronismos del pasado y en gran parte culpables de la actual crisis.

PODER DURO. Recientemente, Lula da Silva firmó con su homólogo francés, Nicolas Sarkozy, un acuerdo de cooperación en materia de defensa que lo consolidará como la primera e indiscutible potencia militar de América Latina. En este acuerdo, Francia venderá aviones, submarinos y transferirá tecnología de punta a Brasil para la fabricación de aviones militares y de un primer submarino nuclear de la región. Este acuerdo contradice lo afirmado por el Presidente Lula, en 2003, donde afirmaba que: “nos inclinamos por una política de desarme, sobre todo desarme nuclear…”

PODER BLANDO. Brasil, ha conseguido ya dos triunfos a nivel mundial que están enmarcados en el conocido “poder blando”, estos son Mundial de fútbol en 2014 y las Olimpiadas Mundiales en 2016. O sea, Brasil está haciendo las cosas por ambas vías el poder duro y el poder blando, con lo cual estará llegando largo en unos años.

FUERTE ECONOMÍA. Actualmente Brasil es la mayor economía de Latinoamérica y la octava a nivel mundial, según el Banco Mundial. Según previsiones de economistas brasileños, la economía crecerá un 0,01% este año y la expansión llegará hasta el 4,5% en 2010, lo que demuestra que las políticas llevadas a cabo ante la crisis financiera internacional, han sido las correctas, además de demostrar que la economía brasileña estaba en un excelente estado. En los últimos años, Brasil ha reducido la pobreza extrema de un 35% en 2001 a un 24.1% en 2008, aunque esto no signifique todavía el cerrar la brecha existente entre ricos y pobres.

El potencial de crecimiento no ha acabado aún, las grandes reservas petroleras encontradas en las aguas del este brasileño, estarían según algunas proyecciones superando los 50.000 millones de barriles de crudo.

DEBILIDADES. Brasil, no está exenta en este proceso de crecimiento de rezagos fuertes en temas como la desigualdad, la pobreza aún existente y que sigue siendo amplia, una inseguridad ciudadana demasiado grande, una contaminación ambiental que no cesa, casos de corrupción que limitan el avance del desarrollo.

Finalmente, el ascenso de Brasil parece inevitable aún con sus bemoles en un mediano plazo. Este ascenso será importante para el desarrollo de un mundo multipolar donde las relaciones de poder se diversifiquen, brindando mayor nivel de decisión a otras naciones.

*MSc. En Relaciones Internacionales y Analista Político