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Por razones de trabajo no pude asistir al Foro “La Educación en tiempo de Crisis” desarrollado con la presencia de la Comisión de ex - Ministros de Educación de Nicaragua, organizada por Eduquemos.

Una iniciativa interesante, puesto que una vez más, la educación aparece como el objetivo principal de una auténtica concertación nacional a la par que carga una historia de cortes casi permanentes en contra de su gran poder de concertación.

En la actualidad se impone en el mundo el concepto de “la educación a lo largo de toda la vida de la persona” pero no aprovechamos y aplicamos ese mismo concepto a la vida educativa de un país.

Resulta algo simbólico que la Comisión de ex - Ministros de educación trasmitan la imagen de una continuidad institucional en la historia de nuestra educación con el deseo de ayudar a generar una gran concertación nacional, a la par que visibilizan la cultura de cortes al interior de varios factores que dan vida a la educación.

Por tanto no deja de ser, por una parte, una muestra de gran interés por la educación y por otra, posiblemente la oportunidad de mirar hacia atrás, hacia su acción directa como ministros sobre la educación nacional, en cuya historia encontrarán satisfacción por su trabajo, sus iniciativas y sus decisiones positivas y también bastante desasosiego por sus iniciativas y decisiones que enrumbaron a la educación por caminos diferentes, y en ocasiones contrarias, al recorrido por su o sus predecesores.

He estado presente en los caminos trazados por cada uno de ellos, todos actuando con la mejor intención de convertir a la educación en el factor clave del desarrollo de las personas y del país.

Actualmente caminamos por viejos y nuevos caminos entorno de la alfabetización y educación básica de adultos, a la calidad y equidad con un amplio sustento de participación ciudadana, afectando el currículum y mirando también a la educación no regular; con mecanismos operativos como los Tepces y el extraordinario impulso dado a la formación de los maestros en sus diferentes funciones pedagógicas y de gestión.

De la gran avenida de la educación han sabido o entrado distintas corrientes pedagógicas e ideológicas con la particularidad que son más las que han entrado como cambios, de los que han sabido como mejoras substantivas de la educación a juzgar por los continuos cambios y cortes que ha sufrido la educación, y que a la postre ha dificultado su desarrollo sostenible con miras a una política de Estado en vez de una política de gobierno en gran medida alimentada por la personalidad de cada Ministro de Educación. Todos somos responsables de dónde y cómo está nuestra educación y todos somos conscientes de que es necesario romper y borrar las políticas de rupturas para hacer de la educación la gran política de la nación.

Los Ministros han tenido la valentía y sin duda también un interés político de mirar al pasado para mirar con otros ojos el futuro. Siento que están mirando al pasado más con preocupación que con satisfacción. La educación ha cambiado poco en sus todavía muchas limitaciones y deficiencias. Queda por tanto mucho por hacer.

En esta coyuntura, se presenta una nueva oportunidad con enorme futuro. La propuesta del Ministro de Educación, Prof. Miguel De Castilla, de formular y elaborar un Plan Decenal de Educación 2010-2021 año del bicentenario de nuestra independencia que puede ser símbolo histórico para poder dar a la educación el carácter de Estado y no de pasos que interrumpen con frecuencia su madurez y desarrollo. Esa sería la verdadera independencia de la educación, adquirir el carácter de educación de Estado.

Nuestra historia educativa ha dejado a la vera del camino importantes iniciativas educativas. No hemos sabido capitalizar lo bueno de cada una de ellas. Los Ex – ministros son testigos y en cierto modo autores de ello. Todas esas iniciativas tenían como fin ayudar a la gente, a nuestra gente, a toda la ciudadanía, al bienestar de toda la nación, pero en la educación persisten problemas históricamente repetidos.

Posiblemente ha llegado una nueva hora de tomar iniciativas con la gente, con toda la ciudadanía. Aquí es donde, en teoría, cabemos todos. La educación lo reclama como el derecho fundamental de cada persona y como el medio indispensable para el desarrollo equitativo del país.

Otras oportunidades anteriores se aprovecharon, pero no se consolidaron las propuestas y políticas emanadas de ellas. Estamos de acuerdo que los cambios son necesarios e intrínsecos a todo ser, pero lo importante en la educación es que sean para avanzar, para mejorar y no para retroceder o para seguir igual.

Einstein llamaba locura seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes. Ojalá su sabia advertencia nos aliente a no repetir el pasado para tener un futuro diferente y siempre mejor.

Ideuca