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Yo soy una de las muchas familiares que han acompañado a sus hermanas, hijas, parientes para brindarle nuestra solidaridad ante el proceso que significa llevar a juicio a un abusador sexual. Esto que les contaré es sólo parte de lo que pasamos.

Finalmente pudo realizarse el juicio en el Juzgado del Crimen en Ocotal, Nueva Segovia. El juicio se convocó para las nueve de la mañana, pero inició a las diez, el abusador presentó testigos falsos como era de esperarse; en la audiencia inicial su defensor presentó nombres de dos testigos, pero, al juicio llevó cinco más.

Sin embargo, la jueza no los admitió porque una nueva defensora los ofreció como testigos seis días antes del juicio, y según la ley, debía haberlos ofrecido diez días antes. Así que dos fueron los mentirosos que hablaron mal de mi prima y sus padres.

Igual sucedió con la psiquiatra que está tratando a mi tía y a mi prima, elaboró una epicrisis describiendo la gravedad de la salud mental de mi prima -lleva tres intentos de suicidio-, la doctora estaba dispuesta a testificar en el juicio, pero por el tiempo la fiscalía no la ofreció como prueba.

Anteriormente, la fiscal nos dijo que podían estar dos familiares de la víctima que no fueran testigos y dos del violador, después nos dijo que el Poder Judicial envió a los jueces del país una circular prohibiendo la entrada de público por el Virus H1N1, a excepción de los testigos de ambas partes. Así que nos tocó esperar afuera del juzgado, aproveché el tiempo para ir a los medios de comunicación para que cubrieran el juicio.

El grupo de mujeres de ITZA, y yo dimos entrevistas repudiando cualquier forma de violencia contra las mujeres.

Fue un día largo, a las doce y veinte, la jueza decidió otorgar un receso de una hora para almorzar y luego continuó el juicio por la tarde, ya cuando se acercaba la hora del veredicto, se fue la energía eléctrica y de nuevo suspendieron el juicio para salir a buscar una planta eléctrica -casi a las cuatro y treinta de la tarde-, afortunadamente la energía se restableció en media hora, y se continuó para cerrar con todos los procedimientos de la fiscalía y la defensa. Luego la fiscal salió y nos explicó que la jueza estaba deliberando, revisando sus apuntes y pruebas presentadas para emitir la sentencia, hasta nos dijo que se podía tardar hasta tres horas si ella consideraba necesario, la ley le permite tomarse todo su tiempo.

Yo estaba preocupada porque andábamos en bus de transporte colectivo y el último bus sale de Ocotal para Somoto a las seis de la tarde, pero igualmente estaba junto con mi familia decidida a quedarme hasta el final.

De pronto vi cuando una camioneta de la Policía se estacionó frente al juzgado, yo inmediatamente me acerqué a un oficial que conozco y le pregunté en qué diligencia andaban y me dijo que venían a llevar a un sujeto que había sido condenado, mis ojos, dice mi hermana, me brillaban y les dije: “Sí, Dios tenía que apoyarnos” “Lo logramos” “Va preso el … violador”, para que se den cuenta que Rosendo Escalante Martínez es un violador.

Yo quise en muchas ocasiones tomarle una foto al abusador, pero éste se escondía con los brazos en la cara cada vez que me vio hacer el intento.

Esto es lo más difícil. Ahora mi prima se quiere ir a Costa Rica. Mi tía estuvo un mes completo en mi casa, en Somoto; recibiendo atención médica-psiquiátrica supervisada –del treinta de agosto al treinta de septiembre- a pesar de que la doctora le dijo que desde el diecinueve de septiembre podía regresarse a su casa mi tía no quiso, y esperó hasta después del juicio.

Yo le preguntaba si estaba dispuesta a ir a testificar al juicio, si la jueza la llamara y me decía que no, porque podía decir algo mal dicho y hacer perder el juicio. El día del juicio una de mis hermanas mayores se quedó con ella en mi casa cuidándola y nos contó que mi tía pasó el día llorando y llorando. Al siguiente día también lloró bastante.

Yo creo que no se iba por temor a las críticas de la gente en su lugar y lloraba porque se siente culpabilizada, saber que condenaron al violador, pero que la vida de la familia ahora será distinta no debe ser fácil para ella, de hecho la psiquiatra me comentó que mi prima culpa a su mamá y papá por haberle permitido entrar a la casa al Brujo Luky.

Una vez más le doy gracias a las mujeres que nos apoyaron en este proceso tan duro, y que aún no se termina. Lo que terminó es el proceso judicial, pero el de sanación de mi prima y sus padres, hermanos, de mi familia continúa.



hablemosde.abusosexual@gmail.com
Movimiento contra el Abuso Sexual - Nicaragua